Este es un viejo artículo del blog rehecho por las nuevas aportaciones de los aficionados y geólogos serios de los últimos años. El término valdeflorita o "falsa pirofilita" es una broma seria del G.P., y no un término establecido en geología (bien podrían, ja ja ja). Damos las gracias a Antonio "Cristalino" por actualizar nuestros conocimientos.
Aquí nos encontramos con otro conocido de los minerales cacereños, y este con cierta polémica entre los estudiosos. Las llamativas escamitas y láminas coloreadas que adornan multitud de rocas de la zona se convierten en el primer mineral con el que nos topamos en la mina de San José de Valdeflórez sin necesidad de buscar demasiado entre las escombreras. Aparentemente parecen cristalillos micáceos, muy brillantes y nacarados, junto al cuarzo o la pizarra, y en muchas ocasiones se presentan formando filones, y acompañada de casiterita. Su coloración varía mucho, encontrándonos piezas verdes, amarillas, rojas o blancas. No obstante, podemos observar que su exfoliación es la típica de la pirofilita, haciendo cristales en forma de hojas, radiales, con forma de ojos. Por otro lado, también se presenta de forma densa y compacta, de color preferentemente verdoso amarillento. La superficie superior de sus filones coge la apariencia de grumos redondeados.
La posible "polémica" surge a partir de estudios geológicos que defienden que esta posible pirofilita no es más que un tipo de mica moscovita. Rastreando un poco la bibliografía sobre este tema llegaríamos hasta las obras clásicas de Hernández Pacheco, que nos hablan de "litomargas", sin dejar mucho más sobre el tema. Más cercano a nosotros, el artículo Amblygonite, cassiterite and associated minerals from Cáceres in Western Spain, de Max Weibel, también aparece de refilón este tema. En el libro Minerales Gemológicos de Extremadura (1993) basándose en los estudios de la empresa TOLSA, se defiende también la presencia de micas y no se menciona la pirofilita. La siguiente publicación sobre el tema, Patrimonio Geológico de Extremadura recoge fotografías de este mineral afirmando que es lepidolita y la mica de litio zinnwaldita, cosa que a nivel de paragénesis estaría más o menos de acuerdo con la presencia de ese elemento en la zona (ambligonita, fosfato de litio) y en el hecho que la zinnwaldita suele acompañar a la casiterita. La cuestión no ha quedado ahí, y ha salpicado más foros de minerales. Desde FMF se ha removido la cuestión y ha mostrado determinados estudios en los que el análisis de los componentes de estas supuestas pirofilitas arrojan altos índices de potasio, un elemento más bien propio de las micas, especialmente la moscovita, y prácticamente inexistente en las pirofilitas-tipo. Igualmente, los índices de litio eran también altos, lo que empuja la posibilidad del grupo de micas de litio ya mencionada antes. La agalmatolita, una variedad compacta de la supuesta pirofilita que aparece en el yacimiento de Valdeflores, sería en este caso y según esta última interpretación agregados de pinita, un mineral resultado de la alteración de las micas, o a lo mucho sericita/illita. Juan C. Agua y "Cristalino", desde el foro FMF han removido hilos y han contactado con autores de análisis de algunas muestras de Valdeflores. Uno de ellos, César M. Salvan, publicó el espectro Raman de algunas muestras y su posible similitud con las moscovitas. Para los ignorantes como el G.P., el pico más alto muestra la presencia de potasio en las muestras, típico de la moscovita y no de la pirofilita.
No hay que olvidar, a todo esto, que tanto la composición química de la pirofilita como la de las micas es relativamente bastante parecida y que el espectro es bastante similar, excepto por el potasio. Y aquí entra la eterna disputa entre los trabajos de campo y de laboratorio. A favor del laboratorio, está su exactitud química. En su contra, el desinterés por la paragénesis, sus características físicas, y su especialización en aquellos minerales comercialmente rentables. El G.P., que es a lo sumo filósofo de la ciencia y no geólogo ve aquí un campo fascinante para el debate sobre la objetividad de la denominación científica y el halo platónico que recorre estas disputas -en búsqueda de un criterio de certeza absoluto, irrefutable, pero que acaba dándose de bruces con la apariencia física-, pero se va a contener.
En conjunto, parecen cuestiones menores, pero la geología o la biología son disciplinas en las que se discute rabiosamente por clasificaciones y asignaciones exactas, hasta puntos que el más común de los mortales consideraría ridículos. ¿Hasta qué punto tenemos que clasificar los minerales contando únicamente con el análisis químico? ¿Es tan seguro como nos muestran? ¿No puede haber especímenes que de alguna manera sean de transición, que difícilmente se pueden colocar adecuadamente bajo una etiqueta u otra? Sin necesidad de salir de Cáceres, tenemos un ejemplo bastante similar con las calizas del Calerizo. Los propios análisis químicos muestran que es muchas veces difícil distinguir entre calizas magnesianas y dolomitas auténticas, y que la terminología acaba traicionándonos. Pero el término, ¡el término correcto, señores! es sagrado para estas disciplinas. Respecto al tema que tratamos, me causa igual disgusto tratar a estos minerales como "pirofilitas", que como "moscovitas", puesto que en el primero tenemos el análisis químico en su contra y en el segundo, tenemos unas muestras minerales que francamente se salen bastante de lo común, al menos en nuestro territorio. El G.P., siempre algo díscolo e iconoclasta, prefiere inventarse un nuevo tipo de moscovita, llamada "falsa pirofilita" o "valdeflorita". Con esto estaríamos todos contentos, y además, el término asignado es mucho más real que ningún otro. Parece una pirofilita, pero no lo es. Sin embargo, ¿quién es el G.P. para enfrentarse a los doctores de la geología? Nadie. Y así seguiremos. Y mientras, seguiremos disfrutando de estas "valdefloritas", como siempre hemos hecho todos, se llamen como se quiera que se llamen.
En conjunto, parecen cuestiones menores, pero la geología o la biología son disciplinas en las que se discute rabiosamente por clasificaciones y asignaciones exactas, hasta puntos que el más común de los mortales consideraría ridículos. ¿Hasta qué punto tenemos que clasificar los minerales contando únicamente con el análisis químico? ¿Es tan seguro como nos muestran? ¿No puede haber especímenes que de alguna manera sean de transición, que difícilmente se pueden colocar adecuadamente bajo una etiqueta u otra? Sin necesidad de salir de Cáceres, tenemos un ejemplo bastante similar con las calizas del Calerizo. Los propios análisis químicos muestran que es muchas veces difícil distinguir entre calizas magnesianas y dolomitas auténticas, y que la terminología acaba traicionándonos. Pero el término, ¡el término correcto, señores! es sagrado para estas disciplinas. Respecto al tema que tratamos, me causa igual disgusto tratar a estos minerales como "pirofilitas", que como "moscovitas", puesto que en el primero tenemos el análisis químico en su contra y en el segundo, tenemos unas muestras minerales que francamente se salen bastante de lo común, al menos en nuestro territorio. El G.P., siempre algo díscolo e iconoclasta, prefiere inventarse un nuevo tipo de moscovita, llamada "falsa pirofilita" o "valdeflorita". Con esto estaríamos todos contentos, y además, el término asignado es mucho más real que ningún otro. Parece una pirofilita, pero no lo es. Sin embargo, ¿quién es el G.P. para enfrentarse a los doctores de la geología? Nadie. Y así seguiremos. Y mientras, seguiremos disfrutando de estas "valdefloritas", como siempre hemos hecho todos, se llamen como se quiera que se llamen.
FALSA PIROFILITA (MOSCOVITA)
Silicato de aluminio.
Dureza: 1,5, rayable con la uña.
Peso: 2,8.
Raya blanca.
Brillo nacarado.
Color: Muy variable, rojo, verde, amarillo, blanco...
Yacimientos en Cáceres: Valdeflores, aparece en filones de pizarras o en masas compactas.
Minerales parecidos: micas. El talco no se da en la zona.

















