sexta-feira, 13 de janeiro de 2012

PIROFILITAS SOBRE CRISTALES DE CUARZO



         Con nuestra salida colectiva por la sierra de la Mosca, el G.P. tiene material para unos cuantos post invernales; pero siempre mensajes de una naturaleza callada y estática, muy zen, como dirían algunos, y es que la estación invernal invita a ello... y también nuestra cámara sin zoom. En cualquier caso, pasarse a una réflex simple también tiene ventajas, entre ellas las fotos zen de minerales. Aquí mostramos un gran ejemplar de pirofilita de considerables dimensiones, que se encuentra en los muros de piedra medio derribados que marcan el camino de la mina de Valdeflores (o Valdeflórez, según el venerable maestro Valentín) y que hacía bastante tiempo el G.P. quería fotografiar.
         Las masas de pirofilita rodean los grandes cristales de cuarzo, en su gran mayoría con las puntas rotas, y a su vez, pequeños cristales de cuarzo de neoformación se desarrollan sobre la pirofilita verdosa (según Marina Y., amarilla. mantuvimos una discusión bastante absurda sobre ello, para acabar llamándolo de manera desagradable "color moco"). Estos ejemplares son relativamente frecuentes en todas las inmediaciones de Valdeflores, y los afloramientos rocosos de los alrededores muestran in situ los pequeños filones de cuarzo sobre la roca encajante dirección NE-SO, ocasionalmente ricos en pirofilita, aunque sin contar con los minerales que supusieron la apertura de la mina (ambligonita, casiterita...).   


Ana fotografiando el pedrusco de marras con su cámara.

sexta-feira, 6 de janeiro de 2012

CASTAÑOS EN EL PORTANCHITO

Un pequeño enclave de castaños a un par de kilómetros de Cáceres. 



     A alguien le puede resultar extraño toparse en un paseo por el Portanchito con este árbol, que todos damos en climas un poco más húmedos y menos tórridos. Pero aquí están, ocupando las laderas de umbría del valle del arroyo Valhondo, muy cerca de lo que fue el sanatorio de tuberculosos, hoy derruido hasta los cimientos. Desgraciadamente hemos acudido cuando casi todas sus hojas habían caído ya y apenas podíamos distinguir sus estéticos tonos ocres y rojizos.
     Que su crecimiento en estos parajes es extremadamente complicado, da fe mi familia. Decenas de veces hemos plantado castaños gallegos en las laderas norte de Sierra de Fuentes, y los vientos solanos que soplan del oeste en verano los han fulminado en tan solo un par de días. Precisamente el lugar que ocupan aquí les permite mantenerse al resguardo de cualquier viento estival y al mismo tiempo su orientación NE les permite aprovechar el máximo de humedad. Una curiosa anécdota para estas tierras cacereñas, que sin duda en tiempos antiguos pudieron albergar una mayor diversidad biológica, y que hoy es amenazada por todo tipo de factores locales y globales. En cualquier caso, conviene no engañarse, el Castanae Sativa o castaño europeo no es una especie autóctona de la península ibérica. La trajeron los romanos, amantes de las castañas, y con el paso de los siglos se haría autóctona.

Las superalumnas Marina, Ana A. y Ana G. acompañando al G.P. en sus averiguaciones.

terça-feira, 3 de janeiro de 2012

DE VISITA A... LA CANTERA DEL TALLÓN

Corte de la cantera.

     Después de unos días de tentativas frustradas por encontrar el lugar, la bicicleta del G.P. llegó trabajosamente a esta cantera, a unos 7 km. del centro urbano y la única de las proximidades de Cáceres que se mantiene activa. En ella se extrae un granito de dos micas, de grano grueso y bastante homogéneo, sin intrusiones aplíticas o pegmatíticas. En términos comerciales recibe el nombre de blanco malpartida y presenta bastantes similitudes con el granito del sur de Galicia (que en nuestro país viene a ser el padre de todos los granitos). Este granito es relativamente fácil de alterar con tonalidades rojizas o amarillas. Nosotros hemos observado cómo los feldespatos, efectivamente cambian a muy diversas coloraciones, verdes y rojas, preferentemente.
      Llegar a este lugar tiene otros puntos de interés. En primer lugar, es una zona con algunos berrocales dignos de interés, y con grandes bloques graníticos creando las formas típicas (piedras seta, rugosidades, taffonis) que siempre hacen agradable la visita al paraje. Y además, quienes andan por allí disfrutan de un regalo mineralógico digno de tener en cuenta: la zona es atravesada por filones de cuarzo perfectamente cristalizado, alcanzando incluso la pureza de la conocida variedad de cristal de roca. El G.P. aconseja que quien quiera empezar su colección de minerales con cuarzos puros, intente acercarse a este paraje. En los lindes del camino de tierra nos encontramos continuamente y a lo largo de casi un kilómetro este tipo de cuarzos, especialmente en las cercanías de la cantera propiamente dicha.
       En ese paraje es prácticamente el único mineral relevante, sin embargo, si nos aproximamos a la autovía, encontraremos afloramientos de pegmatitas muy ricas en turmalina y cuarzo que muestran espectaculares agujas negras de varios centímetros de largo. En definitiva, un lugar atractivo para los coleccionistas de los tesoros de Gea...


 Una simpática vaca se sumó a nuestra fotografía del berrocal.
 Otra peculiar roca de los contornos de la cantera. En primera plana, rastros de un mineral de lo más común: el hielo formado a primera hora de la mañana.
Una muestra de cuarzos en forma de cetro, y recristalizados posteriormente.  

sexta-feira, 30 de dezembro de 2011

SENDERUELAS Y POSTES DE LA LUZ EN LAS CAPELLANÍAS


                  Típico aspecto de la senderuela: láminas crema y espaciadas y pie coriáceo.
Un buen champiñón en Valcajarillo.

   Un champiñón asolado por las heladas de diciembre.

     Con el Señor del Frío llamando a las puertas de enero, la temporada de setas ha tocado a su fin incluso en una zona más templada como la nuestra. Las heladas mañaneras han dejado las narices del G.P. congeladas y los campos que visitamos se despejan de las flores otoñales y de nuestros apreciados hongos. Y aunque el invierno nunca es demasiado largo en nuestra comarca, se nota su presencia. Pregúntenselo a las avefrías, chorlitos y demás compañeros que pululan por cualquier pastizal de los alrededores de Cáceres.
     Decíamos que este iba a ser nuestro último mensaje setero de la temporada, y lo hacemos mostrando alguna de las setas más comunes de nuestros campos: las senderuelas (Marasmius oreades) y los champiñones silvestres. Sobre la primera, podemos aclarar diciendo que es fácilmente reconocible por las láminas de su sombrero muy espaciadas (en otras muchas setas están más apretadas) y porque el pie es mucho más resistente de lo que aparentemente parece: podemos retocerlo sin que se rompa, y es extremadamente fibroso, como pueden apreciar en la fotografía. Esta pequeña seta tiene seguidores en el campo culinario, pero parece ser que los atracones de estas setas tampoco son muy recomendables. Como mandan los aristotélicos, se impone la moderación y el justo medio en su consumo... Estas imágenes proceden de los prados cercanos a la vía del tren Cáceres-Plasencia, pasadas las Capellanías.
    Los otros setoncios que el G.P. descubrió en sus paseos fueron champiñones silvestres (agaricus campestris), muy comunes en nuestros campos. Respecto a los champiñones silvestres, estas setas resisten todavía las primeras heladas y todavía a finales de diciembre es posible encontrarse con alguna seta despistada que es capaz de levantar la tierra helada y salir a la superficie. El champiñón que sostiene la mano del G.P. está ya pasado, con el sombrero totalmente abierto y las láminas ennegrecidas: según los gourmets, ya no es demasiado sabroso para ser consumido.   
    Y por último, el G.P. descubrió setas de cristal, que crecen en postes de madera y con sombrero esférico. Si se encuentan alguna de estas setas, absténganse de consumirlas. Pueden dejarse la dentadura en el intento o sufrir una indigestión de aúpa. Úselas de geniales pisapapeles, adorno casero o de arma arrojadiza contra el político de turno o la suegra impertinente. Feliz año 2013.

Postes de la luz caídos en las cercanías de la casa de Valcajarillo, más allá de las Capellanías.

quarta-feira, 28 de dezembro de 2011

VOLVARIELLA SPECIOSA EN LOS CASTELLANOS


       El G.P. retoma la actividad de nuestro blog después de este parón técnico de varias semanas, y lo hacemos con dos últimos mensajes destinados al reino fungi, producto de nuestras investigaciones del último mes. En este caso, tenemos una de las setas más elegantes que podemos encontrar por nuestros alrededores, muy común en prados y parques: la Volvariella speciosa. Estas de aquí aparecieron en el resto del antiguo olivar que cubría Los Castellanos y que se mantiene junto al hotel Quinto Centenario. Sin embargo, el G.P. las ha contemplado en el parque del Príncipe y en los prados de las Capellanías, así que presumiblemente estarán en otras muchas partes de las cercanías de la ciudad.   
       Para un ignorante como el G.P. en estas lides, el relacionar esta altanera seta con la familia de las amanitas reservaba un problema: no encontraba ni anillo ni volva envolvente, tan típica de este grupo. El anillo desaparece en muy poco tiempo, y la volva de la que nace la seta es alargada y poco abultada, frente a otras amanitas típicas. Por eso nos puede confundir un poco al encontrarnos con estas setas, que asociamos quizás con lepiotas o cualquier otra cosa. Sobre sus propiedades culinarias, dicen que no se puede comer cruda, pero que una vez cocida pierde su veneno. Dicen los entendidos... En cualquier caso, si no se la van a comer, no la tumben.Es demasiado hermosa para verla destrozada por los parques. Y si van a buscarla, mejor esperen hasta el próximo otoño.

Se aprecia aquí la pequeña volva envainante de la que parte el tronco de la seta.

sexta-feira, 9 de dezembro de 2011

LEPISTAS Y LEPIOTAS EN LA DEHESA DEL JUNQUILLO



       Hacía algún tiempo que no salía el G.P. con la bicicleta, y el puente de diciembre nos ha permitido al menos un pequeño respiro para mover sus neumáticos entumecidos. Así que nos fuimos a la dehesa del Junquillo y aparte de observar la abundante basura -suponemos que del día de las castañas- y escuchar a los carboneros, pudimos el placer de observar las setas más resistentes a los primeros fríos del invierno. Como además nuestros medios fotográficos son nefastos y no podemos fotografiar nada que se mueva y esté a menos de dos metros, en lugar de seguir a los carboneros de árbol en árbol, el G.P. se contentó con quedarse bajo ellos a buscar setas, que es la única ocupación que tenemos últimamente.
    Las macrolepiotas estaban ya en las últimas, mientras que todavía quedaban unos cuantos champiñones silvestres. La que sin embargo abundaba debajo de cada encina, y se elevaba bajo el estiércol de las vacas, era la lepista pura o pie azul (o al menos eso cree el G.P.). Esta es una seta que crece más cerca del invierno que las demás y que además aguanta más o menos bien las heladas. Así que no fue difícil encontrarnos multitud de ejemplares de distintos tamaños. Como distintivo, aparte de ese carácter ondulante del sombrero, el pie azulado que da nombre a dicha seta. Cuentan los entendidos que la seta es comestible, pero que mejor cocerla antes. Nosotros, como siempre, preferimos el placer visual al culinario.

Una lepiota alta y con el sombrero completamente abierto y con el anillo bien vistoso. En estas circunstancias, las lepiotas pierden su interés culinario y no están ya tan frescas para el consumo.

El característico sombrero de las lepiotas con sus escamas oscuras desplazándose del centro.

Vista de la dehesa en diciembre. Entre los árboles y las vacas, una bicicleta está echándose la siesta mientras
su dueño busca bichos y setas.

sexta-feira, 2 de dezembro de 2011

RÚSULAS Y OTRAS SETAS...

                                          Rúsulas, creciendo entre la acícula caída de los pinos.


                                            Setas de chopo creciendo alrededor del árbol.
     
       Con medios precarios, el G.P. se ve obligado a seguir esta bitácora cueste lo que cueste. Y en esta ocasión seguimos con nuestros descubrimientos otoñales favoritos: las setas. Si una cosa tiene buena el parque del Príncipe para esto, es que por la presencia de distintas especies de árboles (pinos, chopos, praderas)  el número de diferentes hongos también se hace más elevado. Mientras el G.P hacía sus fotos correspondientes con una miserable cámara de vídeo, una pareja de señoras buscadoras de setas se acercó a nosotros y empezaron a hablarnos del tema. Nos aseguraban que habían recolectado níscalos, lepiotas, boletus aereus y otras bondades de la naturaleza en el parque y alrededores. "Las lepiotas de aquí", decían, "mejor dejarlas crecer más, no vaya a ser que nos toque alguna mala". Lo que no podía entender es su afán destructor sobre cualquier hongo que no fuera comestible. Como si las setas solo valieran por su bondad hacia el sentido del gusto y no de la simple vista...
    En dicha salida, dos setas llamaron poderosamente nuestra atención y la de nuestra patética cámara: las rúsulas y las setas de chopo. La primera aparece en los pinares y en realidad es una familia entera de setas, con multitud de especies. Aunque no demasiado altas, son muy hermosas por los colores rojizos que presentan, en contraste con su interior amarillento. Desgraciadamente, y como cualquier micófago sabe, buen número de ellas son intragables para el paladar.
      Nuestra otra seta, la seta de los chopos, se distingue fácilmente porque crece únicamente al lado de ese árbol. No sabemos si parasitando o suponemos que "micorrizando" el mismo (fascinante término con el que hablamos de una simbiosis entre ambas especies), y esta sí es mucho más buscada no por su singular belleza sino por sus propiedades culinarias. En cualquier caso, verla crecer en las raíces o en algún hueco del tronco del árbol es algo siempre hermoso.

Otra maravilla digna de verse.

                         ¿Por qué el otoño tiene que ser triste? Las hojas ofrecen buena diversión.