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segunda-feira, 8 de outubro de 2012

SETAS EN LOS PARQUES CACEREÑOS


Muy posiblemente, una pequeña lepiota blanca ((Leucoagaricus leucothites). No es fácil distinguirla de los champiñones que crecen por nuestros parques, pero su pie abultado y su sombrero lo acercan más a la categoría de las lepiotas que los otros agáricos. Por otro lado, las láminas permanecen siempre blancas en las lepiotas. Se recomienda no recoger este tipo de setas por ser muy parecidas a otras de carácter venenoso.

 Russulla drimeia o Rusulla sanguinea. Esta especie la encontramos año tras año bajo los pinos piñoneros del parque del Príncipe. Es una de las setas más bonitas y llamativas de nuestros alrededores aunque no es comestible.

Coprinellus micaceus o coprino micado. Esta pequeña especie crece sobre las raíces de las acacias y olmos de nuestros parques: el GP los ha localizado tanto en Cánovas como en el Parque del Príncipe y ocasionalmente, en árboles diseminados por nuestra ciudad, fuera de los parques. Son llamativos por el gran número de setas que pueden crecer en torno a un solo árbol. Su sombrero parece lucir diminutos granos brillantes, como si fueran micas.En Cánovas, concretamente, la semana pasada pudimos observar una auténtia explosión de estas pequeñas setas, tan intensa como breve: en una semana ya no se veía casi ninguno de ellos.

Todavía ha llovido poco y las setas tardan a llegar a los campos y dehesas. Sin embargo, ya son relativamente abundantes las setas en el perímetro urbano de nuestros parques, continuamente regados y con más humedad que en las afueras: lógicamente cuanto más amplio y silvestre es el parque, más especies dispone, como ocurre en el Cuartillo o en el Parque del Príncipe. Pero en el mismo Cánovas es fácil apreciar algunas setas adaptadas al entorno más puramente urbano, como los grandes yesqueros que pueblan las ramas altas de algunos árboles envejecidos del parque, los pequeños coprinos que crecen sobre las raíces de acacias y olmos, o las especies cercanas a . Pero también se da fácilmente el caso de setas de chopo, champiñones, lepiotas y algunas amanitas... Sin ir más lejos el GP pudo distinguir desde su coche varias macrolepiotas creciendo en las rotondas de la universidad (y ganas le dieron de ir en bicicleta hasta allí y cogerlas). En cualquier caso, en opinión de nuestro amigo entendido en setas Alfredo Anega, no es recomendable recolectar setas de parque, porque pueden venir acompañadas de especies foráneas, tropicales, tóxicas o alucinógenas, por los abonos y especies que se plantan en nuestros parques. Los recolectores sin embargo se están extendiendo, y en el parque del Príncipe no es raro encontrar setas cortadas cuidadosamente en su base para el consumo personal (champiñones y setas de chopo, esencialmente).

 Champiñones silvestres creciendo en el parque del Príncipe. Los ejemplares más grandes ya había sido recolectados cuando el GP los descubrió, al igual que sucedió con las setas de chopo. A falta de setas en el campo, los micófagos andan sueltos por la misma ciudad.

Mientras el GP se dedicaba al reconocimiento de setas, en las calles de Cánovas el compañero Francisco Aguilera participaba en la III salita del Cómic, haciendo una exhibición en público de su buen arte.

   Los hongos yesqueros (Fomes fomentarius) son muy frecuentes en los árboles viejos del parque de Cánovas. Aquí le vemos colonizando el tronco de una morera, a pocos metros de donde el amigo Fran hacía sus cómics. 
 Un tipo de bejín crece junto a una boca de riego en Cánovas. Bajo la apariencia de patatas pochas, estos hongos se pueden encontrar en cualquier parte de los parques de la ciudad, hasta en los lugares más insospechados.

sexta-feira, 30 de dezembro de 2011

SENDERUELAS Y POSTES DE LA LUZ EN LAS CAPELLANÍAS


                  Típico aspecto de la senderuela: láminas crema y espaciadas y pie coriáceo.
Un buen champiñón en Valcajarillo.

   Un champiñón asolado por las heladas de diciembre.

     Con el Señor del Frío llamando a las puertas de enero, la temporada de setas ha tocado a su fin incluso en una zona más templada como la nuestra. Las heladas mañaneras han dejado las narices del G.P. congeladas y los campos que visitamos se despejan de las flores otoñales y de nuestros apreciados hongos. Y aunque el invierno nunca es demasiado largo en nuestra comarca, se nota su presencia. Pregúntenselo a las avefrías, chorlitos y demás compañeros que pululan por cualquier pastizal de los alrededores de Cáceres.
     Decíamos que este iba a ser nuestro último mensaje setero de la temporada, y lo hacemos mostrando alguna de las setas más comunes de nuestros campos: las senderuelas (Marasmius oreades) y los champiñones silvestres. Sobre la primera, podemos aclarar diciendo que es fácilmente reconocible por las láminas de su sombrero muy espaciadas (en otras muchas setas están más apretadas) y porque el pie es mucho más resistente de lo que aparentemente parece: podemos retocerlo sin que se rompa, y es extremadamente fibroso, como pueden apreciar en la fotografía. Esta pequeña seta tiene seguidores en el campo culinario, pero parece ser que los atracones de estas setas tampoco son muy recomendables. Como mandan los aristotélicos, se impone la moderación y el justo medio en su consumo... Estas imágenes proceden de los prados cercanos a la vía del tren Cáceres-Plasencia, pasadas las Capellanías.
    Los otros setoncios que el G.P. descubrió en sus paseos fueron champiñones silvestres (agaricus campestris), muy comunes en nuestros campos. Respecto a los champiñones silvestres, estas setas resisten todavía las primeras heladas y todavía a finales de diciembre es posible encontrarse con alguna seta despistada que es capaz de levantar la tierra helada y salir a la superficie. El champiñón que sostiene la mano del G.P. está ya pasado, con el sombrero totalmente abierto y las láminas ennegrecidas: según los gourmets, ya no es demasiado sabroso para ser consumido.   
    Y por último, el G.P. descubrió setas de cristal, que crecen en postes de madera y con sombrero esférico. Si se encuentan alguna de estas setas, absténganse de consumirlas. Pueden dejarse la dentadura en el intento o sufrir una indigestión de aúpa. Úselas de geniales pisapapeles, adorno casero o de arma arrojadiza contra el político de turno o la suegra impertinente. Feliz año 2013.

Postes de la luz caídos en las cercanías de la casa de Valcajarillo, más allá de las Capellanías.