segunda-feira, 12 de março de 2012

MAGNOLIOS EN CANOVAS



      
      La primavera se reconoce en nuestra ciudad de múltiples formas. Basta echar un vistazo a las primeras ranas y lagartijas desperezándose del largo invierno, a los aviones que retornan a nuestras latitudes y a un revuelo generalizado entre los pájaros de nuestros parques. Sin embargo está claro que la hegemonía de estas señales está en manos de las flores. Habitualmente es típico encontrarnos auténticos mantos de flores por los campos de la región en estas épocas del año. Por desgracia el G.P. y todos los cacereños van a ver pocas flores silvestres este año si el pérfido anticiclón azoriano sigue gobernando por nuestras latitudes y mandando las lluvias a otras tierras lejanas. Así que nos contentaremos un poco con lo que nos ofrecen nuestros parques y dedicamos un momento de atención a una planta cultivada que fascina al G.P. y a Juan con el arranque de cada primavera: la flor del magnolio.
      Este singular arbusto está plantado en el parque de Cánovas y sorprende a los paseantes por sus enormes flores. Desarfortunadamente de los dos magnolios que florecían junto a la estatua de Gabriel y Galán, uno de  ellos -ya pachucho el año pasado- se ha secado y nos ha dejado sin su nota de color característico. Esperemos que los cuidadores del parque reparen en esta falta y lo tengan presente para reponer este querido arbusto. El Magnolio soulangiana es una maravilla creada por hibridación para disfrute de parques y procedente de especies naturales originarias fundamentalmente de Norteamérica. Navegando por internet, el G.P. ha descubierto que una de las razones de estas flores tan grandes y abiertas se debe a que la polinización originariamente no era cubierta por abejas, sino por escarabajos. Una reliquia viviente, nuestro magnolio, digna de ser admirada en estos días de calor precoz.  
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terça-feira, 6 de março de 2012

RENACUAJOS INVERNALES


El estanque del que el G.P. sacó a los agonizantes renacuajos invernales.
       Con mucho trabajo retomamos la labor de hormiguita cibernética, a regañadientes y faltos de tiempo para prolongar nuestra actividad bloguera. Lo hacemos con una pequeña anécdota que desplazó al G.P. a su más tierna infancia hace una semana. Desecando los canales del parque del Príncipe a finales de febrero, nos encontramos Juan y yo unos cuantos animalitos coleteando desesperadamente en el fango. Fácilmente reconocimos cómo eran renacuajos. "¿Renacuajos en febrero?", se preguntaba el G.P. No tenía mucho sentido, cuando la época de cría no habia empezado y apenas habíamos empezado a ver las primeras ranas de la temporada. Uno se informó al llegar a casa que los renacuajos son capaces de prolongar su etapa larvaria indefinidamente sin se encuentran con circunstancias sumamente adversas. Lo que habitualmente dura entre dos y tres meses, se había prolongado durante todo el invierno. En cualquier caso, esa espera heroica durante el invierno precisaba no ser estropeada por la mera limpieza de los estanques, así que el G.P. se metió en los lodos, y como hacía de pequeño, empezó a coger los renacuajos para llevarlos a un lugar seguro.


Signos de la primavera, el señor Langosto y las ranas comunes comienzan a levantarse de su letargo a finales de febrero. Ha bastado un cambio de temperatura considerable para volver a la actividad primaveral.

Y mientras, las procesionarias a lo suyo. En estas semanas ha sido muy corriente ver estas largas hileras buscando lugares en la tierra donde esconderse y convertirse en crisálidas. Durante estos meses, hasta el final de la primavera, permanecerán ocultas. Tan solo pájaros como la abubilla serán capaces de detectarlas y de tomar buena cuenta de ellas.

segunda-feira, 13 de fevereiro de 2012

FRÍO... POR FIN.

       
       Habrá gente que se pregunte si es normal el frío de estas últimas semanas. En cualquier caso, habría que hacer la pregunta en sentido opuesto: si no ha hecho demasiado calor en los meses anteriores. Ha pasado 2011 como el año más cálido del registro histórico, con una temperatura superior a la normal de 1,4º (en zonas del país más de dos grados) y hemos empezado el año con uno de los meses de enero más secos (el sexto más seco en cincuenta años). Como parece que la  urgencia de la crisis económica ha borrado cualquier otro problema al que se enfrente el mundo (y se ven como costos que hay que recortar), conviene no olvidarse de todo estos datos. Y mientras el G.P. se pregunta por estos augurios grises para las próximas décadas, al menos se entretiene viendo como los niños juegan con los bloques de hielo en el parque, y se pregunta si esta diversión no se hará demasiado rara en un futuro no demasiado lejano. No le gustaría ser recordado por las fotos de cuando helaba siempre en Extremadura, allá por el invierno.  
  
Echando los bloques de hielo canal abajo. El G.P. se acuerda de los canales de Holanda, cuando estos permanecían helados semanas enteras...

También al angelito de la fuente de Cánovas se le ha quedado el agua congelada. 

sábado, 11 de fevereiro de 2012

EL ENCANTO DE LO MINÚSCULO: LÍQUENES


      Los líquenes nos pueden traer muchos pensamientos, cuando llegamos a reparar en ellos. El G.P. nunca lo ha hecho hasta ahora, y mira que en invierno son de las pocas notas de color que aparecen en árboles y muros. Para uno representa el eterno triunfo de la naturaleza sobre lo humano. Imaginen la peor de las catástrofes ecológicas. En ese ambiente apocalíptico, los supervivientes podrían ver, entre otros muchos seres vivos -no tenemos tanta capacidad destructora como dicen- a estos líquenes meterse por cualquier espacio y sobrevivir a viento y marea. Y  si bien no gustan demasiado de la contaminación, basta que esta cese para que otra vez retornen. De hecho, los líquenes son los testigos mudos del transcurrir del tiempo, casi rozando inmortalidad: convierten el presente humano en pasado histórico, y si en determinados lugares dan prestancia y reverencia, en otros son sinónimo de olvido.   
    En fin, después de este desliz romántico, el G.P. se puso a remediar su total ignorancia sobre estos fenónemos, y descubrió que se tratan de una perfecta simbiosis entre algas y hongos.Los hongos aportan las sustancias minerales -extraidas de la misma atmósfera- y las algas aportan los nutrientes origiandos en el proceso de la fotosíntesis. Fruto de esta simbiosis aparecen esas manchas de color sobre nuestros árboles y muros.  


Xanthoria parietina, hermoso líquen folioso común en todo el mundo. Nuestra cámara ha podido remarcar bien los "apotecios", una palabrota que designa el embudo reproductor lleno de esporas que se muestra multitudinariamente en la foto. Ahora el G.P. podrá decir en clase que "está hasta los apotecios", sin incurrir en la indignación general. 
Este íquen igual de común en nuestra ciudad, que todavía escapa del afán definitorio del G.P,
aunque suponemos que es un Parmotrema chinense. Es fácil encontrarlos juntos. 

Nuestros pequeños amigos en fotografía aérea. Parque del Príncipe.

sexta-feira, 3 de fevereiro de 2012

FLORES DE INVIERNO: EL MADROÑO


     
      Hoy, con cierto retraso ya, dedicamos algunas fotos a algunas de las pocas notas de color que podemos encontrarnos en enero por nuestros campos. En un año como este, benigno hasta ahora y bastante seco, hemos podido encontrar distintas flores de plantas bianuales, como escobillas, malvas, viboreras o borrajas. Pero realmente hay bastante pocas que podamos decir exclusivamente que son "de temporada". Entre las especies que rompen la monotonía invernal destacan los madroños (Arbustus unedo). Arbusto típicamente mediterráneo, nos lo hemos encontrado con frecuencia en nuestras salidas por la sierra del Portanchito. Luce en invierno sus típicas florecillas blancas en ramilletes colgantes (panículas, para los más entendidos en el mundo desconocido de la botánica), y en gran número por todo el árbol, haciendo las delicias de los insectos más golosos. Es normal encontrarse un montón de atareadas abejas en estas flores, dada la carencia de otras flores en la temporada. Nosotros dejamos trabajar a las abejas y ellas a la cámara de Ana G. y la mía... y todos contentos.

El madroño también es extremadamente fácil de encontrar en los parques de la ciudad. Aquí, un madroño en el parque del Príncipe.

segunda-feira, 23 de janeiro de 2012

INVIERNO SECO, PROCESIONARIA CONTENTA...

Los pinos del parque del Príncipe sufriendo la glotonería de estas temibles orugas.

       Pues sí. Para saber si el año viene seco o no, ya no hace falta contemplar el cielo azul un día tras otro. Las procesionarias ya lo hacen por nosotros. Basta con mirar los pinos y la evolución anual de esta oruga para saber cómo está siendo el invierno. Y este que nos toca está siendo seco y cálido, con lo que las orugas se están frotando sus patitas y poniéndose de acícula de pino hasta el último pelo de su cuerpo. Hoy hemos tenido la ocasión de verlas en acción y en procesión, como menciona su propio nombre.         
       Estaban jugando al escondite Juan y el G.P. en el parque del Príncipe, cuando el G.P. al esconderse detrás de un pino casi se empotra con un nido de procesionarias en la cabeza. Como ya hemos comentado alguna vez, no es una experiencia muy aconsejable y es mejor no molestarlas, o acabar con ellas con instrumentos adecuados. A la salida del parque, nos encontramos en el cierre con cuatro de estos pequeños monstruos que iban de excursión, uno detrás de otro. Y mientras la primera levantaba de cuando en cuando la cabeza tanteando el terreno, las demás hacían lo posible por ocultar la suya entre los pelos de la que iba delante. Una procesión de las de verdad.
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Un nido de procesionarias abatido. Solo cuando están bien formados, podremos liberarnos de ellos con cierta seguridad, aunque sacrificando algunas ramas del pino infectado.

Las procesionarias haciendo honor a su nombre y buscando un nuevo pino al que encaramarse o bien descender al suelo para iniciar su fase de crisálida. Estas debían andar un poco despistadas, porque estaban tomando el camino de la cerca del parque. Para aquellos detractores de la dominación masculina, diremos que las procesiones siempre van encabezadas por hembras. Sus razones tendrán...

sexta-feira, 20 de janeiro de 2012

CONEJEROS REVISITED...

Imagen de la capilla, con las columnas jónicas cerrando el frontal de la iglesia.

   Detalle de los cintados blancos, con temas de... conejos.
Detalle del capitel jónico.
Clasicismo en mitad de la penillanura cacereña.
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        Hace justamente un año publicamos unas cuantas fotos de un caserón situado al oeste de la ciudad, en los llanos de las Capellanías, y que es conocido como dehesa de Conejeros. Nos llamó la atención cómo en mitad de la nada aparecía una gran mansión, construida en tiempos muy recientes y abandonada en relativamente poco tiempo. Prometimos subir más fotos de aquellas excursiones, pero mientras el gran apocalipsis del 2012 surtió efecto en todo el equipo informático del G.P. y todos aquellos recuerdos fotográficos han desaparecido. Afortunadamente, las visitas han continuado y nos hemos agenciado con otra retahila de fotos invernales hecha durante las navidades.
    Aparte de contemplar estas peculiares ruinas modernas, el lugar constituye un lugar muy interesante durante el invierno para observar aves migratorias como avefrías y chorlitos, muy comunes por todos los alrededores, sin contar con los varios nidos de cigueñas que aparecen en distintas partes del edificio abandonado.
 Un considerable cuarzo repleto de turmalina, muy frecuente en toda la zona.

Una fuente en los alrededores de la casa. La presencia en la zona de numerosos filones de cuarzo y de intrusiones aplíticas hace que durante el invierno el agua aflore con frecuencia en diversas partes de los alrededores.