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quinta-feira, 27 de agosto de 2015

BUITRES LEONADOS Y ÁGUILAS CALZADAS POR LA SIERRA DE LA MOSCA

    La imagen de arriba no es nada buena, pero es solo una muestra más de lo que podemos ver tan cerca de Cáceres, y que no todos los sitios pueden disfrutar de ello. Hemos paseado por sitios espléndidos este verano, y la pregunta que se hacía el GP era siempre la misma: "pero dónde narices están los pájaros...". Sería una exageración decir que los buitres leonados son tan comunes en nuestra zona como las cigueñas, pero encuentros de este tipo no son raros para aquellos que acostumbran a pasear o andar en bicicleta por la sierra de la Mosca o los llanos de Malpartida. Y es que de cuando en cuando, uno se topa con estos enormes y majestuosos bichos surcando en cielo. Y como por lo general no van solos, el espectáculo está garantizado.
    El otro encuentro del verano fue un águila calzada -cree el GP, desde su ignorancia ornitológica-, justo por encima de las canteras abandonadas del Portanchito. Es también otra rapaz relativamente fácil de ver en nuestro entorno: iba el GP buscando fósiles y al levantar la vista del suelo se encontró con esto. Y no hablamos aquí de las veces que marchábamos sin artillería, y escaparon al borroso ojo de nuestra cámara: garzas, garcillas, cigueñuelas, pollas de agua, milanos negros y reales... y todo esto por lo general en un margen de cinco kilómetros a la redonda de Cáceres.  


   Al lado, otro lugar interesante para geólogos y ornitólogos: la amplia cueva que se abre detrás de la ermita del risco. Era la primera vez que llevaba a Juan y se murió de miedo. El encuentro con los buitres fue en las cercanías de Los Hornos.

quarta-feira, 15 de julho de 2009

BUITRES LEONADOS EN LOS BERROCALES DE CÁCERES





Hacía unos años se decía que para ver buitres, había que ir a Monfragüe. Ahora mismo los buitres leonados son fáciles de avistar en muchos puntos de los llanos de Cáceres, y a veces en grupos numerosos. Estos que aparecen en la fotografía estaban ¡a menos de cinco kilómetros! de la ciudad, en los berrocales cercanos al vertedero municipal. Su número llegaba a los quince ejemplares, aunque la impericia ornitológica del G.P. espantó a algunos de ellos (cosa que no debe hacerse).
Y es que habría que considerar el vertedero como una especie de santuario ornitológico. Ante la escasez de recursos o la explosión demográfica de algunas especies, como las cigüeñas, es lógico que hayan perdido el miedo al contacto con el ser humano. Es tal la cantidad de especies que se pueden avistar por la zona y en tal número, que es un paraiso para los enamorados de las aves y al que dedicaremos más adelante un capítulo entero.


La éxitosa salida campera se tiñó al final de problemas técnicos irresolubles que condujeron a que el GP tuviera que regresar a Cáceres a pata. En Aldea Moret los desocupados de turno se ofrecían para arreglar la bici entre risas y burlas varias... pero el GP marchaba orgulloso. Cansado, pero contento.