quarta-feira, 14 de janeiro de 2015

DE VISITA AL... EMBALSE DE SIERRA BRAVA (ZORITA)

 
 
El embalse de Sierra Brava, early in the morning. Aún abundan en el agua restos de árboles, buenos posaderos para aves acuáticas, sempre que no haya demasiados pescadores.
Bandadas de grullas posando en los llanos cercanos al embalse. Desde ahí vimos el aterrizaje de bandadas enteras.
Un pobre lagarto ocelado despertado de su letargo. Los ocelos azules,  y sus grandes escamas en la cabeza le delatan. Nunca el GP lo contempló con tanta tranquilidad...
 
 El embalse de Sierra Brava está ubicado en las cercanías de Zorita, en la carretera en dirección de Madrigalejo. Es un embalse construido en 1996 y se ha convertido en un interesante centro para la observación de aves y para la pesca. El G.P. no tenía ni idea de su existencia, pero su primo Carlos (ornitólogo entusiasta y amante de la fauna silvestre) ya hizo sus investigaciones particulares y se convirtió en el perfecto guía de la excursión. Nuestro objetivo principal era el avistamiento de grullas, unos bichos que el GP no había visto nunca antes (sí, carencias que tiene uno). 
Y lo cierto es que el comienzo de nuestra visita no fue nada esperanzador. Conforme nos íbamos acercando al embalse, atravesando dehesas, algunas bandadas de grullas levantaban el vuelo, pero no encontramos nada más. Al llegar al observatorio de aves, en la misma orilla, un pescador había puesto su coche justo delante, con lo que tampoco logramos ver nada allí. Tan solo una solitaria garceta se había atrevido a posarse sobre las ramas muertas de las encinas cubiertas por el pantano. 
       Un poco más de fortuna tuvimos dando una vuelta por la dehesa del lugar: un sapo corredor y un lagarto ocelado compartían sueño bajo un madero muerto que el GP no pudo evitar la tentación de levantar. Cogujadas, herrerillos, carboneros, petirrojos, lavanderas y colirrojos iban de una encina a otra en la dehesa. Carlos, que andaba estrenando cámara nueva, no dejaba de disparar fotos en medio de insultos y amenazas a sus amados bichos: "no te muevas, cabrona", grandísima hija de puta" etc etc; una extraña forma de manifestar nuestro amor por estos pajarillos (en cualquier caso, siempre es mejor disparar una cámara que una escopeta). Las fotos que aquí mostramos, por cierto, son gentileza de nuestro primo. El GP ha perdido pericia con estos bichos... Sí se entretuvo más con un fantástico corro de setas formado por pie azul, la única seta invernal que encontramos en la dehesa.
         Cuando decidimos ir a la presa del embalse, nuestra suerte cambió por completo. Camino del mismo tuvimos la suerte de ver grandes bandadas de grullas en búsqueda de comida por la dehesa, junto a las siempre presentes avefrías. Y ya en la presa, nos aguardaba el espectáculo de ver miles de anades en el centro del pântano: lo que eran esos bichos es algo que dejo de la mano de Carlos. Aunque esto es un espectáculo habitual para los lugareños y otros muchas personas escasamente interesadas en el mundo de las aves, teníamos la sensación de colarnos por un momento en un documental de naturaleza y ser sus protagonistas. Y todo esto en una mañana... la visita bien que había merecido la pena.  
Típicas formaciones de "dientes de perro". Enclavado en el alodomo extremeço, las grauwakas y en menor medida las pizarras hacían su aparición con este relieve residual.
Miles de patos congregados en el embalse, con la sierra de Logrosán al fondo.
Un sapo corredor incordiado por el GP al levantar un tronco. Tenía la sensación segura que algo habría debajo. Lamentamos la faena para el pobre bicho...

sábado, 3 de janeiro de 2015

CLITOCYBES GIGANTES Y CUARCITAS EN LA SIERRA DE AGUAS VIVAS

     La sierra de Canaveral al fondo, con las nieblas del Tajo cortando su base.

      Lo bueno de subir al monte de Aguas Vivas (desconozco su nombre ahora) es que se puede convertir en cita tanto para amantes de las setas como de la geología. Y para estas épocas del año, donde se hace ya aconsejable un cambio de tercio en nuestras preocupaciones naturalistas hace de transición inevitable. Así que después de buscar unas cuantas setas -que todavía aparecían por todas partes- nos centramos en mirar por los canchales y buscar cuarzos y cuarcitas en algunos lugares visitados por los buscadores de piedras -basta mirar la cantidad de rocas partidas que hay por algunas partes para saber que por ahí han pasado los picapedreros-. En este lugar podemos encontrar hermosos cuarzos cristalizados y minerales mucho más raros como las atanasas Nosotros acabamos mirando más las cuarcitas y sus formas...
     
 Clitocybes gigantes fotografiados pocos días antes de acabar el 2014. Nuevamente, setas completamente fuera de temporada. Formaban una hilera enorme en un entorno dominado por retama, cantueso, brezo y encinas bajas y algunos de los sombreros llegaban a los treinta centímetros. Esta seta solo la hemos visto en otra ocasión en Sierra de Fuentes, hace unos cinco años. Aquí aparecían en la ladera oeste del monte, justo la opuesta a la ciudad.

     Dos fotos curiosas, de estratificación y plegamiento y que el GP en sus tiempos más jóvenes no era capaz de distinguir muy bien... 
    En la imagen de arriba, vemos una estratificación cruzada en la cuarcita  armoricana de la Sierra de Aguas Vivas. Abajo, el inicio de un plegamiento de los estratos cuarcíticos. La primera imagen nos muestra una estructura típicamente sedimentaria. En cambio, la de abajo son ya efectos de un metamorfismo débil en la zona, pero capaz de iniciar un cambio morfológico en las rocas. 
Fantásticas ramarias, hongos de forma extravagante, muy abundantes bajo las encinas con mucho humus. Algunas de estas ramarias se nutren de madera muerta, como ocurrió en la propia casa del GP en las últimas navidades con el serrín pocho del Belén.
Las primeras flores del cantueso por la sierra. Al igual que la retama blanca, no es difícil encontrarlas empezando la floración desde principios del invierno. 
Últimas muscarias de la temporada, antes de las primeras heladas de enero. ¡Hasta la temporada que viene, queridos hongos!

quarta-feira, 24 de dezembro de 2014

NÍSCALOS NAVIDEÑOS, OTOÑO CALIENTE




Lactarius Deliciosus. Según los expertos, un tipo de níscalo superior al L.Deliciosus, en cuestiones culinarias, es el sanguifluus, aunque verdee algo más. El GP da buena cuenta de los níscalos del campo de su familia.
Gotitas de la leche naranja, propia de los níscalos y buen indicador para evitar confusiones con otros lactarios similares, como el níscalo falso de la encina (de leche amarilla). Queda para otro año un reconocimiento pormenorizado de níscalos.

    ¿Quieren un buen indicador de temperatura para nuestrro otoño? Pues consulten a los hongos. El GP no había visto tal cantidad de setas a finales de diciembre (ya con el invierno entrado) como en este año, de la misma forma que nunca vio una explosión de setas semejante a la que vimos ya en la segunda semana de septiembre. En años anteriores, la temporada de setas quedaba reducida de la segunda mitad de octubre hasta las primeras semanas de diciembre. En navidad era habitual encontrarse con setas de temporada como el pie azul o los champiñones más resistentes. Sin embargo una seta como el níscalo, aunque aguante las primeras heladas, no resultaba tan común en esta época, al igual que algunos boletus que hemos visto estos días. En definitiva, la temporada de setas de este año ha comenzado al final del verano y ha aguantado hasta el comienzo del invierno. Casi cuatro meses enteros con setas hasta las orejas.


      La razón no es casual; según la AEMET, estamos ante el otoño más caluroso desde que se inició la serie en 1961, con un valor que supera una media de 2,4 grados a la temperatura media de esta época del año. Pero al mismo tiempo, ha sido un otoño generoso en lluvias. Humedad y calor, la síntesis perfecta para que las setas llenen nuestros montes, pero no solo ellas. Afluencia de níscalos en diciembre, campos resguardados con flores, falta de heladas,
 anfibios que se siguen viendo más de la cuenta… Y eso que la zona de Cáceres ha sido la que menos se ha separado de la media histórica, con tan solo un grado más de lo normal, pero disfrutando de un otoño en general húmedo. Indudablemente, nuestra época es una época de excesos climáticos, probable resultado de los excesos propios de los hombres. El futuro pinta ecológicamente muy desajustado e imprevisible, y el GP tiene la sensación de tener que disfrutar al máximo de determinados momentos como este otoño tan micológicamente activo. Vaya usted a saber lo que nos deparará el futuro.  
Selfie del GP. cuando busca setas en su campo.
 La ovejita del Belén les desea felices fiestas y feliz año.

terça-feira, 23 de dezembro de 2014

ENCUENTROS POR EL MONTE...



 
    Falsos níscalos en los pinos. Por lo general, cualquier lactario que no crezca bajo los pinos es rechazable. Pero muchas veces, falsos níscalos se cuelan en la acícula de los pinos. Para no equivocarnos, tenemos que fijarnos en la carone, anaranjada en el níscalo, y amarilla o blanca en los demás. También en el color de la leche, amarillento y abundante en estos falsos níscalos. La carne además no verdea, como suele ocurrir en los níscalos. Todo esto y más en un minuto de explicación in situ, como se debe aprender sobre setas.
 
Si hay una cosa que al GP le llama la atención es cómo tantas veces que sale por los montes y campos cercanos a Cáceres, ve tan pocos seteros. Ciclistas, paseantes con sus perros, cazadores, esparragueros, luchadores contra la obesidad, atletas, pero muy pocos seteros. A lo sumo uno o dos cada temporada. Hace nada tuve la suerte de encontrarme con uno, de esos de libro, con su cesta de mimbre  y su andar zigzagueante, deteniéndose en un arbusto tupido o la sombra de una encina o un pino. Yo iba bajando la cañada del Casar desde el cerro Otero con mi cámara y mi sucia mochila, cogiendo alguna piedra de cuando en cuando y sin separarme de la pista de tierra. Pero finalmente, acabamos coincidiendo en alguna seta. Es lo que suele pasar. Así que cuando me detuve para fotografiar una amanita (vinosa, tiendo yo a pensar), él me confundió con un amigo y se acercó a mí.
-   Perdón me he equivocado…, ¿vas a fotografiar así, en crudo, sin macro ni nada?
La pregunta la hizo con tal extrañeza que el GP se sintió un auténtico ignorante.
-   Pues como salga… dije yo, a la defensiva. Me gustan las setas, fotografiadas.
-   Yo también tengo mis archivos, pero como más me gustan son comidas. Ahora, yo no soy ningún experto. Hay que conocerlas muy bien.
Y como un Sócrates micólogo, que afirmaba que de nada sabía, empezó a largar nombres científicos y peculiaridades de cada seta, hasta el punto de hacer sentir al pobre GP que cada vez que abría la boca, metía la pata, y sentía un creciente bochorno. Tal era así que no tuve el coraje de decir que llevaba un blog de naturaleza, por si la respuesta era demasiado hiriente. Así, me contenté con recibir su sabiduría separando lactarios, especies de amanitas, mostrando cortinarios y tipos de boletales de los que yo no tenía ni idea.
- Mira, por aquí hay boletos, decía yo.
- Bueno en realidad no son boletos, son del tipo leccinum y apenas saben a algo. Lo bueno de los boletos es que da igual si te equivocas, a lo sumo, te amargan el guiso, y por aquí no hay boletos de Satanás.
- ¿ah, no?
- Pues no, la gente los confunde con frecuencia.
- Aaah, contestaba el GP meneando la cabeza cual tonto.
Sin darme yo cuenta, iba siguiendo el zigzag del setero y desviaba mi ruta para ver qué es lo que encontraba. Llegamos a un lugar espantosamente maltratado. Multitud de lactarios y rúsulas habían sido levantadas o descuartizadas, y daban tristeza verlo.
-   La gente es la leche, el otro día vi un viejo que con un bastón iba levantando cada una de ellas, para ver si eran o no comestibles. Llegará un día que no nos quede ni una sola seta, y haremos como los alemanes, que nos volveremos todos ecologistas cuando no nos quede ni un solo bosque. Mira la Amanita cesarea…
-   ¿Hay amanita cesárea?
-   Pues sí, pero desaparece de inmediato. En cuanto sale un huevo, ya alguien lo coge. Un desastre…
      Durante un rato más estuve preguntando por una seta detrás de otra, como un niño de cuatro años. Y qué es esto, y esta otra, y esta de más allá… Y sin darme yo cuenta, el señor empezó a dar respuestas evasivas. Pues no lo sé, vete tú a saber, hay tantas setas por el campo.... Indudablemente, un agradable encuentro en mitad del monte se estaba convirtiendo en una aburrida clase de micología, excitante para mí pero cansina para él. Era evidente que le estaba interrumpiendo su paseo campero. Así, llegó el punto de ruptura educada y la despedida rápida.
-   Mira, me tengo que ir rápido ladera del monte abajo. Se me va a hacer la noche en un momento, y si quiero encontrar algo…
-   Ah sí, sí, sí… a mí también se me hace tarde. Tengo que volver para arriba, contesté automáticamente. Adiós.
Se me olvidó dar las gracias o desear la muletilla navideña de felices fiestas. Después me encontraría algo más arriba, bajo unas piedras cercanas a un pino, tres buenos níscalos. Sentí ganas de llamarlo o dejárselos en mitad del camino. Pero el hombre ya estaba perdido,  y no tenía interés que algún animal de dos patas las rompiese por mero gusto de hacerlo, así que los dejé donde estaban.

domingo, 21 de dezembro de 2014

EXPLOSIÓN DE SETAS EN EL OLIVAR DE LOS FRAILES

Níscalos (parte central), rúsulas (a la izquierda) y algún tipo de Leccinum a la derecha. Todos ellos, compartiendo hábitat entre las acículas de un puñado de pinos carrascos en lo más alto del Olivar de los frailes. Esto fue el 15; una semana después, no había ya ni rastro de níscalos.
Preciosos lactarios con apariencia de níscalos.Para evitar confusiones, basta mirar el árbol bajo el que se cobija: si, como en este caso, son encinas, tengamos por seguro que no son níscalos y que muy posiblemente se trate de especies incomestibles y picantonas.  

Un último tesoro que añadir: tricoloma azufrado. La fotografía no  hace honores del intenso color amarillo que muestra esta seta. Nuevamente el color lo hace inconfundible, pero si no nos fiásemos, basta olerlo. Hasta la nariz escasamente desarrollada del GP es capaz de distinguir un olor tan fuerte como el de esta seta. Huele como si acercásemos la nariz a una bombona de butano abierta.
 Más tricolomas azufrados. Estaban por todas partes, pequeños y grandes, con sus largos pies levantándose desde el suelo. Pueden confundirse con las setas de los caballeros, pero el olor, las láminas separadas y el pie más estilizado permite diferenciar bien ambas setas.
 Los boletus no faltan a la cita, aunque menos, tal vez porque sean buscados. En este caso, posibles Boletus fragans, comestibles. De todos modos, el GP sigue siendo un negado en cuestión de boletus.
Estupendos tricolomas, quizás  Tricholoma saponaceum. Su sombrero puede dar la sensación de encontrarnos ante las amanitas phalloides, pero basta mirar su pie para observar que no tienen nada que ver con estas setas venenosas.
Las bonitas amanitas de pie grueso (Amanita spissa) también animaban el ambiente setero del parque... Aquí, sobre otro hongo que ya ni me dio tiempo a mirar.
 
      El último fin de semana (15 de diciembre) fue de estos que permiten una fugaz explosión micológica. Días de lluvia, seguidos de tiempo en calma sin temperaturas demasiado bajas y con buenos ratos de sol. Lo idóneo para que una gran mayoría de hongos vuelvan a salir, incluso aquellos que habitualmente faltan ya a estas alturas. Evidentemente, no se encuentran ya por todos lados, pero un lugar tan particular como el Olivar de los frailes, bien resguardado y con distintos tipos de vegetación, sigue siendo un lugar idóneo para estas ocasiones. Una semana después (ya rozando navidades) y tras algunos días de frías nieblas el GP pensó que las setas habrían pasado a mejor vida, pero ¡fíate tú de los hongos! El parque seguía intensamente cubierto de ellas y algunas más se habían sumado a la fiesta. Ya no había níscalos (tal vez alguien les haya sacado un buen partido) pero el resto seguían ahí, incluso más bonitas que la última vez: volvarias, tricolomas, lactarios, rúsulas, amanitas, boletus y otras más diminutas que directamente ya no nos dio tiempo a observar... La terrible lástima era que muchas de ellas, estaban magulladas y reventadas en pedazos por los paseantes o levantadas por animales (vimos conejos merodeando entre setas). Si no fuese por eso, hablaríamos de un auténtico tapiz bajo algunas encinas... Un buen lugar, en definitiva, para decir adiós a la temporada, que ha sido bastante generosa.

Un pequeño pinar en el olivar de los frailes permite que setas como los níscalos hagan su aparición, añadiendo más especies a la colección del bosque mediterráneo. Decididamente, constituye un lujo tener semejante variedad tan cerca de la ciudad. Alguna ventaja tenía que tener vivir en la Vetusta del sur.

sábado, 13 de dezembro de 2014

SETAS DE LA CACA: STROPHARIA SEMIGLOBATA.

Stropharias subglobosas creciendo abundantemente sobre las boñigas de las señoras vacas.

      Con este apelativo poco agraciado hablamos de un conjunto de setas que suelen crecer en un entorno bastante particular y selectivo: los excrementos del ganado y sobre todo, la caca de las vacas. Pero no pensemos que estas setas no muestran interés. Más bien al contrario, hay mucha gente que va por el campo en busca de estas pequeñas setas. A priori no apetecería mucho el consumirlas, pero sin embargo cuentan a su favor que un importante número de ellas tienen sustancias psicotrópicas y alucinógenas que las hacen atractivas para estos otros micófogos no necesariamente interesados en el arte culinario. Y lo cierto es que el viaje y la nueva apertura de experiencias a los sentidos están garantizados. El GP comió inocentemente una vez un psilocibe y no lo olvidará durante largo tiempo: no vio enanitos azules saliendo de una cerveza pero sí líneas rectas que se deformaban al antojo de tu vista y perspectivas imposibles dibujadas en cualquier rincón de tu casa en una intoxicación algo más alucinógena que el THC. Era la época de las smart shops en España y allí se vendían en un limbo legal cosas tan peculiares como la Salvia divinorum y los psilocibes corrientes. Ignoramos cómo estará ahora la cosa.
      El GP no ha encontrado todavía psilocibes por la zona, pero sí otros parientes de hábitat con cualidades también alucinógenas, como algunos tipos de paneolos. En general, nos hemos encontrado con tres especies predominantes: paneolo anillado, paneolo (que creemos alucinógeno) y por último, la Stropharia subglobosa. Algunos foros de estos micófagos particulares la ponen entre las setas alucinógenas que podemos encontrar con el campo, pero decididamente, uno no va comiendo por ahí las setas que crecen en las boñigas de las vacas y ver qué pasa.   
    Las setas que fotografiamos aparecían en grandes grupos sobre los excrementos de las vacas. Eran escandalosamente numerosas y a veces no permitían reconocer la propia caca de la que emergen. Además, llamaban más la atención porque prácticamente ya eran de las pocas setas que se dejaban ver al final de la temporada, aparte del pie azul y unos pocos champiñones. Estos hongos, por otro lado, y dadas sus peculiares hábitats, no dependen del otoño para aparecer: las hemos encontrado desde el final del verano hasta bien entrado el invierno y por supuesto también en los meses de la primavera, acompañados igualmente de paneolos.

Las responsables últimas de estos hongos: vacas en la dehesa cerca de los Hornos (Sierra de Fuentes)
Hacía bastante tiempo que no echábamos una foto a una alondra "picúa". Nos acompañaban ahí donde fuésemos por la dehesa.

sexta-feira, 28 de novembro de 2014

Y POR NOVIEMBRE... OXALIS AMARILLOS

¿Quién puede atreverse a decir que esto es una "mala hierba", con las pedazo de flores que nos da?
Tupido follaje de la oxalis. Para un ignorante como el GP, acabaría diciendo que es un trébol más, y bien que lo parece...
Ahora entiendo lo de "mala hierba": el bordillo que separa la parte ajardinada del camino en el campo de mi señor padre, está completamente deglutada por las oxalis... 

     Iba el GP paseando por el campo de mi familia en Sierra de Fuentes, en busca de setas, cuando repentinamente descubrimos un tapiz de trébol que cubría buena parte del camino ajardinado afanosamente por mi señor padre. O eso era lo que pensábamos al principio. Cuando el GP se percató de sus magníficas flores amarillas le entró la duda y empezó a rastrear por libros e Internet, como de costumbre. Y rápidamente pudimos ver que de trébol y papilonácea, nada, que se trataba de una planta del género Oxalis (muy posiblemente Oxalis pes-caprae) de la familia de las oxalidáceas, y que encima esta estupenda especie era considerada una "mala hierba" y una "especie invasora". Ciertamente, mala hierba sí que es, en el sentido de una enorme malla verde que cubría toda la superficie ajardinada, pero que en esta época del año se agradece, con sus flores. Y lo de su carácter invasor, ¡bienvenidas sean, si traen estas flores! Esta especie proviene de Sudáfrica (ni más ni menos) pero parece estar ya completamente naturalizada en nuestro entorno mediterráneo, o así dicen las guías botánicas. Cuentan otras páginas no especializadas (es decir, la Santa Wikipedia) que esta especie es verdaderamente una plaga en la costa californiana. Lo más divertido de todo es que el GP en sus años de bulbero holandés, trabajó alguna de estas especies como plantas ornamentales, contando miles de bulbos de oxalis (ignorante de la belleza de estas plantas salvo en fotos de catálogo). Sea como sea, un lujo conocer a esta mala hierba invasora a mediados de noviembre. 
 En nuestro camino nos tropezamos también con una tardía mariposa de la col, posada sobre un aligustre. Aprovechando el buen tiempo otoñal, algunas especies de mariposas logran completar dos veces su ciclo reproductivo durante el año. Alguna ventaja había que tener con nuestro climá benigno y cálido...