Estos hongos, por otro lado, son bastante comunes en nuestros parques; intuímos que corresponden a algún tipo de hebeloma de centro pardo (Hebeloma mesophaeum) o quizás colibia (Collybia fusipes), que junto con el coprino micáceo, copan todos los tocones y raíces de árboles viejos como olmos y acacias, especialmente. Pueden crecer además en primavera o finales del verano si las condiciones son favorables, como una borrasca que permita lluvia abundante durante un día o dos seguidos. No son comestibles, pero como decimos siempre, alegran la vista de los viandantes sensibles.
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