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sábado, 26 de setembro de 2015

FLORES DEL VERANO: PEPINOS DEL DIABLO

 
Las flores del pepino del diablo se asemejan remotamente a las de las calabazas. No dejan de ser parte de la misma família, en el mundo de la botánica.
 
Esta singular flor forma parte de las salidas veraniegas que no pudimos publicar en julio, y ahora nos permiten cerrar el verano: el pepino del diablo. No es una flor que se prodigue demasiado, aunque cuando aparece puede ser abundante. Su predilección por los suelos arenosos hace que sea ese entorno en el que es posible encontrarla, y el GP la ha visto muchas veces en los bancos de arena de los cauces secos de arroyuelos. Aqui nos la encontramos en las vías del tren a su paso por el aliviadero de mina Esmeralda. Como suele ocurrir, andaba el GP buscando otra cosa (rocas de origen volcânico)  a los pies de las colinas de las minas de Aldea Moret, cuando se topó con esta preciosidad. No solo las flores son muy dignas de ser contempladas, sino que lo más peculiar de la planta son sus frutos, esos pepinos peludos tan característicos. Cuando están los suficientemente maduros, les basta un mero roce con algún objeto para dar un petardazo y lanzar sus semillas a más de dos metros de distancia. Si no bastase esta técnica de supervivência reproductora, el pepino del diablo tiene una última particularidade: sus jugos constituyen un potente purgante. Tan sumamente potente, que una dosis demasiado elevada puede producirnos la muerte. Ahora el GP entiende su carácter diabólico. Por lo demás, nunca está de más toparse con esta botánica estival.   
 

domingo, 6 de julho de 2014

FLORES DEL VERANO: EL VERBASCO O GORDOLOBO


  Ante la falta de flores, el verbasco suele ser muy visitado por laboriosas abejas.
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      No creo que nadie discuta que el gordolobo o verbasco para los amigos
(Verbascum pulverulentum, en presentaciones más formales) es una de las flores más vistosas que podemos contemplar en el verano mediterráneo. Cuando todas las demás callan o duermen, esta alza sus vistosas flores amarillas, y a veces con un tamaño bien considerable. Esta planta ha dado durante años quebraderos de cabeza al G.P., incapaz de identificarla y además ¡pensando que eran plantas distintas dependiendo de la época del año!  Durante el fin del invierno y en su etapa de crecimiento, el gordolobo aparece en nuestros prados con sus amplias hojas bien extendidas por el suelo, planas y peludas, dando la sensación a veces que acaban de ser aplastadas. Después te encuentras al gordolobo en junio con un buen tallo recto bien desarrollado, y desarrollando sus hermosas flores como si de una espiga se tratara. Por último, el otoño suele mantener los tallos duros y muertos de las plantas, de tal forma que es imposible reconocerlas. De esta manera, el pardillo del G.P., en sus primeras salidas, pensaba que había hasta tres plantas distintas por no encontrar continuidad en ellas  (y esto le recuerda esos viejos engaños de los paleontólogos, de Gould, el anomalocaris y los enigmas del Burguess Shale). Hasta que por fin, gracias a que esta planta es en muchas ocasiones bianual, pudimos encontrarnos a las tres plantas juntas en una sola. 
      Según el libro de Alfonso Pizarro Plantas medicinales en la provincia de Cáceres (el primer libro de plantas que tuvo el GP en su vida) estas plantas tienen valiosos usos medicinales: las hojas, las flores y las semillas, tienen propiedades expectorantes y es buena para catarros y tos. Machacadas, o cocidas coon agua o leche, las hojas se usan también de forma externa para cicatrices, quemaduras, sabañones. Vamos, una auténtica planta multiusos para los amantes de la medicina natural.
 
Detalle de esas hojas lanceoladas y peludas, que podemos encontrar desde marzo en muchos lugares de Cáceres.

quinta-feira, 4 de julho de 2013

FLORES DE VERANO EN EL MARCO: MENTAS, CARDOS Y PUERROS.


Resulta difícil a estas alturas encontrarnos con lugares todavía verdes y florecidos, y en las praderas primaverales hay poco más que los cardos corredores, visnagas, achicorias y demás congéneres estivales. Pero hay lugares -pocos- donde se mantiene el fresquito y pueden florecer a su gusto flores de la temporada de San Juan. En nuestros alrededores nos quedamos con la rivera del Marco, donde el fabuloso manto de cardos borriqueros de mayo se ha secado en buena medida y cede el testigo a otras flores de temporada. Aquí solo incluímos tres especies que naturalmente se pueden encontrar en otras partes, pero que aparecen reunidas en el trayecto : la menta (vaya usted a saber la especie, con las que hay), el Cirsium vulgare (lo llaman cardo negro en algunos lugares) y el puerro silvestre o Allium ampeloprasum. La primera necesita humedad, mientras que los otros dos los podemos encontrar fácilmente en otros sitios de la ciudad.
 

Cardo negro, planta bianual que desarrolla una preciosa flor oronda y firme y que todavía se puede contemplar en muchos sitios.
Ya en el parque del Rodeo, el G.P. fue a sentarse justo encima de un hormiguero en pleno proceso de expansión. Aunque esta imagen sea más típica del otoño, es fácil verla también desde principios del verano.




Los puerros silvestres no necesitan nacer en zonas especialmente húmedas. Si cuentan con un bulbo bien formado, son relativamente inmunes al calor, y se hacen especialmente llamativos en eriales de gramíneas secos.

segunda-feira, 25 de junho de 2012

CARDOS, ACHICORIAS Y ZARZAMORAS: EL INICIO DEL VERANO

       El pobre Juan intentando sacar el carro del atolladero en el que lo ha metido.

Juan, atado al carro e intentando acercarse inútilmente a la flor de los cardos. El pobre todavía no sabía lo que pinchan.

      Paseando por las cercanías de la ronda Norte el G.P. se encontró en estas últimas semanas de primavera algunas flores típicas de finales de junio: zarzamoras, achicorias y cardos cabreros. Toda una dolorosa lección de botánica para Juan, porque achuchaba las zarzas o las flores de los cardos igual que las margaritas.  Muy posiblemente las zarzamoras debían ser antes mucho más numerosas por toda la ciudad, pero basta una tapia desgastada o alguna ruina para que estas colonizadoras se infiltren por cualquier parte. Las zarzas nacen en cualquier lugar con un mínimo de fresco o humedad y donde puedan trepar con facilidad. Por eso son frecuentes en cercas, estanques o charcas o la misma tapia que aparece en la foto. Respecto a las otras dos especies, son bastante frecuentes en muchos puntos del entorno de la ciudad. La achicoria, en concreto, puede darse sobre cualquier terreno y varía mucho su tamaño: puede alcanzar casi medio metro hasta levantarse unos pocos centímetros del suelo. En cualquier caso, sus bonitas flores azules están aseguradas para cualquier curioso que se detenga a contemplarlas.  

 Flores de zarzamora que después dan su apetitoso fruto. Desgraciadamente en esta zona el polvo en el verano es tan abundante, que necesitamos lavarlas antes de cualquier intento de llevarlas a la boca.
Vistosas flores del cardo cabrero, fácil de ver en muchas partes de la ronda norte. Suele crecer al lado del pavimento, aprovechando la humedad que se mantiene bajo el mismo.

Flor de la achicoria. Con la que está cayendo, uno se pregunta si volverán tiempos tan malos en los que tengamos que usar las raíces de esta planta como sustituto del café. Hasta ahora, no pasa de ser una infusión aconsejada por muchos dietistas por sus valores medicinales.

segunda-feira, 4 de julho de 2011

AROS EN LAS LADERAS DE LA MONTAÑA



 Los frutos de los aros, auténticos "semáforos" naturales.

          Lo malo de ir por los caminos es que si llevas mucho sin transcurrir por ellos, te puedes encontrar con cualquier cosa. En esta ocasión, iba yo muy contento camino de la mina de Valdeflores (sitio donde no iba hacía más de un año) y para evitar carretera decidí coger un estrecho sendero que arranca del cerro de la Butrera y bordea las laderas de la Montaña. Allí el GP se encontró al poco rato rodeado de zarzas y cardos secos, que amenazaban brazos, piernas y neumáticos de la bicicleta.  Acabé maldiciendo mi fabulosa idea de ir por el camino más "natural" y "corto".
       Menos mal que en el campo no todos son desgracias, y en un mínimo claro del camino me topé con todos estos Arum maculatum, en vulgo "aros" y según la Santa Wikipedia, con cincuenta nombres más en castellano, desde "candiles" a "comida de culebras". En realidad de la planta no quedaba nada, tan solo sus frutos en diferentes fases de maduración, verdes, amarillos y rojos: un semáforo viviente. Por lo tanto rectifico: no es una flor de verano, sino de primavera y en esta época solo podemos ver los bastones que se levantan del suelo cuajados de bayas. Por cierto, que no hace falta ser muy sabio para desconfiar un poco de esos frutos aparentemente apetitosos: estas bajas rojas son tóxicas y producen vómitos y dolores de estómago. Eso no quita, según el libro verde de Alfonso Pizarro, que tenga valores medicinales de interés.
       ¿Por qué en este lugar? Era la primera vez que el GP se encuentra con el aro por la zona. Recordaba ahora que la parte del sendero por donde yo transitaba estaba anegado en el invierno y se convertía en un mínimo arroyuelo. La humedad es abundante durante buena parte del año y el resguardo de los muros permitían florecer estas plantas de forma natural. No esperemos por tanto verla por los secarrales cacereños.
El sendero de donde emergen los aros. De la bicicleta apenas se ve un manillar y de los aros una manchita amarilla y roja. La silueta de la izquierda es el fantasma del GP.

terça-feira, 8 de setembro de 2009

FLORES DEL VERANO: EL HINOJO


Una de las últimas plantas resistentes al final del verano: todavía podemos contemplar al hinojo (foeniculum vulgare) en los días de septiembre, en huertos abandonados y senderos. Esta planta salta a la vista con el considerable tamaño que puede alcanzar: más de metro y medio (y se pueden encontrar todavía más grandes). Esta planta ya era conocida por los romanos, que la conservaban en vinagre y sal.
Otra verdura silvestre más que jalean las colinas de Cáceres: la de la fotografía fue tomada en las cercanías del club de golf, pero están en otros muchos sitios de la ciudad.

segunda-feira, 31 de agosto de 2009

FLORES DE VERANO: HIERBA MORA


Si nos encontramos en un barbecho o un huerto abandonado, con tierra más o menos fértil, lo encontraremos a finales de verano casi vacío con unas pocas plantas desafiando el calor. Una de ellas es la hierba mora o los tomatillos del diablo (solanum nigrum): una "mala hierba" típica de los sitios cultivados y que el G.P. ha tenido que quitar en más de una ocasión de los jardines y cultivos de su familia. En esta ocasión hemos preferido dejarla viva y que pose para la cámara. Las fotos muestran sus pequeñas flores blancas y sus hojas triangulares de color verde oscuro. El fruto aparece en agosto para este ejemplar de Sierra de Fuentes.
Los frutos negros de la hierba mora son bastante tóxicos y en más de una ocasión se comparan con la belladona, aunque esta última es una planta que no existe por nuestras latitudes y su veneno más potente. Sin duda, tanto una como otra estaban en las recetas de las pociones secretas de las antiguas brujas.

sábado, 25 de julho de 2009

FLORES DE VERANO: CARDO CORREDOR.

     El terror de los ciclistas. El cardo corredor (erygium campestre) ha sido el causante directo que muchas veces me haya quedado en la cuneta con la bicicleta. Sus puntas se hacen duras cuando la planta se seca y atraviesa cualquier tipo de plástico.

    Este cardo es quizás (con el cardillo) la especie más común que podemos encontrar en los alrededores de Cáceres para esta época: bordes de caminos, cunetas, campos para el ganado. Cualquier terreno es bueno para el cardo corredor, que destaca como un pequeño arbusto redondo sobre la planicie pelada del estío.

terça-feira, 21 de julho de 2009

FLORES DE VERANO: LA VISNAGA



     Aunque esta planta se desarrolla desde mayo, todavía podemos encontrar sus ejemplares en el mes de julio desafiando el calor. La visnaga es una especie de zanahoria silvestre, perteneciente a su misma familia (umbelíferas) y se pueden consumir como tales.
     Desde pequeño, uno siempre busca “el bicho negro” que está en el centro de sus flores y descubre que forma parte de la misma flor: un mecanismo más de atraer insectos a su vera. Esta planta también tiene la costumbre de cerrar su paraguas de flores con el tiempo seco y abrirlo en el momento más húmedo del día. Es por esto que si buscamos sus flores en mitad de la mañana calurosa, nos encontremos más de una cerrada en sí misma, como aparece en la fotografía.

FLORES DE VERANO: EL CARDILLO




      He aquí uno de los principales responsables de los pinchazos de bicicletas en verano, junto a su amigo el cardo corredor. El cardillo (scolymus hispanicus, fam. compuestas), alegra el triste campo reseco con flores amarillas vistosas. Pero ¡cuidado! Detrás de las flores se esconden pinchos que esperan nuestros neumáticos en cualquier cuneta de carretera o linde de camino y de forma inmisericorde nos dejará tirados en el camino. Por eso, el G.P. aconseja revisar el neumático antes de volver a montarse en la bici, por si las moscas. En realidad, estos cardos son más “peligrosos” cuando se secan y sus puntas se hacen más sólidas.

    A pesar de ser tan maligno con las bicicletas, parece ser que las raíces del cardillo son comestibles: el G.P. nunca ha tenido el gusto de comerlo. Las fotografías son de la carretera que lleva a la ermita de Santa Lucía.

sábado, 18 de julho de 2009

FLORES DE VERANO: EL ASFÓDELO.


He aquí una planta con historia propia. A falta de patatas, los romanos consumían mucho sus bulbos, y Homero ya la cita en su obra. El asfódelo -asphodelus ramosus- es algo así como una cebolla silvestre (no en vano, su forma es similar, y pertenece a la familia de los allium -ajos, cebollas y muchas flores de bulbo). Crece mucho en los prados de las dehesas, y ahora en verano lo único que podemos contemplar es su flor, como última etapa de su crecimiento anual: las hojas ya están marchitas (salen a finales del invierno) y aparecen secas en la base del alto tallo. Este tallo es único y luego se ramifica a medio metro de altura para dar lugar a las flores.

Estas fotos están tomadas de las laderas de las colinas colindantes con la ermita de Santa Lucía, pero lo podemos encontrar en cualquier lugar de dehesa, alto y espigado sobre el resto de la hierba seca. ¡Si nos toca sobrevivir en el campo en esta época, el G.P. ya sabe qué comer!

FLORES DEL VERANO: ACHICORIA



La achicoria (cichorium intybus, fam. compuestas) es otro de esos ejemplares que rompen el monótono secarral amarillo del verano. Se encuentra como una planta aparentemente pelada, con hojas alargadas y aserradas en la base y más pequeñas en el tallo, y florecillas azules, singulares, en el extremo de las ramas. Aunque no se da en tanta cantidad como otras especies veraniegas, es frecuente encontrarla en los bordes de caminos y prados secos.

Todo el mundo conoce las propiedades de la achicoria: de sus raíces tostadas, se obtenía (y se obtiene) sustitutos del café. Aparte de esto, las raíces tienen otras propiedades medicinales que el GP desconoce, pero que según los entendidos, son muy benéficas. En cualquier caso, el GP tiene una debilidad especial por estas flores que adornan el verano con su color azul. ¡Oh, linda achicoria, ornato para los ojos que te ven!

terça-feira, 14 de julho de 2009

FLORES DE VERANO: LA HIERBA DE SAN JUAN.


En el caluroso verano extremeño las flores son difíciles de ver. Tan solo unas pocas especies fuertes se atreven a abrir sus flores al estío. Una de las más características es la hierba de San Juan (hipericum perforatum, fam. hipericáceas), que florece entre junio y principios del otoño. Sin embargo, hemos observado que en otoños templados la hierba de san Juan se ha mantenido en lugares como Sierra de Fuentes hasta finales de noviembre. ¿Locuras del cambio climático o casualidades? Haría falta un estudio sistemático sobre los cambios en la floración de estas especies.
El campo de flores está en el valle de la ermita de Santa Lucía. Como fondo tenemos las minas de Aldea Moret y la chimenea de la mina de San Salvador. En este caso, el paso del regato permite que se den muchos ejemplares, pero esta agradecida especie nos regala sus flores casi en cualquier parte: cunetas, baldíos, dehesas... El porte de esta planta, alto y abierto en la copa, la hace además inconfundible con las demás especies.