sexta-feira, 22 de julho de 2016

ARAÑAS TIGRE AL ACECHO DEL PASEANTE POR EL MONTE ABUELA

La fantástica araña tigre (Argiope lobata), es muy frecuente en todo nuestro entorno, especialmente en el verano..
Panorámica de la pequeña Sierra de Aguas Vivas desde Monte abuela.
Crestones cuarcíticos cerrando el sinclinal y cambiando de orietación.
Majuelos espinosos, retamas endurecidas y pasto seco. Un paso intransitable...
       Hace tiempo que el GP quería investigar el último monte de la Sierra de Aguas Vivas, el Monte Abuela, el último recodo que hacen las cuarcitas del Sinclinal de Cáceres hacia el noroeste, y que tiene como límite la antigua carretera de Salamanca. Pero hacerlo en verano ha sido una idea demencial. Todo lo fascinante que tiene esta pequeña sierra durante el resto del año se vuelve en nuestra contra si queremos dar un paseo. El verano es una prueba de fuego para el bosque mediterráneo: los altos pastizales de este año se han endurecido y reducido a esqueletos vegetales, las flores y frutos de leguminosas y compuestas se te clavan en la piel, al igual que hacen los cardos de verano. Y si lo haces a las bravas, en calzonas, atravesando pastizales y sorteando cercados, peor todavía. En definitiva, acabamos con las piernas doloridas y rozadas por todas partes, casi con una torcedura de tobillo y tampoco conseguimos ver gran cosa. Eso sí, tuvimos la ocasión de toparnos con uno de los animalitos más típicos del verano, la araña tigre. La verdad es que este arácnido no es difícil de ver en muchos sitios y abundan más que los Pokemon Caterpie, pero aquí, por la vegetación arbustiva y herbácea, es singularmente fácil de topársela.
La araña en el centro, con una telilla en zigzag característica de esta especie.
Alguien ve la araña? El GP tampoco. Esa es la razón de nuestro odio.
La araña con un saltamontes envuelto en tela (o tal vez un pokemon).
      Esta araña pasa por ser un bicho inmundo para los excursionistas veraniegos por la mala costumbre que tiene de hacer sus grandes y resistentes telas de araña en los senderos rodeados a ambos lados de arbustos (retamas, tomillo, piruétanos etc... y también les valen las rocas). Así que tú vas tan confiado y alegre por un sendero cuando notas que te tragas una tela con las manos o incluso a veces la cabeza, y ya cuando de pronto ves el pedazo arañón que tiene en medio la tela, no puedes evitar gritar con espanto o dar un salto hacia atrás. Hasta tal punto te da sustos que el GP acostumbra a ir con un palo por algunas veredas de verano abriendo el camino. Y es que el susto no es para menos. Las hembras de las arañas tigre pueden alcanzar tamaños considerables de casi tres centímetros (los machitos son unos mindunguis a su lado, como ocurre a menudo en el mundo invertebrado). Su barrigón panzudo y lobulado la hacen de apariencia realmente temible. Y sobre todo, ese perfecto mimetismo con el ambiente nos hace desconfiar de estos senderos escasamente transitados y que son el paraíso de la Argiope lobata. En realidad, la picadura de la araña tigre -por lo que dicen por ahí-, no reviste peligro, descontando las alergias que podamos tener hacia el veneno de los arácnidos, aunque sí puede ser momentáneamente dolorosa. Pero ya solo su temible aspecto hace sudar al GP. Después de la sesión fotográfica, se nos aparecieron en sueños por la noche. Scaryyy...     

Posición de espera, con las patas en par.
Los varones no somos nadie en el mundo arácnido...

sexta-feira, 15 de julho de 2016

DE VISITA A... LAS CHARCAS DE ROSARITO

Frondosas saucedas en el propio dique del embalse: un entorno único en la zona próxima a Cáceres, realmente reticente a la hora de conceder entornos para la vegetación riparia.

Charca de Rosarito III
    El mismo día que el GP se juntó con sus amigos los buitres por los canchales de Aldea Moret, completamos nuestra excursión bicicletera en las charcas de Rosarito. Estos básicamente son un conjunto de humedales que están a medio camino entre Aldea Moret y los Barruecos, y que no siempre son fáciles de ver, puesto que permanecen casi ocultos desde los dos caminos de acceso principales. 
El berrocal granítico con sus típicos bolos permite "chimeneas" de cigüeñas.
Garzas y garcetas en las charcas residuales del verano,
delante de una barrera de juncos churreros y zarzamoras. 
   El lugar fue, en su parte norte, un campo minero de estaño a cielo abierto, en el que se extraía la casiterita a partir del lehm granítico, al igual que en los Arenales. Al igual que en este lugar citado, estas explotaciones causaron un gran impacto sobre el terreno, provocando hondonadas y hoyos en el y eliminando buena parte del suelo fértil. Pero también estas explotaciones acabaron provocando la aparición de numerosas charcas artificiales, favorecidas por la impermeabilidad del terreno granítico y creando zonas bajas húmedas, con agua durante al menos una parte del año (para los amantes de la geología, hay que decir que del estaño no queda nada). Estas charcas serían aprovechadas por el ganado de la zona, pero aquí la regeneración vegetal del terreno es más llamativa que en otros lugares, apareciendo especies riparias poco extendidas en otros sitios,
Los sauces en su forma arbustiva son abundantes por toda la zona,
 y señalan la presencia de agua durante buena parte del año.
incluyendo los Barruecos. 

Zanahorias silvestres a sus anchas en la orilla del embalse Rosarito I.
Cualquier charco está rebosando de anfibios, y por encima de todo,
ranas comunes. 
En el lado sur, donde está  el dique de Rosarito I, podemos encontrarnos un pequeño embalse más típico de la zona. Está hecho sobre una vaguada del terreno sobre un regato que acaba desembocando en las charcas de los Barruecos. Aquí, geológicamente hablando, el terreno en su parte alta está marcado por bolos graníticos, pero en su parte más baja dominan los esquistos, sometidos a metamorfismo de contacto. Quizás la diferente dureza de las rocas favoreció una mayor erosión de la vaguada sobre la que se construyó el dique.  En los berrocales cercanos se pueden ver un contacto directo entre los esquistos, con su estratificación original frente a la homogénea roca granítica, algo no siempre fácil de ver. Estos esquistos tienen forma bandeada en ocasiones y marcan la aureola metamórfica de contacto con el batolito de Cabeza de Araya, presente en toda la zona cercana del Salor. 
Culebra de agua... descubierta bajo un neumático viejo al lado de una charca.
    Lo más llamativo de la zona resulta la abundancia del sauce (Salix salvifoliae), en formas arbustivas e individuales, pero también formando estructuras más densas y alcanzando alturas arbóreas, sobre todo en la zona del dique principal. Esto constituye algo muy difícil de ver en las cercanías de Cáceres, y lo convierten en la única sauceda importante en todo el centro de la provincia. Acompañan a esta especie juncos churreros y zarzas en las zonas menos húmedas y espadañas en las charcas permanentes. 
Los esquistos son abundantes en la zona, negruzcos, bandeados
 y de grano fino, con alta presencia de cordierita y biotita. 
 Respecto a la fauna, anfibios, reptiles y aves se concentran en esta zona y son un interesante reclamo para aquellos que busquen el encuentro animal. Sin mencionar aquí la fauna piscícola, que atrae a bastantes pescadores a la charca de Rosarito, las culebras de agua (Natrix natrix), los galápagos y las ranas comunes son bastante fáciles de ver, especialmente en el verano, cuando estos animales se concentran en los lugares donde se mantienen masas de agua. 
Respecto a las aves, garzas, cigüeñas, cigüeñuelas, garcetas, garcillas bueyeras, pollas de agua y anades se ven también sin dificultad. A finales del verano es fácil encontrarnos bandadas de cigüeñas jóvenes posadas sobre esta zona en busca de comida. Durante el invierno, los campos cercanos están llenos de chorlitos y avefrías. Y todo esto sin olvidar que nuestro último avistamiento de buitres y milanos ocurrió a tan solo un par de kilómetros de la zona, y hace altamente recomendable la visita del lugar en bicicleta...

Zonas de acceso abierto a los embalses de Rosarito.


sábado, 9 de julho de 2016

ROCAS DE LA ALCAZABA DE MÉRIDA

Construcciones típicamente musulmanas con torres cuadradas, reaprovechando
la antigua base romana 
Juan paseando por la calzada romana dentro de la alcazaba. 
Materiales nobles: capitel visigótico en mármol.
   Y seguimos hablando de piedras. Esta vez nos movemos un poco más al norte y llegamos al Guadiana y la ciudad de Mérida. En opinión del GP, una de las mejores ciudades de Extremadura para ver la geología local en sus antiguos muros. Precisamente, al igual que Cáceres, porque buena parte de sus vestigios históricos están desnudos y no encalados, podemos rastrear bien cuáles eran los materiales usados por las civilizaciones romana, visigótica y árabe y cómo es la petrología próxima a este lugar. La gran diferencia con Cáceres es que Mérida tiene una mayor complejidad geológica que la que aparece en la primera, y lo que podemos encontrarnos en sus restos arqueológicos, son una auténtica colección de rocas variadas y singulares. De hecho, la ubicación de Mérida en el lugar que está actualmente obedece no solo al fértil valle del Guadiana, sino también a la
Roca gabroide en los muros exteriores de la alcazaba, con típica
textura gris.
 disponibilidad de rocas apreciadas por los romanos para la construcción, como el mármol o el granito.
Roca bandeada gneisítica, con el gabro como posible roca de partida
  El lugar del anfiteatro y el teatro romano es quizás el mejor lugar para investigar estos pedruscos, por la enorme cantidad de bloques a la vista sin el recubrimiento de granito o mármol y mezclada con la argamasa típica romana, y otro día meteremos algunas fotos. Pero en esta ocasión nosotros -Juan y el GP- estábamos disfrutando de la orilla del río y de la alcazaba, un lugar menos conocido, pero interesante
 geológica y arqueológicamente hablando.
Anfibolita de grano muy grueso, posiblemente extraída de las cercanías de
Mérida. También en los exteriores de la alcazaba.
 Nos ubicamos históricamente: la alcazaba es una imponente fortaleza que se levanta a orillas del Guadiana. Mérida no fue la gran ciudad romana durante la dominación árabe, pero siempre mantuvo una población lo suficientemente significativa y levantisca para que los árabes se preocupasen de mantener una guarnición importante que garantizase el orden en la ciudad. Por eso a principios del siglo IX, y por culpa de los levantamientos mozárabes contra el poder del emirato de Córdoba, Abderamán II ordena el levantamiento de esta gran fortaleza, reutilizando buena parte de materiales romanos y también visigóticos y empobreciendo lógicamente
Roca de carácter diorítico por la presencia de anfíbol, más oscuras
 que los granitos típicos.

las defensas romanas de la ciudad. 
 Lo mejor arquitectónicamente hablando de la alcazaba se ve mejor por fuera que por dentro, con la excepción del edificio que conecta a través de una larga galería doble, construida todo en sillares de granito  con un
aljibe ubicado prácticamente por debajo de la muralla, cerca del río, y de los restos romanos excavados en el nivel inferior de la construcción árabe. 
Alternancia de materiales oscuros -cuarcitas, gabros, anfibolitas- y
sillería de granito de origen romano, y nuevamente, reutilizado por los árabes. 
Balas de cañón en granito de la época de las guerras civiles
de Juana la Beltraneja (finales del siglo XV).
    Los materiales que se usan en la construcción son extremadamente variados. Por supuesto el granito es el dominante para las torres y muros defensivos, de origen en buena parte romano, y utilizando de tanto en tanto otras rocas. En el interior, el mármol aparece -nuevamente reutilizado por los árabes- para los dinteles y frisos de las puertas, como se ve en el acceso al aljibe -aunque no tenemos ni idea si esa es su ubicación original, o si se ha hecho después-. No hay que olvidar que el mármol es la piedra de lujo y ostentación entre los romanos y visigodos. Sin embargo, en los muros orientados al río es muy fácil ver materiales de relleno, menos nobles, como son rocas básicas, cuarcitas, anfibolitas, sin apenas pulido, unidas por argamasa y que se asemeja bastante a las construcciones pobres de Cáceres. Aquí podemos encontrarnos de cuando en cuando interesantes ejemplares de dioritas,
Mérida fue cantera gratis para todos los pueblos posteriores a Roma:
aquí, sin problemas para reutilizar tumbas romanas abandonadas. 
 anfibolitas, gabros, algunas calizas y cuarcitas, a veces con mineralizaciones visibles de pirita pseudomórfica o de otros minerales de hierro. Son llamativas las anfibolitas -según los mapas geológicos de la zona- por el tamaño de sus granos. Por cierto, si damos una vuelta por los parques del río, no será difícil encontrarnos con serpentinas verdosas impregnando calizas oscuras.   


Sillares romanos reutilizados en el muro exterior
de la alcazaba, mostrando agujeros (posiblemente
estarían recubiertos de otro material). 
Impresionante pasadizo hacia el aljibe,
construido en granito y con un muro
de apoyo en el centro, dividiendo en
dos la galería

Construcción a hueso, y almohadillado.
Typically Roman...
Dintel con decoración visigótica, y esculpida
en mármol. Reutilizada por los árabes para el fantástico aljibe de la alcazaba.
Mapa geológico de los alrededores de Mérida: 2 y 3 son granitoides con anfibol, gabros y rocas dioríticas, 22: serie negra (grauwakas, pizarras y lutitas negras). 36: calizas.... 

quarta-feira, 6 de julho de 2016

BUITRES EN LOS BERROCALES DE ALDEA MORET

La familia al completo: dos buitres negros y seis leonados. Ambas especies parecen convivir sin problemas y se las ve unidas en muchas ocasiones, especialmente con comida por medio...
Un buitre negro detrás del granito, con su mancha blanca en la
nuca y su cuello envuelto en plumas.
Buitre leonado solitario sobre una roca, con su largo y desnudo cuello.
Su pico encorvado es letal y puede cortar como la tijera más afilada...

   Ciertamente, ver buitres al lado de Cáceres ya no es ninguna noticia novedosa. Los vemos sobrevolando nuestra ciudad de cuando en cuando, y basta salirse del perímetro urbano para verlos a veces en gran número y tanto negros como leonados.  Otra cosa es tener la suerte de contemplarlos posados tranquilamente sobre los peñascos, o sorprenderlos dándose un buen banquete. Esto ha sido algo menos habitual, aunque contamos al menos otras dos ocasiones en el pasado desde que arrancamos este blog, y curiosamente, siempre en este entorno, al sur de Aldea Moret. Pero hay que admitir que la oportunidad que ha tenido el GP esta semana de contemplar estos animales ha sido indudablemente distinta...
Uno de los buitres negros levanta el vuelo, agobiado por el GP. 

Buitre negro y buitre leonado, cada uno en un peñasco al romper la mañana. 
 La historia del GP con los buitres empezó muchísimo antes, y aunque amenace con aburrir soberanamente al lector, no puedo evitarla. Con diez añitos empecé a leer libros de ecología y naturaleza, y llegó a mis manos un libro grandote y voluminoso llamado Monfragüe, sierra brava. Me impactaron las fotografías que hicieron José Luis Rodríguez y sus compañeros en el libro, y sobre todo el capítulo destinado a los carroñeros, narrando las dificultades para poder fotografiar a los buitres en plena tarea. En los ochenta se veían los buitres -el leonado y especialmente el negro- como especies altamente amenazadas, y solo visibles en entornos como el parque natural. Allí hice mis primeras fotos de leonados como algo completamente exótico...  
Un buitre negro más se junto a la foto de familia...
Hoy en día, sin dejar de considerarlos como especies que necesitan protección, casi los entendemos como una especie suburbana (al menos en Cáceres), imponente. Las proezas de los ecologistas de los ochenta ahora empiezan a ser posibles a un nivel más humilde para gente aficionada a la naturaleza sin necesidad de viajar más que con una bicicleta...
Esa mañana, más temprano de lo habitual -7:00- el GP se dirigía a las charcas de Rosarito, a medio camino entre Cáceres y los Barruecos, cuando al pasar por los berrocales cercanos a la autovía, empezamos a ver figuras en lo alto de las peñas graníticas. Al principio pensamos que eran milanos negros, pero resultaban demasiado grandes, y ya cuando fuimos capaces de ver el cuello pelado de uno de ellos salimos de dudas... Sorprendentemente, no eran un par. En cada bloque de granito podíamos observar parejas o individuos aislados, tanto de buitres negros como de leonados, que acabaron congregándose en el peñasco más alto de los alrededores. Los milanos planeaban a su alrededor, quizás soliviantados por tanto intruso. Y el GP se acercaba a ellos, sometido a su magia y su presencia. Y por supuesto, ellos retrocedían cada cierto tiempo. Hasta que al final, después de estar un rato contemplándolos en el silencio de la mañana (y echando por supuesto multitud de fotos inútiles), los buitres decidieron levantar el vuelo y desaparecer entre el berrocal.  
    En fin. Después de tanta palabra, y si queremos una conclusión, el GP recomienda que en lugar de visitar zoológicos lejanos, salgan un rato con la bicicleta por los alrededores de Cáceres bien temprano. Porque en ese mismo día de fantásticos buitres, nos encontramos además animales más humildes pero no menos interesantes como cigüeñas, abubillas, milanos, garzas, garcillas, ranas y culebras de collar. Tantas cosas, que tenemos material para rellenar el blog lo que queda de verano... 



Al lado, uno de los libros que despertaron en el GP la
pasión por la naturaleza, allá por los ochenta...

segunda-feira, 4 de julho de 2016

UNA MARIPOSA DE NOMBRE VANESSA.

Salto al vacío de la Vanesa (familia de las nymphalidae) desde una escobilla, en el cerro de los pinos o Cabezarrubia, un lugar estupendo para ver mariposas en esta época. 

Nunca lo hemos hecho, dijeron algunos. 
Está demasiado alto, dijeron otros.
Podemos morir en el intento, susurraron.
Nuestros cuerpos no aguantarán, gritaron.
Finalmente Vanesa dio el salto,
y descubrieron que tenían alas para volar,
que ya eran mariposas, y no orugas.

La soledad de Vanesa. 

     El cuento podría acabar ahí. Y podría hablar de mariposas liberadas, pero las orugas prefirieron seguir siendo gusanos satisfechos. Al menos eso es lo que pensó Vanesa cuando se enteró de lo del Brexit y lo de las elecciones en nuestro país:
El miedo atenaza nuestros sueños y nos deja paralizados.

¿Hemos olvidado tan pronto las lecciones de la crisis? ¿dónde ha quedado el clamor contra la corrupción,
la regeneración política? Sin necesidad de ser un radical, el GP no logra entender algunas cosas en este país...

sábado, 2 de julho de 2016

DE VUELTA A LA DESLIZADERA DE ALDEA MORET



    En una salida con los "biciclistas domingueros" (un grupo de chicos de segundo de bachillerato a los que el GP ha tenido la inmensa suerte de dar clase),  el GP se dio el gustazo de enseñar a sus alumnos la resbaladera de Aldea Moret. Esta gente maja es demasiado de ciudad, y nunca se habían subido a un tobogán natural. Basto decir esto para que el señor Rosco se picase y enmendara esta falta, y ahí está la prueba: Jorge Rosco lanzándose por la resbaladera con mucho estilo, ayudado por un cartón. Ehorabuena, señor Rosco, 10 en filosofía y 10 en resbalamiento sobre el granito... sin dañarse las calzonas ni romperse el tobillo.



La resbaladera en abril, la mejor época para visitar la zona. Es también un buen
observatorio para las aves de la charca que hay detrás, y tiene arbustos de interés.
El señor Rosco en la otra foto, subido en lo alto de la resbaladera. 

quinta-feira, 30 de junho de 2016

AGRADECIMIENTO A LA VISITANTE TERESA: AZUCENAS (LILIUM) EN EL BALCÓN


    
     Una de nuestras asiduas al G.P. de los últimos tiempos, Teresa, deja siempre en su blog un agradecimiento para los visitantes de lugares lejanos con una flor del jardín de su casa -por las continuas fotos que sube, debe ser un vergel-. Esta curiosa costumbre nos ha llamado la atención y le dedicamos ahora una de las flores favoritas del G.P,, las azucenas, o lilium "stargazer" y también la agradecemos desde aquí sus comentarios y sus visitas. 
   Esta flor ha estado en distintos episodios de la vida del G.P. desde bien canijo. En la aldea gallega, mi abuela las tenía a montones en nuestro jardín, saliendo naturalizadas un año detrás de otro, allá por la primera quincena de agosto, y las llamaban "coronas imperiales". Habitualmente acabábamos con la ropa manchada por el polen rojo de la flor. En la época bulbera del GP, en Holanda, conocí las azucenas en su forma bulbácea. Me tocaba empaquetar lilies invierno tras invierno, entre serrín,  y de la peor forma posible: apilándolas en cámaras frigoríficas, muerto de frío. Una temperatura mínimamente templada favorecía el crecimiento de esta magnífica flor. Años después, las tengo de nuevo en el balcón y cayendo en cierta ñoñería, cada vez que las veo hacen de espejo del niño y el joven que fui.  
   Sentimentalismos aparte, la flor de la azucena es un ejemplo perfecto en botánica para conocer las partes de una flor, como aprendíamos de pequeños:






Aquí tenemos las partes de una típica flor, con sus órganos reproductores (estambres y pistilo) y abajo las partes de la azucena. Interesante, para acercarse a la botánica.