quarta-feira, 12 de agosto de 2015
TODOS LOS FUEGOS SON UNO
sábado, 1 de agosto de 2015
DE VISITA A LAS TINAJAS (MARMITAS DEL RÍO TOZO)
“Estoy seguro que no te arrepentirás”,
repetía el amigo Natalio, conforme descendíamos al cauce casi seco del río
Tozo. Una fuerte pendiente del terreno dejaba ver de cuando en cuando, entre
las encinas, las rocas desnudas del lecho del río. Lo que parecía un riachuelo
típico de la penillanura cacereña, como el Tamuja o el Magasca, se iba
convirtiendo en algo más espectacular, cuando
grandes bloques de granitos fracturados iban sustituyendo a la pizarra y
dejaban asomar formas de mayor empaque sobre el paisaje. Natalio y su familia
llamaban al lugar “las tinajas”, un enigmático nombre que dudamos si figura en
algún sitio y que resulta casi patrimonio de los pocos cazadores y ganaderos
que conocen la zona. Conforme nos acercábamos al sitio íbamos penetrando en el
cauce, sorteando tamujares espinosos y saltando sobre grandes granitos
fracturados. El amigo Natalio brincaba como un gamo, mientras nos decía que
solía ir a pescar a las pozas del río barbos y carpas cuando era pequeño.
“Venía de pequeño a pescar y a bichear con
mi tío, que era cazador, buscando jabalíes y cosas así”. Y es que Natalio tuvo
una infancia distinta para los años noventa, viviendo en una finca
relativamente aislada en mitad de una dehesa, en un momento en el que ya era
difícil encontrar familias de pastores dedicados en cuerpo y alma al campo y
que vivían alejados de los núcleos de población. Normal que alguien así se
moviese con tal agilidad y que tuviese la maña que mostraba con el ganado, tumbando ovejas y ordenando cabras en un suspiro.
Poco
después, el GP descubrió por qué el lugar era conocido como las tinajas. Un
pequeño desnivel del terreno había propiciado sobre el terreno granítico la
aparición de una gran poza natural, que en realidad eran tres grandes marmitas
que habían quedado unidas por la erosión. Por encima de ellas, se veían las tinajas, unas peculiares marmitas
que al contrario de lo habitual mantenían una parte de la pared del granito y
tendían a cerrarse por su parte superior. En pleno verano el río va seco pero el interior de las pozas albergaban
agua con una profundidad de más de metro
y medio. Indudablemente, la visita en el invierno debe ser más espectacular,
aunque para los amantes de la geología difícilmente se podrán ver las marmitas
mejor que en esta época estival. Subiendo algo más el río, nos dábamos cuenta
que el tamujar se hacía más espeso –había que tener cuidado con los jabalíes en
lugares cerrados, nos decía Natalio- y que el granito era sustituido por la
pizarra, mucho más común en los arroyos de la zona. Los bolos de granito eran
sustituidos por típicos dientes de perro y estratos de pizarra y grauvaka. Al tamujar le acompañaban ahora las espadañas
y las cañas. Pero, ¿de dónde habrá salido todo este granito? Se preguntaba
continuamente el GP y le prometió a Natalio que se lo explicaría todo al día
siguiente.
Ya en
casa, iniciamos nuestras investigaciones. El GP estaba completamente pez en la
zona y tuvo que empezar por un simple mapa para saber dónde estaba. El río Tozo
es un afluente del Almonte, al igual que el Magasca y el Tamuja, y comparte con
estos ríos sus características más típicas: ríos muy encerrados en su cauce,
socavando la penillanura pizarrosa, con caudal muy variable y sometidos a un fuerte estiaje que hace que
durante el verano solo queden grandes charcos en su lecho. En su confluencia
con el Almonte, el río forma una posición estratégica que fue ocupada por
población humana desde tiempos prerromanos (el poblado de Azuquén). Nosotros
visitamos el río cuatro o cinco kilómetros arriba, cuando empieza su encaje en
el terreno. Geológicamente, el terreno está predominantemente ocupado por el alodomo extremeño, como suele
ocurrir (pizarras, grauwakas y algún conglomerado) pero presenta la
peculiaridad en esta parte de estar atravesado por un gran dique de pórfido
granítico, con un espesor de unos doscientos metros. Este dique presenta una
orientación parecida a la FAP, y se prolonga unos quince kilómetros en
dirección SO-NE, arrancando desde las inmediaciones de Santa Marta de Magasca. Aunque
no hemos analizado a nivel macroscópico ninguna pieza del granito, en algún
lugar con fracturas frescas observamos que tenían una coloración bastante clara
y amarronada por meteorización, con presencia de moscovita y pocos minerales
oscuros.
Y es por esta especial condición del
dique granítico, que el río Tozo presenta estas características tan peculiares
en su paso por Las Tinajas. El desnivel de terreno y la intensa fracturación
del dique ha provocado la creación de estas hermosas marmitas en uno de los
puntos del río, la más grande de todas ellas (una marmita de gigante), ocupando
una poza de más de seis metros de ancho. Resulta interesante cómo en su escalón
superior, varias marmitas (las propias “tinajas”) van comunicándose entre sí y
están en proceso de erosión. En realidad el GP no tiene ni idea si estas
marmitas se realizaron en momentos de una climatología más húmeda o si el
processo continúa hoy en día, pero la roca da muestras de grandes crecidas del
agua que inundan todas las marmitas. En conclusión, este es un lugar geológica
y paisajísticamente bien interesante, desgraciadamente en fincas privadas en
las que el acceso no siempre es tan sencillo como en nuestras visitas más
cotidianas. Agradecemos aquí al amigo Natalio por haber hecho de estupendo guía
en nuestra visita, y hablaremos todavía de él en las siguientes entradas (la
visita no acabó en las tinajas, ni mucho menos).
segunda-feira, 20 de julho de 2015
PARHELIOS AL ATARDECER
Desde que siendo adolescente el GP descubrió los "mini-arcoiris del sol", no ha dejado de buscarlos en el cielo en los días despejados con cirros. En la familia los llamábamos así para distinguirlos de los otros, los arcoiris de la lluvia, y quedaron grabados en la memoria del GP como casi eternamente presentes al volver de Sierra de Fuentes a Cáceres en los atardeceres del otoño. Sorprendentemente, no todo el mundo ha visto un arcoíris del sol o dicho con más propiedad, un "parhelio", incluso cuando son muy frecuentes. Ayer mismo el GP mostró a su hermana Rosa el primer parhelio de su vida. Cómo es posible que no los veamos y que pasen tan desapercibidos, al igual que mucha gente no reconoce Venus en el firmamento, o otras muchas maravillas de la naturaleza, esconde por detrás la intuición del GP de que pasamos la mitad de nuestra vida mirando a sitios equivocados, o que andamos ciegos con los ojos abiertos (naturalmente, el GP debe admitir a continuación que es un lerdo para las cosas de la vida corriente y que tardó en conducir un coche treinta y cinco años, precisamente por andar buscando parhelios toda su vida).
En fin, a lo que vamos. Después de ver muchos de estos pequeños arcoiris, decidimos investigar por el fenómeno. Naturalmente, el parhelio es un efecto óptico similar a los arcoiris, pero bajo otras circunstancias atmosféricas. Los cirros -esas nubes altas con aspecto de filamentos desgarrados, o hilos de humo- albergan diminutas partículas de hielo (hace mucho frío allá arriba), y bajo unas determinadas coordenadas de observación y ángulos hace que el observador del fenónemo sea capaz de ver reflejada la luz blanca o deshecha en distintos colores. Los parhelios que hemos observado siempre han sido relativamente modestos, limitados a una pequeña franja en el cielo de color blanco o como un arcoiris, pero en otras latitudes más septentrionales pueden ser realmente asombrosos, como las sorprendentes fotografías de Mongolia o Siberia.
Una excelente imagen explicativa del parhelio, y de las ilusiones ópticas de la naturaleza. Al igual que en los arcoiris, la posición del observador es determinante para poder contemplar estos fenómenos.
Esta foto no es del GP. Es un impresionante "sun dog" (perros del sol, como llaman los ingleses a los parhelios, tomado en tierras septentrionales). Incluso cuando la foto haya sido alterada para facilitar el contraste de color, la imagen es impactante.
Esta foto no es del GP. Es un impresionante "sun dog" (perros del sol, como llaman los ingleses a los parhelios, tomado en tierras septentrionales). Incluso cuando la foto haya sido alterada para facilitar el contraste de color, la imagen es impactante.
terça-feira, 14 de julho de 2015
PHALLUS RUBICUNDUS EN EL PARQUE DEL PRÍNCIPE
Tres ejemplares pasados ya encontrados al caer la tarde.
Hasta donde sabe el GP, esta especie había sido catalogada en el Campo Arañuelo y en las vegas de Coria, acompañando los cultivos de tabaco y los jardines generosamente regados durante el verano (de hecho, la hipótesis más probable de este hongo en Extremadura, sea la exportación de tabaco rubio). No tenemos constancia que haya sido visto en Cáceres hasta ahora, aunque también presentamos aquí alguna duda sobre la especie: los ejemplares típicos llegan a ser de entre 8 y 15 cm de longitud. Los que hemos encontrado aquí son sensiblemente más pequeños, con un máximo de 5 o 6 cm. Quizás alguna variante del hongo o unas condiciones adversas en las que no puede crecer mejor.
Con este ya son TRES LOS HONGOS RAROS localizados en el Parque del Príncipe: la Miriostoma coliforme, el Colus hirudinosus y ahora este, el Phallum rubicundus. Un registro estupendo para un parque urbano y un regalo con lazo para los curiosos del mundo de la naturaleza.
Césped en el que nos podemos encontrar el phallus rubicundus, prácticamente en el centro del parque. Juan tenía cara de aburrimiento: decididamente, preferia jugar con las pistolas de agua a buscar rarezas frikis micológicas.
domingo, 12 de julho de 2015
RUTA GEOLÓGICA EN EL BATOLITO: CAPELLANÍAS-OVNI-ARENALES
DISTANCIA: 14/15 km.
Al menos tres horas si queremos parar y buscar un poco algún pedrusco o visitar alguna curiosidad. Presenta relativamente baja dificultad, al tratarse de un recorrido casi llano, aunque no hay que olvidar que con la bicicleta la vuelta a Cáceres siempre pica hacia arriba. Las áreas de los círculos rojos corresponden a zonas geológicas de interés. Los cuadrados azul claro son fuentes tradicionales (son para ver, y no beber). los cuadrados azules oscuros corresponden a restos arqueológicos y arquitectura tradicional.
Al menos tres horas si queremos parar y buscar un poco algún pedrusco o visitar alguna curiosidad. Presenta relativamente baja dificultad, al tratarse de un recorrido casi llano, aunque no hay que olvidar que con la bicicleta la vuelta a Cáceres siempre pica hacia arriba. Las áreas de los círculos rojos corresponden a zonas geológicas de interés. Los cuadrados azul claro son fuentes tradicionales (son para ver, y no beber). los cuadrados azules oscuros corresponden a restos arqueológicos y arquitectura tradicional.
Arrancamos desde la rotonda de entrada a Cáceres, donde empieza la Ronda Norte, y vamos por el camino que se abre a la derecha, una vez hemos tomado la salida que va hacia los Castellanos. Vamos desde allí a la casa de Conejeros, y seguimos el camino que
transcurre paralelo a la vía del tren siempre recto y sin desviarnos,
hasta que atravesamos todo el área del polígono Capellanías. A
continuación el camino agrícola empieza a desviarse hacia la izquierda,
hasta que finalmente llegamos a la autovía. Allí tenemos la posibilidad
de atravesar un pasadizo donde aparecen nidos de golondrina dáurica. En
todo ese entorno nos encontramos pastizales interesantes durante la
primavera y completamete arrasados en el verano. En invierno es fácil
encontrarnos con muchas aves migratorias (avefrías, chorlitos...) y en
las cercanías de las charcas siempre podemos toparnos en verano con
anfibios (rana común) y reptiles (culebra de agua Natrix natrix y galápago leproso).
Siguiendo el camino principal -aunque por aquí también hay atajos-,
llegamos a un cruce desde el que podemos divisar ya las explotaciones de
las canteras: lugares donde podremos encontrar toda la paragénesis
típica del batolito de Cabeza de Araya. Turmalinas, puntas de cuarzo, mica
moscovita, feldespatos..., dependiendo del lugar, podremos encontrarnos
con filones de cuarzo o de pegmatitas. Es más que posible que junto a
estos minerales nos encontremos con algún alacrán al levantar alguna
piedra en el área más próxima a la autovía. Allí también podremos
disfrutar de la vista de un original bujío en la finca más próxima.
Al llegar a la propia cantera, tomamos el camino que se abre a la
izquierda, bordeando una dehesa donde es fácil encontrar parasoles y
boletos en el otoño. Todo recto, y después de atravesar un arroyo de
aguas depuradas (donde hay galápagos, amantes de la guarrería) llegamos a
terrenos arrasados por explotaciones mineras - Las Arenas-. Aquí hemos
encontrado buenos ejemplares de cuarzo, calcedonia, turmalina,
feldespato y caolinita. todas estas explotaciones cuentan con charcas
que son frecuentadas por aves -ánades, cigueñuelas y cigueña-.
Finalmente tomamos el camino de vuelta con Cáceres de fondo hacia la
izquierda. Y nos falta una última parada obligatoria: una necrópolis tardorromana tallada sobre bolos de granito y conservada cerca del palacio de los
Arenales, al lado de una cochiquera abandonada. La única lástima es
tener que hacer la última parte del recorrido por carretera, pero la
ruta merece la pena.
Vista de la cantera "El Ovni", donde se explotan granitos claros, y lugar en el que podemos encontrar magníficas puntas de cuarzo con poco que busquemos.
sexta-feira, 10 de julho de 2015
PEGMATITAS JUNTO A LA AUTOVÍA
A la derecha tenemos una pegmatita gráfica, fundamentalmente de feldespato con pequeños cristales de cuarzo y con considerables cristales de moscovita en la parte superior. A la izquierda la pegmatita tiene una pequeña película verdosa que se debe a la transformación de la moscovita en pinita. muchos de los ejemplares han estado sometidos a una fuerte meteorización.
Grandes cristales de turmalina, desplegada en formas de haces o entrecruzada desordenadamente. Los cristales rebasaban los tres y cuatro centímetros de largo y medio centímetro de ancho.Desgraciadamente los granitos que son su base están muy meteorizados y se desmenuzan con mucha facilidad, haciendo frágil la roca.
Las pegmatitas también desarrollan numerosos cristales de moscovita, de forma radial y alternada con el cuarzo: un hallazgo algo menos extendido en esta zona que las turmalinas o los grandes cristales feldespáticos.
En fin, una visita altamente recomendable, y todavía más sugerente por otros hallazgos del entorno, como el doble bujío que aparece en las cercanías, muy llamativo cuando hablamos de la arquitectura tradicional a la que no le gusta la innovación (algo que nunca el GP había visto antes). También puede ser interesante la visita a las charcas del lugar para el avistamiento de aves (anades, cigueñas y cigueñuelas y otros simpáticos bichos).
sábado, 4 de julho de 2015
CONJUNCIÓN PLANETARIA...
Venus, a la izquierda y Júpiter a la derecha, desde Sierra de Fuentes. Toda una ilusión óptica de proximidad planetaria, muy lejos de la realidad de estos planetas.
Después de este parón primaveral, el Granito Parlanchín vuelve a la web... Hay muchas razones de este parón: mucho trabajo -época de exámenes-, pruebas de inglés, otros proyectos en la mente calenturienta del GP, y también, hay que reconocerlo, poco de lo que hablar. La razón es relativamente sencilla: la primavera que hemos dejado atrás ha sido muy parca en lluvias, bastante localizadas e irregulares, y los mosaicos de color en nuestras dehesas en otros años han estado casi desaparecidas y se han reducido a pocas semanas. Así que hablaremos hoy de cosas que están libres de los caprichos del clima mediterráneo, más alocado que nunca por el progresivo cambio de clima.
Una cosa que depende poco de nuestra acción humana lo constituye la astronomia. Y hasta el más ignorante en estas cuestiones habrá visto en las últimas semanas una conjunción astronómica llamativa en los cielos veraniegos. Nuestros queridos planetas, Venus y Júpiter se han abrazado en el cielo como nunca lo habíamos visto antes. Cuando la luna en su cuarto creciente se unió al baile planetario la conjunción se hizo ya casi perfecta. Este llamativo baile planetario no sempre ha sido visto com buenos ojos. Los astrólogos antiguos entendían que estos eventos eran la premonición de acontecimientos catastróficos para los hombres, y más de un astrónomo perdió la cabeza por haber predicho estos acontecimientos. Todavía en el siglo XXI es fácil encontrar predicciones catastrofistas para estos acontecimientos: tsunamis, terremotos, hambrunas... Aquí por ahora, lo que nos toca sufrir es otra nueva ola de calor en ciernes. Y no busquen la causa en los lejanos y maravillosos planetas, sino en nuestro propio clima o en nosotros mismos.
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