Mucho tiempo ha costado al G.P. localizar este simpático párido por los alrededores de Cáceres, y eso a pesar de la insistencia de los compañeros internáuticos de que están por todas partes y son bastante fáciles de encontrar. El G.P. puede asegurar aquí que su compañero, el carbonero común, está mejor representado en los ecosistemas más cercanos a Cáceres, y que durante el invierno el herrerillo permanece ilocalizable en los parques cacereños. Hemos encontrado al acróbata reptando por las cortezas de las encinas del Junquillo, en una de las últimas salidas en bicicleta. El aspecto de este pajarillo no tiene pérdida para cualquier mínimo aficcionado a la ornitología, con sus vivos y alegres colores. Su diferencia con el carbonero, la especie que puede tener hábitos parecidos, no permite confusiones: el herrerillo exhibe ese pequeño antifaz negro sobre fondo blanco en su pequeña cabeza para decirnos quién es frente a los demás. Señalemos aquí que este pajarillo, al igual que su primo, estuvieron en peligro a causa de su consumo y el uso de pesticidas. Quizás, por aquellas felonías, nuestro pájaro se muestre tímido y nervioso ante nuestra cámara.
El lugar de nuestro delicioso encuentro: dehesas del Junquillo.