segunda-feira, 12 de novembro de 2012

UNA PIEDRA CURIOSA...





       Como es ya tradición, cada vez que Juan y yo bajamos a los columpios del Rodeo solemos desviarnos un poco y bajar a Fuentefría, para que el pequeñajo se entretenga tirando unas cuantas piedras al riachuelo y yo viendo algún bichejo. Cual sería nuestra sorpresa cuando llegamos allí que nos encontramos todo en obras y el rincón donde yo solía observar los fósiles vegetales de las tobas calizas habían desaparecido. Sentí cierto pesar por dentro,sobre todo cuando dudé una vez en arrancar alguna piedra para ponerla en un lugar más seguro o sencillamente llevarla a casa. Pregunté al capataz de la obra dónde podían haber ido a parar las calizas. Él me dijo que se habían reutilizado: "Ha venido una arqueóloga para inspeccionar el patrimonio y favorecer su conservación". Pero parece que las diminutas plantas no merecían la pena, o habrán entendido que hay otras muchas enterradas en el Marco y que no se acaba el mundo por tres pedruscos menos. En cualquier caso, la restauración ha dejado la pendiente rocosa al descubierto y en ella encontramos más depositos calizos, o eso nos pareció. Por otro lado, cuando remueves una piedra salen otras, y tuvimos la gran suerte de encontrarnos, subiendo la pendiente que va hacia los huertos del otro lado del cauce, una enorme losa cuarcítica repleta de restos fósiles. Estos resultaban similares a los que de cuando en cuando encontramos en la parte vieja, pero en un mayor tamaño; suponemos que pertenecen a algún nivel de cuarcita armoricana que ha preservado ocasionalmente estos restos fósiles, sin que todavía la hayamos localizado en ningún lugar particular del sinclinal.
      La pregunta que se hacía el GP cuando abandonaba el lugar era si volverían a recolocar esa piedra o la tirarían a una escombrera. Entonces una sombra azul atravesó como una flecha el cauce del riachuelo. Un martín pescador se había introducido entre la maleza y ya era imposible distinguirlo. La fugacidad parece estar al orden del día en todo el mundo que nos rodea.


Las obras en Fuentefría por la escuela-taller han removido toda la zona y limpiado el cauce. Ahora se pueden ver con claridad indicios de más tobas calizas en los cortes del cauce. 

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