quarta-feira, 16 de Abril de 2014

LIRIOS DE AGUA EN EL MARCO

   
   Si alguien pregunta sobre vegetación fluvial y acuática en nuestra ciudad, no tendrá más remedio que acercarse a unos pocos rincones del Marco; allí  podrá disfrutar de algunas especies particulares de este hábitat tan escaso en nuestros alrededores. El curioso encontrará alguna flor inesperada, como la de estos fantásticos lirios de agua, que adornan la charca eternamente turbia del Marco (y casi siempre con alguna basura flotando en el agua). En este sentido, los lirios hacen ciertos servicios de limpiadores, pues acumulan metales pesados en sus tejidos que hacen de las aguas del Marco algo menos sucio de lo cotidiano. Gran tragedia para nosotros: el único curso de agua de la ciudad y lamentablemente contaminado, aunque siempre menos en abril que en verano y otoño, cuando el olor puede hacerse insoportable. Indudablemente, la rehabilitación de los huertos y el camino urbano son siempre logros, pero ¿de qué valen cuando las aguas bajan muchas veces contaminadas, y varios desagües desembocan en el Marco? Al menos en la charca el agua, aunque turbia y estancada, todavía baja relativamente limpia, pero conforme seguimos avanzando río abajo, la cosa se estropea irremediablemente.
     Volvemos a los lirios. Sus flores no son fáciles de encontrar y no porque no sean abundantes, sino porque son demasiado apreciadas. En cuanto sale alguna, se convierte en pieza deseada para algún florero particular. Se notan lirios cortados limpiamente con un cuchillo en toda la orilla de la charca. Estos se han salvado por estar demasiado metidos en el agua. Y ahora casi uno siente remordimientos de haber cogido tres gladiolos días atrás, viendo lo cotizadas que están las flores en todo el Marco. Indudablemente, un grano tras otro acaban creando un desierto. Aparte de los lirios, hay otras muchas plantas que observar en la charca y sus alrededores pantanosos, pero tenemos tiempo: este es el único lugar de la ciudad donde la primavera se prolonga un poco más, y podemos encontrar alguna flor hasta en el verano. Así que volveremos al Marco en la época de los cardos borriqueros, a finales de mayo.
   No pensemos que entre los lirios no hay nada. Las orillas están repletas de pececillos, posiblemente crías de barbos, según los carteles indicadores de la zona. A veces incluso podemos ver el aleteo de peces más grandes en mitad de la charca. Y por supuesto, cangrejos americanos que bullen por todas partes, y ranas que escuchamos y no vemos.
 Calizas arriba, en olivares abandonados, el G.P. se pierde en prados cubiertos de ajos blancos. Ninguna orquídea caliza, pero una fantástica primavera en compensación...
       

sábado, 12 de Abril de 2014

ENTRE GLADIOLOS SILVESTRES Y OBSESIONES FILOSÓFICAS

     
      El comienzo de las cortas vacaciones no ha podido ser mejor. Día soleado, ribera del Marco, una mañana entera por delante en compañía del pequeño complemento R2-D2 (el pequeño Juan) y una primavera rompedora. Algo necesario para que el G.P. olvide un poco el cansancio rutinario, los problemas cotidianos, los rifirrafes políticos, la crisis educativa. Llegados a este punto, y mientras uno disfruta de estos pequeños placeres, lo pensamos más despacio. Quizás todo sea parte de un gran sedante, un engaño, una ideología alienante  marxista o mecanismos de sublimación freudiana, si le permiten al G.P. usar su terrorífica jerga filosófica en peligro de extinción y que da la risa. Disfrutar en la naturaleza para olvidar disgustos o reponerse no es algo que necesariamente tengamos que poner en una lista de pecados capitales. Y preferimos esa visión positiva de los psicólogos humanistas, a lo Abraham Maslow. Algunas personas, entre ellas el G.P., entienden la salida a la naturaleza como una forma de realización personal. Y nada más (y nada menos). Pero siempre a uno le quedan dudas: seis años de blog, exceso de dedicación... ¿vale todo esto para algo? ¿No se podría haber orientado todo este tiempo a un trabajo más profesional, o más reivindicativo y menos complaciente en torno al mundo bucólico pastoril del G.P.? ¿A quién narices le pueden interesar los desvaríos y elucubraciones geológicas de un alma nerd? Ponemos puntos suspensivos...
       
   Después de estas dudas filosóficas, queda la realidad: una mañana dedicada a la observación y caza de cangrejos, al ensayo del tiro de la rana sobre el agua de la charca del Marco, a la recolección de flores silvestres y a disfrutar, al final de la mañana, de una Superbock -cerveza portuguesa, la favorita del G.P.-, desconocida en Cáceres. Y aquí vino el feliz hallazgo motivo del post de hoy: el descubrimiento de un enclave con numerosos gladiolos silvestres, hermosísimos, bien erguidos, en plena floración múltiple. Desde lo lejos destacaban ya sus tallos altos y sus flores rosadas, por encima del manto de ajos blancos y otras flores que también adornan las huertas abandonadas del Marco. Por un momento, el G.P., obsesionado con las orquídeas, pensó que podría tratarse de una nueva especie vista por los alrededores, pero indudablemente la planta del gladiolo es casi inconfundible, incluso para los zotes de la botánica como es el caso del G.P. (si el G.P. hubiese visto el bulbo, lo habría reconocido hasta con más rapidez que la propia planta). Eran tan numerosos que hemos hecho una excepción por una vez, y hemos recogido un ramo de flores silvestres, ajos blancos y gladiolos rosados (solo tres), para el disfrute de Inma. 
     Los gladiolos silvestres (Gladyolus illiricus) son de un porte más pequeño que las especies cultivadas, pero a pesar de su menor tamaño, sus flores destacan por igual. Aquí los encontramos sobre un antiguo olivar a las orillas del Marco, en una zona de cultivo abandonada, pero fértil y con suelos pardos más profundos que los de los alrededores, provocados por la antigua sedimentación fluvial. Toda en sí es una zona extremadamente abundante para las liliáceas y umbelíferas, es decir plantas bulbosas perennes que aquí tienen la posibilidad de extenderse a sus anchas, siempre que los cardos borriqueros las dejen, eso sí. 
  
El ramillo en cuestión, con ajo blanco, kundmaria amarilla y gladiolos silvestres. 
   
Los eriales del Marco, en plena ebullición primaveral.

quarta-feira, 9 de Abril de 2014

TOBOGANES DE NIEBLA EN MINA ESMERALDA





      Tres momentos de niebla desde las escombreras de Mina Esmeralda. Andaba el G.P. buscando hierbajos y rocas calizas, cuando se vio sorprendido por una espesa niebla; algo fácil de predecir después de unos cuantos días de lluvias (esto ocurrió el primer día de abril). Tan pronto venía la niebla como se iba, y jugaba a lanzarse laderas abajo de las minas. El pequeño resalte topográfico permitía deshacer la niebla y reagruparse poco más abajo, como si de una lanzadera se tratase. En poco tiempo el valle del arroyo de mina Esmeralda fue cubierto con un mar de nubes, como si de altos picos se tratasen. Aunque el G.P. no encontró gran cosa en esa salida, tan solo ver estos juegos de la niebla mereció la pena. Aparte, gran cantidad de muscari y las primeras amapolas empezaban a pintar de violeta y rojo el paisaje agreste y escarpado de la zona. Aún no ha empezado el auténtico boom primaveral, pero promete.  

sábado, 5 de Abril de 2014

MINERALES DE CÁCERES: WAVELITAS

Fantástica cristalización de wavelita. Lástima que mi cámara-lupa no dé para más alegrías. 
  
     La wavelita es uno de los últimos encuentros mineralógicos del G.P. en las inmediaciones de Cáceres. Recogidas en las canteras del Ceres Golf, es precisa una buena lupa o un microscopio para reconocer su auténtica belleza. Los diminutos cristales aciculares pueden pasar fácilmente desapercibidos, pero una vez que conseguimos identificarlos, podemos encontrarnos auténticas maravillas. La wavelita es un mineral secundario, formado por un fosfato de aluminio y que acompaña grietas y filones hidrotermales en rocas ya de por sí ricas en fosfatos. Suele recubrir las rocas que acompañan formando cortezas de muy distinto grosor, pero siempre con esa apariencia.  De esta manera, es relativamente fácil encontrarse con este mineral en Valdeflores (las cortezas anaranjadas de la ambligonita es wavelita) o en Aldea Moret, donde pueden formar cristales fácilmente confundibles con aragonito, como ocurre con las fotos inferiores. No hace falta decir que el G.P. nunca habría identificado este mineral de no ser por la ayuda de los grandes pedrusqueros de FMF.
 Típicas cristalizaciones de las wavelitas.

segunda-feira, 31 de Março de 2014

ARICIA MONTENSIS SOBRE MUSCARI COMOSUM EN ALDEA MORET

    
       El encontrarme con una belleza como la orquídea papilionacea hace apenas unos días me metió el gusanillo de acercarme hasta las minas de Aldea Moret y ver si sobre el terreno calizo podía tener tanta suerte como en la Sierrilla, y comprobar si es verdad que sobre estos terrenos las orquídeas abundan más. Para la decepción del G.P., no encontramos ni rastro de orquídeas y ni siquiera las iris azuladas habían abierto todavía. Eso sí, nuestra rabia se transformó en gozo al ver la gran cantidad de muscari que había sobre el terreno (abundantes también sobre suelos graníticos), y estos estaban abiertos y llenos de insectos. Entre los que nos encontramos, de forma sobresaliente, colocamos esta bonita mariposa, llamada Aricia montensis que nuevamente, se llevó multitud de fotos en nuestra cámara.

sábado, 29 de Março de 2014

ORCHIS PAPILIONACEA EN LA SIERRILLA

     Otra vez, el G.P. ha tenido la enorme suerte de encontrarse con una nueva orquídea para su colección de imágenes. Es una vieja conocida con la que tuvimos el enorme gusto de toparnos el año pasado en la riv(b)era de Cabeza de Araya, sobre suelos ácidos y básicos, pero que ahora está muchísimo más cerca, en las laderas del depósito de La Sierrilla, y muy próxima a la Ronda Norte. Si los conocimientos de aprendiz del G.P. no le fallan, nos atreveríamos a decir que es una Orchis papilionacea, sin contar la subespecie o alguna posible hibridación que desconozcamos. Y resulta algo extraño, puesto que esta Orchis, que ha sido registrada en el Portanchito por el Proyecto Orquídea, suele estar sobre terrenos básicos y calizos, donde puede llegar a ser extremadamente abundante.    
      Quizás sea por eso que en un terreno silíceo como el propio de la sierra de Aguas Vivas  la encontramos  solitaria, al menos en esta altura de la temporada. Solitaria en lo que respecta a su especie, porque está bien acompañada en esta pequeña sierra de otras dos orquídeas de las que ya hemos hablado y de las que no nos cansamos de hacer fotos: la Orchis champagneuxii y la espectacular Ophrys tenthredinifera. La Orchis papilionacea de la que estamos hablando, puede ser considerada bien representada en toda la región extremeña, por lo que su encuentro no resultará demasiado difícil, si nos dejamos ver en zonas no demasiado altas (no suele darse más allá de 600 metros de altura), preferentemente calcáreas, sobre suelos basófilos y encinares.
 Arriba, la pradera donde nos hemos encontrado esta maravilla, acompañando a encinares, con cantueso y estepa blanca: una vieja finca utilizada siempre para el ganado visible desde la Ronda Norte, que hoy en día está prácticamente abandonada y abierta desde su entrada en el depósito de agua.

terça-feira, 25 de Março de 2014

GRAUVACAS Y PIZARRAS EN EL CUARTILLO


Lugar de contacto de los estratos de grauvacas con los de las pizarras. Las grauvacas tienen un color más parduzco, y estaban atravesadas por numerosos filoncillos de cuarzo de origen hidrotermal. Las pizarras por el contrario presentan un color más claro y presentan una esquistosidad mucho más característica.

Como ya hemos dicho en alguna ocasión, Cáceres geológicamente hablando se  puede interpretar como un manto pizarroso que es atravesado de cuando en cuando por sierras de cuarcitas y manchas extensas de formas graníticas. Este manto pizarroso, que configura el aspecto de penillanura que muestra todo el centro de la provincia, presenta pocas singularidades y se reduce a una sucesión de capas pizarrosas, rocas areniscosas y grauváquicas que muchas veces resulta complicado de distinguir. Es precisamente en los alrededores del Cuartillo donde hemos encontrado una sucesión de pizarras y grauvacas que han permitido al G.P. identificar mejor estas rocas y separarlas oportunamente. Ya en más de una ocasión hemos hablado de cómo aparecía esta roca en el cauce de los ríos, erosionada y fácil de distinguir respecto a las pizarras. Pero aquí teniamos la oportunidad de verla fresca, in situ.
     Para quien desee una explicación más técnica, diremos que las grauvacas son rocas sedimentarias detríticas formadas por corrientes de turbidez que depositaron rápidamente los componentes de rocas sin llegar a seleccionarlos demasiado. Por eso nos encontramos a veces unos granos más grandes que otros en estas rocas e igualmente, los fósiles son raros (en las nuestras, imposibles, dada la antiguedad de la roca: unos 600 milloncejos, ahí es nada). De todos modos esta es la definición técnica, formal de un tipo de roca. Después, lo que usted encuentra en el campo, vaya a saber si cae más cerca de las arcosas, areniscas o grauvacas. Nosotros lo dejaríamos en rocas areniscosas, sin más. Doctores tiene la geología que pueden desfacer el entuerto. El pobre G.P. se limita a contemplarlas, ver las curiosas formas que hacen las vetas del cuarzo sobre ellas (algo fascinante, por cierto), y poquito más.  
Una vez que extraes las rocas del terreno, las diferencias se hacen mucho más notables entre sí.

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