domingo, 4 de setembro de 2011
TEMPESTITAS EN EL CERRO DEL MILANO
quinta-feira, 12 de novembro de 2009
EL CERRO DEL MILANO... EN OTOÑO
Las últimas flores de los madroños dan paso a sus típicos frutos rojos: maravilla para los pájaros y roedores.
Nuestro compañero de fatigas: un solitario perro de caza deseando cariño humano por los cuatro costados. Nos acompañó durante todo el trayecto, luchando contra desfiladeros y un frío helador para el pobre. Al final casi tuvimos que ahuyentarlo para que volviera a su finca.
sábado, 1 de agosto de 2009
DE VISITA... AL CERRO DEL MILANO
Para entender el cerro desde una perspectiva geológica, tenemos que mencionar las partes del sinclinal de Cáceres, aquí la cuarcita armoricana se levanta abruptamente del terreno, y sus estratos forman auténticas murallas de piedra verticales. Uno tiene la sensación de estar en una auténtica fortaleza natural resquebrajada, mientras los árboles nacen de grietas imposibles en mitad de la roca.
Más interesante todavía es que en este lugar la cuarcita tiene restos fósiles del ordovícico inicial. La cuarcita presenta un metamorfismo menos acusado y la estratificación sedimentaria es mucho más clara. Como ya habíamos apuntado en otra entrada, los skolithos -las “madrigueras” hechas por gusanos hace más de 350 millones de años- se encuentran aquí de forma más abundante que en ningún otro lugar del sinclinal de Cáceres. Otras muchas rocas atestiguan concentraciones de restos fósiles, en forma de fragmentos de conchas no determinadas. Y muchas partes de las paredes cuarcíticas ofrecen posibles marcas de cruciana (las huellas de los trilobites). Aunque es difícil encontrar aquí cuerpos de fósiles demasiado reconocibles, te puedes imaginar cómo fue un fondo de mar extremeño en el mundo paleozoico.
La vegetación es igual de rica que en otras partes de la sierra, acompañando algunas especies propiamente roqueras, y la adaptación que hacen los madroños y árboles al paisaje rocoso es asombrosa, aprovechando cualquier resquicio en las rocas. Igualmente es un lugar privilegiado para avistar pájaros. Esta mañana veíamos bandadas de abejarucos revoloteando en los alrededores, pero en otras ocasiones hemos visto córvidos -urracas, grajos, rabilargos...-, milanos, tordos, alondras, páridos… aunque las alturas nos ponen en evidencia a sus ojos. En definitiva, un pequeño paraíso a pocos kilómetros de Cáceres.
