sexta-feira, 30 de setembro de 2016

ANT S.A., SERVICIOS DE LIMPIEZA...

El dedo del GP tocando la escolopendra... No hacer salvo cuando sabemos
que el pobre bicho está ahogado...


En esta ocasión, hormigas rojas han devorado desde dentro las entrañas
de un gallipato muerto al secarse el estanque en el que pasaba el verano.
Las hormigas salen por los orificios nasales o los ojos del anfibio difunto...
   No hay quien pueda con las hormigas. Persistentes a cualquier percance, resistentes hasta la última de la colonia. Se lo llevan todo lo que encuentran a su paso: todo sea por alimentar a la reina. En este caso, el banquete ha venido de la mano de una escolopendra muerta en el fondo de la piscina. Al sacarla del fondo estuvimos enredando con ella. Si no fuese así, podemos estar seguros que el GP no andaría enredando con el dedo con semejante bicho. Fue dejar a la ahogada escolopendra un par de minutos en las baldosas de la piscina, y llegar el servicio de limpieza de la mano de las hormigas carroñeras. En poco tiempo, cada hormiguilla agarró una pata del ciempiés y con paso lento pero bien seguro, se la llevaron a la boca de su hormiguero. Allí les costó algo más hacerse con la preciada presa (el suelo era más rugoso), pero nada las para. Así que en poco tiempo, la "basura" fue recogida por nuestras diligentes y en muchas ocasiones molestas vecinas de piscina... Resulta llamativa la capacidad de las hormigas de comer literalmente cualquier cosa, hasta de una escolopendra, que en condiciones normales se merendaría unas cuantas hormigas sin remordimiento alguno. 
Las escolopendras no son las únicas víctimas en manos de las hormigas carroñeras. Ocasionalmente el estanque de Sierra de Fuentes tiene víctimas estivales entre los anfibios, gallipatos, sapos de espuelas o ranas comunes, cuando este se seca en agosto. Si las hormigas consiguen llegar al lugar donde inútilmente el anfibio intentó esconderse del calor, en poco tiempo dejan el cadáver seco por dentro. El GP se ha encontrado auténticos hormigueros habitados en el interior de los gallipatos. Algo único...

sábado, 24 de setembro de 2016

LOS SKOLITHOS DEL CERRO ARROPÉ

El cerro Arropé: un cerro despellejado y aterrazado después de erradicar la población de eucaliptos.  Solo en la parte más alta se preservó un rincón de la vegetación autóctona. 

Crestones cuarcíticos  silúricos-devónicos en buzamiento. 
Cuarcitas con icnofósiles de skolithos.
   El otro día usaba una roca en mi segunda clase de introducción a la filosofía. Yo pasaba una piedra rectangular, lisa y plana a un puñado de chicos y les pedía que la mirasen con atención. Debían describirla y preguntarse qué podía ser. Unos pequeños agujerillos en la superficie de la roca llamaban la atención en alguno de ellos. Otros pensaban que era un magnífico ejemplar para hacer "la rana" sobre el agua. "En filosofía y en la ciencia tenemos que ir más allá de las apariencias y dejarnos sorprender por las cosas", les decía, "y esta piedra encierra parte de nuestra historia. Es fondo marino de Cáceres, fondo marino con gusanitos". Los gusanitos, claro está, ya no aparecían allí, pero sí sus guaridas excavadas en el lecho marino. Para chavales no acostumbrados a la tectónica de placas, hablarles del mar en Cáceres sonaba a ciencia ficción y dudo si conseguí convencerles. Pero las rocas están ahí. Como hemos dicho otras veces, las cuarcitas con icnofósiles son bastante comunes en nuestra zona, y  son relativamente visibles en muchos lugares del sinclinal de Cáceres: desde el Paseo alto hasta el cerro del Milano podríamos
Un singular skolitho monocraterion.
 encontrarnos ejemplares de skolithos. Pero en la subida al cerro Arropé aparecen por todas partes. Sin salirnos de la pista, vamos pisando bloques de cuarcitas, grandes y pequeños, abarrotados de icnofósiles, y que hacen las delicias del Granito Parlanchín.


Más restos de skolithos.
 Y vamos a nuestro cerro en cuestión. El Arropé es uno de los últimos cerros que nos quedan del sinclinal de Cáceres por reconocer. Es el "patito feo" de toda la zona: deforestado y devorado por las repoblaciones de eucaliptos de hace cuarenta años, se lame las heridas y tiene el aspecto de ser un lugar en transformación: tierras removidas en terrazas, raíces levantadas, canutos verdes con tímidas encinas en su interior y eucaliptos que resucitan de troncos aparentemente secos. Heridas que tardan en cicatrizar y que desgraciadamente, se repiten en otras partes de nuestra geografía. 
Cantera Nuñez de áridos extraidos a partir de la cuarcita
armoricana. Habitualmente la cuarcita armoricana 
suele estar más elevada, formando una doble cadena de
 montes, pero aquí apenas tiene altura.
 Esta elevación está en el lado sur del sinclinal: si vamos en dirección a Valdesalor, al atravesar el puerto de las Camellas constituyen las elevaciones que dejamos a mano izquierda. El camino para llegar resulta algo engañoso puesto que nos topamos con una verja cortando la carretera de acceso, así que hay que ir por una pista abierta a un lado del depósito de agua que allí está instalado. Tras pasar un primer cerro cercado en parte por ubicarse allí polvorines del ejército, habremos llegado al cerro Arropé. 
Imagen de la red: los que podemos encontrar
en Cáceres pertenecen a 3 y 4.
Eucaliptos rebrotando de las raíces, junto a
estacas de repoblación de encinas.
El proceso de sustitución se hará largo. 
  Afortunadamente, la subida con la bicicleta no es en absoluto demasiado dura: son cerros sensiblemente más bajos que la cadena montañosa de la Sierra de la Mosca y el cerro Arropé no alcanza los 600 metros de altitud. Desde arriba del todo se tienen muy buenas vistas de toda la sierra de San Pedro y algunos bloques y estratos de cuarcita, sin llegar a ser los de la cara norte de la sierra de la Mosca, son bastante imponentes. Resulta curiosos a nivel geológico que aquí no tengamos la típica cuarcita armoricana, sino que se tratan de cuarcitas silúricas y devónicas (siguiendo los mapas del IGME) y que la armoricana aflores mucho más abajo, casi en el llano, donde es explotada en canteras, mientras que sea
 la cuarcita silúrica la que haya mantenido la
elevación, dando la sensación que es ella la que cierra el sinclinal. Acompañando a la cuarcita, muchas pizarras rojas y ferrosas, finas películas de hematites con patina de colores, y sobre todo, icnofósiles a mansalva, como decimos. Los skolithos pertenecen si no nos equivocamos, al grupo monocraterion. Constituyen galerías de gusanos que muestran en su parte superior un agujero visible. En la otra zona típica de estos icnofósiles, el cerro del Milano, la facies característica son los skolithospropiamente dichos (al menos en algunos casos). La diferencia básica, en la fosilización, es que estos últimos muestran una especie de botón o protuberancia al final de su galería, mientras los anteriores muestran un pequeño agujerillo o embudo. En fin, disquisiciones paleontólogicas aparte, una prueba más para sorprenderse que, efectivamente, Cáceres fue un mar no muy profundo hace 300 millones de años... 
Mapa geológico del cerro Arropé extraído del IGME. El cerro lo constituyen cuarcitas y pizarras rojas del silúrico y el devónico (S-D). El color verde claro (O12, y O2-3) son las cuarcitas del ordovíco. Como vemos, hay otras zonas de interés geológico alrededor: el Trasquilón, canteras de cuarcita y caliza, y pequeños yacimientos de fosfatos. 
fruto del piruétano, maduro ya
al final del verano.
   Dedicamos alguna palabra al piruétano que corona la cumbre rocosa de Arropé. En fechas tempranas de septiembre está perdiendo la hoja como mecanismo de defensa frente al calor del verano. A veces tan solo muestran sus peruchos maduros. El GP los ha probado y son demasiado granulosos como para disfrutarlos. Estos perales silvestres tienen interés al poder ser injertados con otras variedades comestibles.
Piruétano creciendo entre las grietas de cuarcitas.

quinta-feira, 15 de setembro de 2016

ALGAS ROJAS EN EL CALDERÓN DE PIORNAL


Aspecto de uno de los remansos antes de entrar al Calderón.
Las presas hechas en el invierno pasado para el riego.
Proliferación de las algas entre los cantos.
      Hay muchas cosas de las que hablar sobre el verano que termina, y no todas buenas. En Piornal, justo cuando se estaban quemando las cumbres de Tormantos, hicimos nuestra escapada al Calderón, la única garganta cercana al pueblo de Piornal que mantiene un hilo de agua durante el verano. Nuestra decepción fue enorme cuando al llegar allí, la pequeña piscina natural del Calderón estaba más turbia de lo que era habitual en los veranos anteriores. La razón era relativamente predecible: la construcción de dos presas apenas cien metros más arriba había cortado la circulación normal del agua y había  provocado una enorme proliferación de algas rojas en el escaso caudal que bajaba de las compuertas, provocando una visión del riachuelo desagradable y por supuesto, no muy recomendable para el baño. Las razones de esta proliferación son fáciles de entender: estancamiento del agua, calor y muchos nutrientes que tal vez vengan del uso de fertilizantes en toda la zona y llegan a la zona de manera desconocida (infiltraciones de agua subterránea, escorrentía...).
El Calderón, aparentemente normal.
   Aparentemente, los del lugar pueden argumentar que al pasar el verano, con el frío y las lluvias, las aguas volverán frescas y limpias a recorrer la zona y llegar a la impresionante cascada del Cahozo. Incluso que es normal que en años de fuerte estiaje se seque por completo el Calderón -algo que ocurre por las tomas de agua ilegales, no porque sea natural-. Pero sería interesante un auténtico impacto ambiental, no paisajístico, de esta proliferación de algas. En veranos pasados el agua llegaba limpia hasta el Calderón y más allá. Anfibios como la rana patilarga, más exigentes que las ranas comunes en cuanto al agua, eran fáciles de ver entonces. Es presumible que con ella otras especies de anfibios compartiesen el lugar. Con la nueva polución, sus poblaciones habrán disminuido en la garganta. El GP, en cualquier caso, no las ha identificado este año por la zona. Pero, a nadie le interesan unas pobres ranas comparada con la demanda del agua para riego, ni parece tampoco importante una gestión razonable del agua, cada vez más escasa y disputada en toda la zona. En definitiva, mientras las cumbres de Tormantos se queman, sus gargantas agonizan en verano, y no parece importar demasiado. 



sábado, 10 de setembro de 2016

ROCAS DE LA CATEDRAL DE PLASENCIA

Capiteles con decoración vegetal y diamantes.
Tradición románica que tarda en desaparecer en Plasencia.
La tradición moderna. Soporte plateresco del XVI.
    De forma algo perezosa retornamos a nuestro blog, después de haber estado dedicados el último mes de agosto casi exclusivamente a unos exámenes de psicología que han dado muchas preocupaciones al GP y estar escribiendo sobre otras cosas.  Y empezamos desde el momento en el que salimos de la última prueba de psicología de las emociones, en el mismo auditorio de Santa Clara. Ya hacía algún tiempo que habíamos visto algunas piedras interesantes que podemos encontrar en los muros de esta vieja ciudad, y aprovechando que estab.
     Desde un sentido histórico, Plasencia es la ciudad más castellana, o "cristiana vieja" de toda la región: no hay signos romanos ni musulmanes en ella, como sí ocurre en Cáceres, Mérida, Trujillo o Coria, y sí corresponde con las ciudades fundadas por los cristianos con el empuje de la Reconquista sobre tierras sin población islámica relevante. Plasencia es así una 
Materiales diversos -diabásicos, los oscuros, graníticos,
los claros y algún esquisto en horizontal- en la
 muralla  de la catedral.
ciudad más parecida a las de la meseta castellana que a las propiamente extremeñas. Sus poderosas murallas con torres circulares son de impronta cristiana y la atmósfera románica se deja ver en algunas de las iglesias más importantes de la ciudad. De hecho, Plasencia hizo de frontera relativamente estable hasta el desmoronamiento del poder musulmán en la tercera década del siglo XIII. 
Harpías y angelotes: la moderno frente a lo medieval. 
El triunfo de lo clásico: medallón a la usanza romana.
    El rey Alfonso VIII encontró un buen lugar para fundar la ciudad. Cuando los maestros canteros empezaron a levantar las defensas de la ciudad y sus iglesias, se encontraron con un promontorio elevado fácil de defender, con un río limpio y fértiles tierras a su alrededor. Las piedras ayudaron también, con abundante granito hacia el norte de la ciudad y diabasas. Plasencia está justo encima del dique de diabasas que aparece intermitentemente con la FAP -falla Alentejo-Plasencia- y que podemos apreciar estupendamente en los lienzos de la muralla. Al mismo tiempo en sus alrededores nos encontramos con materiales muy diversos: esquistos mosqueados, grauwakas modificadas, granitos, diabasas y arcosas. Todas estas rocas se pueden ir encontrando incrustadas y utilizadas en diversos edificios de la ciudad, mostrando a veces muy buenos ejemplares. Quizás el entorno de la catedral sea el mejor para ver distintas rocas, aunque la cantería de la misma sea toda de un granito muy homogéneo y fino. Las pegmatitas y roche rock son frecuentes en otros edificios de la ciudad, como el auditorio de Santa Ana. 
      Ahora me van a permitir dos palabras de la catedral. De esta construcción la sensación que le queda a uno es lanzar un suspiro por lo que fue y dejó de ser, y por lo que pudo haber sido y nunca fue. Una catedral a medias de dos edificios magníficos en sus distintos estilos, pero truncados por la falta de predicción humana. La lucha entre lo "moderno" (el plateresco y el Renacimiento) y "lo viejo" (la tradición tardorrománica y gótica) puede dar la risa al hombre de hoy, que posiblemente solo ve piedras labradas; pero a finales del XV era un cambio en la cosmovisión del mundo y del hombre, al menos para el puñado de hombres que vivían alrededor de la catedral. Al final lo moderno no tuvo el suficiente empuje para destruir o sustituir todo lo viejo, y desde entonces nuestras ciudades vegetaron y se quedaron casi como estaban desde finales del siglo XVI. Lo moderno se convirtió en aguas del pasado. 
     Puestos a elegir entre ambas posiciones, al GP le gustan las cosas arcaicas, y aunque la impresionante y majestuosa planta de salón de la catedral nueva es un alarde arquitectónico del Renacimiento, le habría gustado más conocer cómo fue la modesta catedral medieval. Al menos, nos queda de ese regusto medieval, mágico y lejano, de la sala capitular y la puerta de la catedral vieja, tan típico cuanto más al norte del país estamos. 


Bolos típicos de diabasa emergiendo
al lado de las murallas


Punto kilométrico de la antigua nacional 630,
justo donde aparecen las diabasas de la FAP

Los arquivoltas y arcos de medio punto románicos
delatan el gusto arcaico de la catedral vieja, ya
de principios del siglo XIII.
Figuras antropomorfas románicas en granito,
fachada de la catedral vieja, siglo XIII. Al GP
le gusta más que el plateresco. 


   Materiales visibles en el mapa geológico de Magna50. Los principales materiales petrológicos que podemos encontrar en Plasencia: granito (en naranja), grauwakas y esquistos (en rosado), esquistos mosqueados sometidos a metamorfismo de contacto (morado). El azul y amarillo corresponden a arenas, arcosas y materiales aluviales. Por último el trazo negro más ancho corresponde al dique de diabasas que atraviesa justo la ciudad. Se puede observar el desplazamiento de materiales de varios kilómetros ocasionado por la FAP en la discontinuidad de la franja de metamorfismo de contacto (parte morada). Esto también es muy reconocile en Cañaveral. 

Desde el claustro, se avista la cúpula de la sala
capitular. Son pocos los templos con esta cúpula:
Évora, Toro, Zamora y Salamanca. 
Bonitos cristales de turmalina en filón pegmatítco,
en un bloque del auditorio de Santa Ana.

quinta-feira, 25 de agosto de 2016

DE VISITA A LA SIERRA DE TORMANTOS... ANTES DEL INCENDIO DEL JERTE.

         
     Por fin hemos hecho una ruta 
Punto de partida de nuestra ruta: Peñanegra, 
a ocho kilómetros de Piornal con bicicleta. 
decente por la sierra de Tormantos, de la mano del tío Crispín, que nos llevó desde Peñanegra hasta las cumbres cercanas a la Garganta de los Infiernos, lugar ahora quemado. Antes de seguir y para evitar dramatismos, aseguramos que la inmensa mayoría del paisaje que se ve en las fotos no se ha quemado y que el incendio ha tenido un efecto limitado en el entorno que hemos visitado. Eso no quita por supuesto que sea una auténtica lástima que estos actos ocurran y que encima sean provocados...  
Linde entre Navaconcejo y Piornal. Cayeron tortas aquí
entre piornalegos y navaconcenses, y eso que eran los tiempos
del Generalísimo y la violencia se resolvía a golpe de cárcel...
   En realidad el paisaje de las cumbres de Tormantos -al igual que lo que se ha quemado- es hermoso y sencillo al mismo tiempo, y tiene más que ver con la geología y el entorno paisajístico en general. Las cumbres de Tormantos forman mesetas altas, al igual que el entorno de Piornal, imposibles de ver desde el fondo del valle. Inmensos berrocales, desfiladeros verticales, formas erosionadas del granito en foliación o en típicos bolos, enclaves migmatíticos, todo esto entre pastizales de montaña, piornos y algún brezal o algún roble achaparrado en las partes más bajas. No hay que olvidar que estamos a más de 1500 metros y las formaciones boscosas ya no se dan a estas alturas. Sí hay pastizales y vegetación herbácea que debe ser de gran interés en la primavera, pero en verano, salvo los lugares cercanos a manantiales, el pasto está seco.
Piedra caballera en el entorno de Peñanegra, una elevación
 granítica en desmantelación (1438 metros).
Las puntas de cuarzo son abundantes en las laderas de
Peñanegra o en el puerto de la Padrona. 
 Quitando las primeras quitameriendas de la temporada (Merendera pirenaica), apenas tuvimos ocasión de ver flores. Sobre bichos, las zonas bajas de Peñanegra y los manantiales de montaña en general son conocidos y temidos entre los lugareños por la presencia de víboras. No son raras las picaduras al ganado por las víboras. Pero nada de eso hemos visto; en su lugar, aparecían debajo de las piedras los típicos alacranes, bien hermosos y con el aguijón en alto. Ranas comunes y culebras viperinas en el embalse de Peñanegra, lagartijas colilargas e ibéricas en los berrocales soleados son los animalitos más comunes de ver por aquí, aunque seguro que encontraríamos ranas patilargas o lagartos ocelados más arriba (hace muchísimo que el GP no los ve en estos lares). Cuando estás en las cumbres en realidad no ves mucho más que el ganado. Creemos que es mejor alzar la vista al cielo y encontrar con suerte algún halcón peregrino, como tuvimos ocasión de hacerlo, y disfrutar con sus vuelos. No faltaron, como siempre, buitres leonados, que usan algunos de los desfiladeros para sus nidos. 
Cumbres de la sierra: al lado izquierdo, la Vera, mientras
que al derecho bajamos al Jerte. 
    Está claro que para las alturas del año que estamos, sin flores ni pastos, la geología es el campo con el que tenemos que disfrutar en la zona -aparte del paisaje, of course-. Ya hemos comentado la paragénesis típica del lugar: es un buen lugar para encontrar ejemplares decentes de los minerales típicamente graníticos: turmalina, maclas de feldespatos, micas moscovita y biotita, y por supuesto, mucho cuarzo. En los alrededores de Peñanegra y en el puerto de la Padrona, transcurren gran cantidad de filones de cuarzo. Ocasionalmente nos encontramos en uno de los puntos elevados del altiplano esquistos con apariencia migmatítica y abundantes en granate, residuos de los materiales geológicos previos a la elevación del inmenso batolito del Sistema Central. 
El berrocal en la cumbre, entre piornos y pastos.
   Pero lo mejor, volvemos a decir, lo constituye el propio paisaje del berrocal granítico, con sus grandes bloques erosionados por foliación, presentando el aspecto de grandes lascas, o mostrando los típicos bolos redondeados del granito. y  Todo ello, paseando por el techo de la región, entre los 1400 de Peñanegra y 1800 metros de La Panera con sus vertiginosas caídas por la pendiente, creando desfiladeros a un lado y otro de la cumbre... 
   Por último, contábamos con una cámara de vídeo en ese momento en lugar de nuestro habitual cacharro, y el tío Crispín empujó al GP a grabar sus alacranes, los paisajes y pedruscos del lugar. Os dejamos el vídeo, que ya está subido en otros lugares. 





Caída en Peñanegra.

Granitos foliados en grandes lascas, en las cinco cruces.

La Panera, la montaña más alta que se ve a la izquierda, lugar donde acababa nuestra ruta. Por detrás,
la inmensa nube de humo producido por el incendio en la 
Garganta de los Infierno, solo dos días después de completar nuestra ruta. 


sexta-feira, 29 de julho de 2016

INSECTO PALO (LEPTYNIA) EN AGUAS VIVAS

Al principio nos resultó un poco complicado reconocer la diminuta cabeza de nuestro chico, tan solo por oposición al abdomen, mucho mejor reconocible... 
Según aconsejan diversas fuentes, podemos encontrar este magnífico insecto entre las ramas de la retama negra, que es
donde se encuentra nuestro amigo, y que constituye su principal fuente de alimentación. 
























Con semejantes maravillas en la naturaleza,
¿es realmente necesario buscar pokemon
con un móvil?
    Cuando nos decimos muchas veces que no hay forma de encontrar vida en la estepa cacereña de julio, hay que matizar las palabras. De hecho, este es uno de los bichos más espectaculares que podemos encontrarnos en nuestro entorno, que pasa fácilmente desapercibido, y que encima por ser invertebrado, está infravalorado. Presentamos al Excmo. Sr. Don insecto palo, Leptynia (tal vez hispanica), si no nos equivocamos. Y este es mi mejor pokemon encontrado hasta la fecha. Mis encuentros con este bichito se han reducido a un par de ocasiones con la bicicleta, subiendo la cañada del Casar por Aguas Vivas. Una parada para repostar agua con Eduardo Reveriego (cuñado del GP) y allí mirando entre el pasto apareció el insecto palo. Esa vez no tenía cámara, así que a los dos días volví a ese mismo lugar y allí estaba otra vez, casi inmóvil  y petrificado desde la última ocasión. Ahí ya estuvimos enredando (y molestando) al pobre bicho, cambiandolo de ramas, obligando a trepar y moverse, haciendo fotos.
El entorno: el llano convertido en estepa.
    Decididamente, este es un bichito que te engatusa para observarlo un rato con tranquilidad y merece la pena dejar la cámara a un lado y contemplarlo en su ambiente. Incluso el GP estuvo tentado de llevárselo a casa, pero las probabilidades de supervivencia habrían sido nulas con nuestro gato... 
    A pesar de lo raro de nuestro encuentro (creo que solo me he encontrado con insectos palo tres o cuatro veces en mi vida), parece ser que esta especie es muy abundante, pero su perfecto mimetismo la hace prácticamente irreconocible en el entorno. Hay que ser paciente para encontrarlo y saber dónde buscar. Un buen sitio pueden ser los retamales bajos sin demasiado pastizal, donde el insecto palo encuentra su alimento. Pero en realidad, podemos toparnos con él en sitios más cercanos, como una piscina de verano. Suerte, para los buscadores de insectos...  

sexta-feira, 22 de julho de 2016

ARAÑAS TIGRE AL ACECHO DEL PASEANTE POR EL MONTE ABUELA

La fantástica araña tigre (Argiope lobata), es muy frecuente en todo nuestro entorno, especialmente en el verano..
Panorámica de la pequeña Sierra de Aguas Vivas desde Monte abuela.
Crestones cuarcíticos cerrando el sinclinal y cambiando de orietación.
Majuelos espinosos, retamas endurecidas y pasto seco. Un paso intransitable...
       Hace tiempo que el GP quería investigar el último monte de la Sierra de Aguas Vivas, el Monte Abuela, el último recodo que hacen las cuarcitas del Sinclinal de Cáceres hacia el noroeste, y que tiene como límite la antigua carretera de Salamanca. Pero hacerlo en verano ha sido una idea demencial. Todo lo fascinante que tiene esta pequeña sierra durante el resto del año se vuelve en nuestra contra si queremos dar un paseo. El verano es una prueba de fuego para el bosque mediterráneo: los altos pastizales de este año se han endurecido y reducido a esqueletos vegetales, las flores y frutos de leguminosas y compuestas se te clavan en la piel, al igual que hacen los cardos de verano. Y si lo haces a las bravas, en calzonas, atravesando pastizales y sorteando cercados, peor todavía. En definitiva, acabamos con las piernas doloridas y rozadas por todas partes, casi con una torcedura de tobillo y tampoco conseguimos ver gran cosa. Eso sí, tuvimos la ocasión de toparnos con uno de los animalitos más típicos del verano, la araña tigre. La verdad es que este arácnido no es difícil de ver en muchos sitios y abundan más que los Pokemon Caterpie, pero aquí, por la vegetación arbustiva y herbácea, es singularmente fácil toparse con ella.
La araña en el centro, con una telilla en zigzag característica de esta especie.
Alguien ve la araña? El GP tampoco. Esa es la razón de nuestro odio.
La araña con un saltamontes envuelto en tela (o tal vez un pokemon).
      Esta araña pasa por ser un bicho inmundo para los excursionistas veraniegos por la mala costumbre que tiene de hacer sus grandes y resistentes telas de araña en los senderos rodeados a ambos lados de arbustos (retamas, tomillo, piruétanos etc... y también les valen las rocas). Así que tú vas tan confiado y alegre por un sendero cuando notas que te tragas una tela con las manos o incluso a veces la cabeza, y ya cuando de pronto ves el pedazo arañón que tiene en medio la tela, no puedes evitar gritar con espanto o dar un salto hacia atrás. Hasta tal punto te da sustos que el GP acostumbra a ir con un palo por algunas veredas de verano abriendo el camino. Y es que el respeto no es para menos. Las hembras de las arañas tigre pueden alcanzar tamaños considerables de casi tres centímetros (los machitos son unos mindunguis a su lado, como ocurre a menudo en el mundo invertebrado). Su barrigón panzudo y lobulado la hacen de apariencia realmente temible. Y sobre todo, ese perfecto mimetismo con el ambiente nos hace desconfiar de estos senderos escasamente transitados y que son el paraíso de la Argiope lobata. En realidad, la picadura de la araña tigre -por lo que dicen por ahí-, no reviste peligro, descontando las alergias que podamos tener hacia el veneno de los arácnidos, aunque sí puede ser momentáneamente dolorosa. Pero ya solo su temible aspecto hace sudar al GP. Después de la sesión fotográfica, se nos aparecieron en sueños por la noche. Scaryyy...  
   
En un par de segundos, el saltamontes está listo para ser devorado...

Posición de espera, con las patas en par.
Decididamente, los varones no somos nadie en el mundo arácnido...