sábado, 18 de fevereiro de 2017

ABRIRSE A LO FÍSICO

El amigo David Escalante haciendo de caballero del siglo XII
con las armas propias de ese periodo en la puerta de la
iglesia de Santiago, ante chicos de 2º de la ESO.
     Volvemos a nuestra página tras un mes de ausencia. Varias circunstancias nos han ausentado del blog durante un tiempo: mucho trabajo, mal tiempo y actividades escolares que no nos han permitido hacer las salidas que hubiésemos deseado. A cambio, sin embargo, hemos desarrollado entre la compañera Lola Ballesta y yo alguna experiencia educativa interesante, de la que no puedo evitar hablar. Los chicos de las Josefinas  han salido de nuevo al monte y han recorrido la parte antigua lo cual siempre es gratificante. Así que hoy voy a hablar más bien de mi trabajo que de mis hobbies e intereses, o mejor dicho, de los extraños momentos en que ambas cosas se unen felizmente. 
     Para bien o para mal, el GP es profesor de secundaria. Y encima educa en el siglo XXI, lo cual es un reto. Implica lidiar con una serie de problemas cognitivos y emocionales que nunca antes se habían lanzado con tanta fuerza. Qué debo enseñar, y sobre todo, cómo debo transmitirlo para que sea un aprendizaje con calado, se convierten en preguntas que continuamente se hacen los profesores en la actualidad cada vez que se ponen delante de un aula.   
    Problemas hay muchos en la educación. Pero yo solo me voy a centrar en uno, que se convierte casi en obsesivo: la necesidad de un aprendizaje tangible o físico. Hoy en día ponemos etiquetas a toda innovación educativa y renovación pedagógica. No tengo ni idea si alguien usa este término, pero francamente, me importa un comino. 
Excursión por la Sierrilla en la primavera de 2016.
   En un momento histórico en el que estamos más lejos que nunca de la realidad tangible y más cercana, en el que un individuo medio ve y vive el mundo más a través de la pantalla de un móvil que de sus propios ojos, el volver a mostrar esa realidad a los niños y adolescentes es una necesidad imperiosa (en opinión del GP, la necesidad más imperiosa de todo nuestro sistema educativo). No solo por la deshumanización de nuestras relaciones, como apuntan ya desde hace tiempo muchos psicólogos, sino, en un sentido algo más trivial pero no menos relevante, por la incapacidad de sentir admiración hacia el mundo físico que les rodea y la urgente necesidad de preservarlo frente a la propia vorágine humana. Si Platón levantase la cabeza y tuviese que rehacer el viejo mito de la caverna, está claro que nuestras cadenas serían, hoy en día, nuestros móviles y monitores. Ellos nos dicen lo que es real y lo que no, en las cosas que tenemos centrar nuestra atención, y por sencillos estímulos de refuerzo (un simple "me gusta"), son capaces de mantenernos durante horas bajo su influjo. Un adolescente sería capaz de sobrevivir sin interactuar con ese mundo físico, tan solo usando su móvil y pasarían días antes de reconocer que tiene un problema.
Echando fotos a una drusa de calcita.

      Precisamente en un instante en el que nos asomamos a la realidad virtual, necesitamos recuperar urgentemente las coordenadas espaciales y temporales puramente biológicas y humanas, deformadas o corrompidas por nuestra dependencia y sumisión al mundo digital. 
Exposición de fotografías de los alumnos de 1º ESO.
    Los contenidos de la historia, arte, geología, botánica y geografía no son cosas para ser estudiadas solo a través de las páginas de un libro, la pantalla de un ordenador o de una tablet. Son antes de nada, realidades físicas que deben ser percibidas con nuestros propios sentidos, sin ningún filtro por medio, para que puedan ser impregnadas de algún significado. Solo después el medio digital puede tener su función, como catalizador o proyector de la experiencia. Si además, disfrutamos de una ciudad como Cáceres, es un pecado capital no poner los medios  adecuados para poder acercar esa realidad física a los
Buscando rúsulas.
chicos. Romper el aula, crear recuerdos y vivencias emocional y cognitivamente más firmes en los chicos que los que podrían tener viendo una ilustración de una iglesia gótica o de un mineral en una clase, son elementos necesarios para un aprendizaje significativo y profundo, como acostumbran a decir los pedagogos.
    Solo después de una experiencia así, algunos de estos chicos -no mu
Exposición de paleontología, 2017.
chos- volverán por sí solos a algún libro, alguna revista o página de Internet, o darán otra vez una vuelta por el monte o por la parte antigua para investigar por su cuenta. Es el momento en el que esa semilla echada un día en una clase germina en una experiencia no escolar. En realidad, esto mismo fue lo que le ocurrió en un lejano momento al mismo GP, como encontrarse con su primer cuarzo en el Monte de Aguas Vivas en una excursión colegial con solo nueve años o recibir la primera lección de arte de su vida en la catedral de Ciudad Rodrigo con doce. Lógicamente, uno tiene la esperanza callada de hacer repetir la experiencia con alguno de los que educas.    

sábado, 14 de janeiro de 2017

GRAPTOLITES, BIOTURBACIÓN Y RIPPLES EN LAS LADERAS DEL MARCO

Marcas de bioturbación.

Graptolites silúricos monograptus
    Hace tiempo hablábamos de las fantásticas marcas fósiles de las plantas en las tobas calizas del Marco, a la altura de Fuentefría. Pues bien, no hace falta irse muy lejos para toparse con otro buen yacimiento paleontológico a pocos metros del Marco. Basta ascender un poco la ladera de los montes cercanos para encontrarnos un buen número de rocas con restos fósiles. Así que uno de estos días de Navidad, estaba el GP vagabundeando por esas laderas, calándose los pies del todo por el abundante rocío navideño, en busca de todo y de nada (como en la mayoría de los casos), cuando se topó con una pequeña zanja en el terreno que llamó su atención. Era el único afloramiento visible en toda la zona y apenas ocupaba un par de metros del largo. Pasaba indudablemente desapercibido si no pasamos cerca de allí. 
Ripples de camino a la Montaña.
Las tierras removidas en esa parte, que ha permitido el afloramiento de
los graptolites...
Para nuestra sorpresa empezamos a remover piedras y descubrimos una enorme cantidad de graptolites (los más finos de todo Cáceres), perfectamente preservados y de mejor calidad que los que habitualmente vemos por la Ronda Norte o el parque del Príncipe. Estos graptolites pueden ser fechados del mismo periodo que los anteriores: del género monograptus, propios del silúrico. La gran diferencia frente a los otros yacimientos de Cáceres es que no aparecen en las típicas ampelitas, sino en pizarras grisáceas algo más consistentes que las anteriores, y en las que se ven perfectamente definidas las típicas celdillas en las que vivían estos animalitos paleozoicos (estos formaban grandes colonias, flotando en el mar). Los graptolites venían acompañados de pizarras con pátinas de colores, y formas que parecían ripples marks. 
Más ripples, sobre rocas areniscosas.
Por el pastizal, encontramos las típicas setas otoñales, clitocibes blancos
(tóxicos) acompañando a las senderuelas (comestibles). 
Poco después nos acordamos que en toda la zona habíamos visto en sucesivas ocasiones otros restos paleontológicos: cuarcitas típicamente agujereadas como un queso gruyere (presumiblemente restos de braquiópodos), grandes ripples y bioturbación un poco más adelante, siguiendo el camino de la Montaña, y también incluso algún fragmento de ortocéridos, como los que hemos encontrado ocasionalmente por la Ronda norte. 
Como no quedamos contentos con la primera visita, acudimos otra vez a buscar algún pedrusco más. Allí tuvimos la suerte de coincidir con un pastor cabreado con sus ovejas, que se lanzaban sobre cualquier resquicio en las alambradas para salir de su pasto ("siempre buscan las hijas de puta el lugar más complicado para pastar", no paraba de repetir), y nos comentó que la cata sobre el terreno donde encontramos los graptolites, no obedecía a ningún interés geológico (como suponíamos), sino que era debida a la futura construcción de una circunvalación en la ciudad en un futuro lejano. Como resultado de nuestra pequeña salida, vimos más bioturbación, formaciones amplias de hematites en algunos estratos areniscosos; algo que ya conocíamos. Pero nos informaron de una cantera, algo más arriba, sobre las cuarcitas. Así que allá volveremos. 

Más posible bioturbación... de subida a la montaña.

domingo, 1 de janeiro de 2017

RECONOCIMIENTO DE PLATERAS (CLITOCYBE GEOTROPA) EN SIERRA DE FUENTES


Corros de bruja bien formados bajo una alcornoque. Finales de diciembre.
Plateras, con sombrero en embudo y ligeramente enrollado en los bordes.
  Entramos el año con setas supervivientes de los fríos de diciembre. Contra todo pronóstico, los níscalos no habían hecho presencia durante noviembre y ha sido ahora, en navidad y en buen número, cuando han invadido el campo de la familia. Y esta vez no han venido solos. En otra parte del campo, un par de corros de brujas de plateras han sorprendido al GP. En realidad, nos hemos encontrado con bastantes setas de invierno durante el recorrido en bicicleta de Cáceres a Sierra de Fuentes, y mucho hielo y barro.
 Vamos a hablar básicamente de la platera (Clitocybe geotropa), una seta con la que el GP se ha topado más veces, pero que no siempre ha sido capaz de reconocer, por su parecido relativo con lactarios, muy frecuentes por todas partes. 


Tamaño de las plateras, comparado con un balón.
Níscalos a unos pocos metros, bajo pino carrasco. Como muchos lactarios
liberan leche bajo su sombrero, algo que no hace la platera.
  1. Fíjense en su tamaño. Primer punto de interés: la platera, cuando está bien desarrollada, es considerablemente mayor que otras setas de aspecto parecido. Algunas de las que vimos, tenían un diámetro similar al de un pequeño balón de futbito. Por lo general, muchas setas venenosas de la familia clitocybe (dealbata, rivulosa) son mucho más pequeñas y más blancas que nuestra platera, aunque tengan una forma similar (láminas decurrentes, forma de embudo...). 

  2. Forman corros de bruja. Frente a otros muchos lactarios, que crecen de forma más diseminada, este es un buen distintivo para reconocer las plateras cuando tenemos la suerte de verlas en gran número. Las plateras forman buenos corros de bruja bajo encinas y alcornoques, y también en prados, y se ven a distancia por su tamaño. 
En el ejemplar más pequeño puede observarse cómo el margen está
totalmente enrollado, para después abrirse y sus láminas son decurrentes.

 3. No produce leche bajo sus láminas y sus láminas son decurrentes. Lo primero nos sirve para distinguir frente a muchos lactarios (que dejan caer látex, "leche" o "sangre" bajo sus láminas) y lo segundo (las láminas que están unidas directamente al pie) para diferenciarlo frente a determinados tricolomas y melanoleucas de tamaño similar y que aparecen también en invierno. 


Otra especie parecida y que se presenta también en diciembre:
Clytocibe gibba, Más pequeño y marrón que la platera. Encontrada
en "el valle" de Sierra de Fuentes el mismo día.
4. El margen está enrollado, especialmente en los ejemplares más jóvenes. Después se abre, pero siempre acaba orientado hacia el suelo. Su nombre (geotropa) precisamente viene determinado por esa cualidad. 

Un tricoloma junto a una calvatia algo rara. Las láminas del
tricoloma no son  decurrentes y se pueden separar del pie.
También aparecieron en el valle de Sierra de Fuentes. 
  5. Frente al Clytocibe gibba, nos puede orientar el color más amarronado y su silueta algo más cuarteada. Por lo general es algo más pequeño que la platera, pero crece en los mismos lugares, y además también es una seta tardía.. Afortunadamente, es comestible al igual que la platera... 

Después de ver semejante corro en nuestro campo, daban ganas de llevarlas al cesto de setas. Pero el GP, siempre prudente e ignorante, prefiere llevar las que conoce sin posibilidad de duda alguna (y eso reduce las setas que recolecta el GP únicamente a los níscalos y las oronjas). Ciertamente las plateras no se confunden con ninguna seta de real peligro, pero una cosa es reconocerlas y otra muy distinta comerlas. 

El GP acabó de barro y de hielo hasta las orejas.
(¿Cómo es posible que esto en septiembre fuera una estepa?)
Frutos del majuelo, muy presentes en el camino
de Cáceres a Sierra de Fuentes, y ya próximos al valle. 

Vista invernal del valle, ya muy próximo a los Hornos. 



sábado, 24 de dezembro de 2016

SETAS DEL OTOÑO 2016

Amanita muscaria, un día antes de Nochebuena, al lado de la Ronda Norte.  
    .
Champiñones sedosos, en Los Barruecos.
Finales de octubre.
Marasmios (Los Barruecos).
Finales de octubre.
   Y despedimos el año con nuestros mejores encuentros micológicos del último otoño y un recuento del año. En cuestión de setas, ha llamado la atención del GP la presencia de hongos durante la primavera del 2016, que se caracterizó por ser mucho más húmeda de lo normal. A la proliferación floral (sobre todo con nuestras orquídeas, nuestro otro termómetro climático) se sumaron una gran cantidad de hongos, de forma que fue fácil ver coprinos, yesqueros, paneolos, orejas de Judas, lactarios, rúsulas y alguna seta mayor en marzo y abril. 
Volvarias, dehesa del Junquillo-Aldea Moret.
  El otoño ha sido otra historia: empezó tarde, pero la estación, por otro lado, no ha acabado aún. Basta salir al campo un poco para darnos cuenta que podemos seguir encontrando setas a mansalva, por la ausencia de bajas temperaturas. Aún hay buenas macrolepiotas, pie azules, amanitas muscaria y tricolomas... aunque por lo general, las setas están ahora en peor estado para la recolección, más agusanadas o atacadas por insectos. 
El otoño ha venido algo desacompasado en los alrededores de Cáceres que nosotros investigamos con más tesón: la sierra de Aguas Vivas, Capellanías, dehesa del Junquillo, el parque del Príncipe y el Olivar de los Frailes. 
   No tuvimos gran cosa que contar durante toda la primera mitad del otoño por la falta de lluvias y el excepcional calor de septiembre, que alargó la sequedad del verano algunas semanas más. 
Lepiotas phoedisca, en la dehesa del Junquillo-Aldea Moret.
Mediados de noviembre.
Barbuda (dehesa del Junquillo, Aldea Moret).
Mitad de noviembre.
 Eso sí, en octubre conseguimos ver los boletos aislados (Boletus impolitus) en la cañada de la sierra de Aguas Vivas. Después llegaron las setas siempre presentes de champiñones, bejines y lepiotas pequeñas por todos los campos de alrededor, y al menos observamos la llamativa myriostoma del parque del Príncipe, junto a políporos muy creciditos desde el verano pasado, momento en el que empezaron a aparecer. Después de los Santos, tan solo vimos algún lugar en el Junquillo llamativo por la presencia de varias barbudas juntas. 
Cortinarius trivialis, parque del Príncipe,
principios de diciembre.
   Solo cuando llegamos a los últimos días de noviembre y el actual mes apareció la variedad típica del otoño, un poco más tarde de lo normal pero que se ha mantenido bien por la ausencia de frío y la presencia de lluvias. Como siempre, las setas son caprichosas y solo los dioses entienden sus designios y apariciones. A las volvarias y pie azul, le acompañaban buenas macrolepiotas. Especialmente abundante ha sido en nuestras salidas los bonitos cortinarios trivialis, muy abundantes en algunas encinas del parque del Príncipe, del Olivar de los Frailes y en la Sierrilla. Por último, ha sido en pleno mes de diciembre cuando hemos visto los mejores ejemplares de hongos por nuestros alrededores, y donde hemos encontrado los ejemplares menos comunes, como tricolomas, amanitas y macrolepiotas. 
tricoloma saponaceum, en el Olivar de los Frailes,
con un sombrero bastante similar a la phalloides.
En este sentido, nos llamó la atención haber encontrado algunas partes de la Sierrilla ocupadas por macrolepiotas, que no habíamos conseguido ver en toda la temporada. 
El desarrollo de las setas nos muestra   siempre pistas climáticas del otoño. Como vemos en la comparativas con la media de 1981-2010, se puede ver un comienzo estacional bastante más cálido de lo normal, y la ausencia de frío pronunciado hasta diciembre, sin heladas. La presencia de lluvias y la falta de frío han permitido que las setas hayan eclosionado bien en noviembre-diciembre. Así que todavía será posible alguna que otra salida al campo y tener la posibilidad de encontrarnos con algunas curiosidades micológicas. 

Comparativa de precipitaciones y temperaturas del otoño de 2016 en Cáceres. Fuente: AEMET.

sexta-feira, 16 de dezembro de 2016

RECONOCIMIENTO DE VOLVARIAS VS AMANITAS VAGINATA


Volvariella Speciosa, recién salida de la funda envolvente y con su sombrero viscoso y sin estrías (Fuente Hinche) 

 Volvariella Speciosa en Aldea Moret.
     Esta quizás será la cuarta revisión que hacemos de estas dos setas, Amanita vaginata y la volvaria en comparativa, y por ello creo que el GP vuelve a publicar la entrada, que nada tiene que ver ya con la original. Pero el aficionado poco experto se puede encontrar con estas dos especies en lugares bastante próximos entre sí, y en condiciones que pueden llevar a equívocos.       Por ser además la Volvariella speciosa una de las setas más típicas y características del entorno de Cáceres, le vamos a prestar algo más de atención.  El GP la ha encontrado en lugares tan distintos como el Parque del Príncipe, la sierrilla, los Barruecos o el Calerizo... Esta seta es un auténtico todoterreno que se adapta a cualquier tipo de suelo. Ya sea calcáreo, silíceo, ácido, arenoso o arcilloso, todo parece venirle bien a esta seta. E igualmente podemos hablar de la vegetación: prados y pastizales, vegetación de dehesa, parques... Esta es una seta típica de los prados, saprófita, y muy abundante a partir de mediados de noviembre y que se puede ver hasta bien entrado enero, aguantando incluso las heladas. 
 Las amanitas del grupo vaginata (hablamos de un conjunto de especies) actúan como micorrizas especialmente con coníferas -aunque no exclusivamente, como ocurre en nuestro entorno-, y es relativamente fácil verla en suelos ricos en humus con diferente vegetación. Esto hace de la Amanita una seta que rivaliza con los champiñones en cosmopolitismo. Y no solo esto, es también una de las setas más extendidas geográficamente por los continentes templados. Estas amanitas son de un tipo algo distinto del resto de su grupo: sin anillo, sin el típico huevo y tan solo con una funda en el pie, las acerca en términos de apariencia a otras especies como la volvaria... 


Volvaria a con el sombrero desplegado, y con
 pequeños hongos a sus pies
(Entorno de los Barruecos)
    ¿En qué se parecen la volvaria y la amanita vaginata?
   Estas dos setas son bastante fáciles de reconocer en las dehesas y bosque
 mediterráneo, que es donde suelen coincidir. Tienden a exhibir un porte alto y elegante con un sombrero entre blanco y grisáceo, aunque la volvaria es algo mayor. A diferencia de la mayoría de las amanitas y al igual que las volvarias, el grupo vaginata no muestra anillo alguno. También la volva es similar, en forma de bolsa envainante. Las láminas son escotadas (se separa fácilmente el sombrero del pie) y la esporada es blanca en ambas, aunque tiende a cambiar en la volvaria hacia el rosado. Por si fuera poco todo esto en el sombrero aparecen en ambas especies, girones blancos de la bolsa envolvente, lo que puede darles una apariencia bastante similar en determinadas circunstancias...  

    ¿En qué podemos diferenciarlas? 
Margen estriado de la amanita. La cutícula
del sombrero es menos viscosa que la de
volvarias. 
    En principio, el entorno en el que nacen es relativamente distinto. La amanita no es una seta presente en prados y pastizales, como acostumbra a hacer la volvaria. En cambio la volvaria sí puede aparecer en los linderos de bosques, dehesas y zonas con arbustos. Y es en estos lugares donde podemos hacernos el lío. 
   Afortunadamente, existen algunas diferencias que hacen que cuando ambas especies aparecen juntas, sea bastante sencillo distinguir una de otra. Cuando las volvarias y vaginatas se hace adultas, su estupendo sombrero se abre por completo. Es entonces cuando podemos observar una de las características típicas de las amanitas vaginatas, y que falta por completo en la volvaria: el fino estriamiento en el reborde de su sombrero. La volvaria lo mantiene completamente liso y algo más abombado que en las amanitas. 
Esporada blanca, típica de las amanitas 
y falta de anillo. 
   Sin dejar el sombrero de lado, la volvaria se reconoce frente a la amanita por el carácter viscoso y húmedo de su sombrero, frete a la cutícula relativamente seca de la amanita. Esta diferencia no se reconoce tanto en los días de lluvia o rocío, pero al recolectarla, el sombrero de la volvaria es frágil y tiende a deshacerse mientras que el de la amanita es más recio. 
   Por último, y esto se ve mejor en los ejemplares adultos, las láminas de la volvaria tienden a tonalidades rosadas o pardas (al igual que toda la seta en conjunto), mientras la amanita mantiene el blanco original. El pie puede aparecer ligeramente atigrado en el caso de la amanita, frente al netamente liso y fibroso de la volvaria.

    ¿Se pueden consumir ambas setas?
   En términos culinarios tanto la Amanita vaginata como la Volvariella speciosa se pueden consumir, aunque en la primera solo después de haber sido cocida previamente. Tampoco se puede decir que sean especialmente suculentas (según los entendidos) y la volvaria presenta el inconveniente de su viscosa fragilidad cuando se recoge. Su relativo parecido con otras setas venenosas -en especial la temible Amanita phalloides- debe desaconsejarnos su recogida y consumo, especialmente para aquellos pobres ignorantes de la vida como el GP que andan por el mundo investigando estas cuestiones sin tener demasiada idea del tema.  Básicamente la temida phalloides presenta un huevo bien presentero y un anillo que las distingue de las otras setas de las que estamos hablando, pero el sombrero verdoso de algunas variedades de volvarias puede ser sorprendentemente parecido al de las amanitas phalloides, así que cuidado. La ignorancia atrevida se puede volver algo indigesta, cuando hablamos de setas...  
        
Volvarias en un olivar de la Sierrilla, en el que se observa el cambio de una esporada blanca-rosada a otra marrón.
Sombrero desplegado por completo de la amanita vaginata,  mostrando manchas blancas y las estriaciones típicas del borde
(Cerro Otero, Sierrilla)

Amanita vaginata a la izquierda, volvaria a la derecha (Olivar de los frailes). Aquí
se reconoce bien el distinto porte de las dos setas, siendo la volvaria más grande que
las amanitas., y viédose el carácter estriado del sombrero en una y liso en otra.






sábado, 10 de dezembro de 2016

FALO IMPÚDICO EN LA SIERRILLA

May the force be with you, joven falo. 
    Presentamos aquí la seta más impresentable de nuestro entorno: el falo impúdico. Sobran comentarios en torno al nombre y la forma de esta seta. Dicen que esta fantástica verga vegetal se asoma con frecuencia en nuestros bosques y campos, pero el GP es la primera vez que se topa con una de ellas, aislada y sin otro rival en su entorno. Por si la forma no fuese suficiente, el sucio líquido que recubre el sombrero de este hongo es verdaderamente pestilente (hasta el que escribe, que no huele nada, no pudo evitar taparse la nariz). Pero esa pestilencia constituye una vez más, una argucia de las setas para garantizar su supervivencia y adaptación al medio. Al igual que sucedía con otros falos veraniegos, las moscas e insectos que acuden a ellas por el fétido olor impregnan sus diminutas patas con este líquido que no son más que esporas a la espera de ser diseminadas por todas partes. Así que la mosca o escarabajo inmundo que acuda a esta seta, se llevará encima una bonita carga de esporas dispuestas a conquistar el mundo para los falos. Todavía hay gente que dice que este falo es comestible cuando no ha roto el huevo. Muy muerto de hambre hay que estar para probar este hongo una vez que lo hueles en su etapa adulta. 
El entorno rocoso y de retamas, protegiendo
el falo. 
 Llamó la atención el lugar resguardado donde apareció la seta. Entre las peñas cuarcíticas de la sierrilla, muy próximo al depósito, y cerca de retamas, que es al parecer la planta que suele acompañar a nuestro falo. No vimos ninguna más. El falo suele aparecer antes, pero este diciembre recalentado que nos acompaña ha favorecido una interesante explosión micológica en el último par de semanas... Así, en las laderas del depósito, bajo las encinas y alcornoques, hemos contemplado las únicas macrolepiotas de este año, una seta que por sus cualidades culinarias, resulta a veces difícil de encontrar en las dehesas. Los cortinarios trivialis y los lactarios de la encina son ahora también muy abundantes. Lástima que la basura de la zona se haya convertido en una parte muy importante del paisaje, al igual que ocurre desgraciadamente en el Junquillo, y que los cristales rotos y los plásticos acompañen a estos magníficos hongos en su crecimiento. 
 

   

domingo, 4 de dezembro de 2016

ROCAS EN LAS MURALLAS DE BADAJOZ



Medio baluarte en el colegio Castelar, junto al río. 
Más detalles de las troneras con sus garitas.
   Se solía considerar a Badajoz como el "patito feo" de las ciudades extremeñas, mostrando menos brillo que los monumentos de Mérida o Cáceres, y sin poder compararse frente al recinto amurallado y los fuertes de la vecina Elvas. No ayudaba además la leyenda negra de hace unas décadas, cuando el GP era pequeño (hace un porrón de años), y escuchaba decir de sus primos pacenses que el casco antiguo era casi impenetrable por la 
droga y la delincuencia, que 
se caía a pedazos y que nadie se había preocupado por él. 
 Sin embargo, es completamente injusto pensar que Badajoz no tiene un patrimonio considerable y que no ha sido revalorizado en las últimas décadas, al igual que la ciudad en su conjunto. Para nosotros, 
Línea de ladrillo como elemento decorativo de la muralla.
interesados más bien por los pedruscos, el patrimonio nos permitirá revisar la geología del lugar, como hemos hecho en los últimos artículos. 
 
Detalle de las troneras, desde la avenida del río.
  En una fugaz visita a Badajoz, decidimos echar un vistazo a la zona amurallada que se conserva frente al río, desde el entorno de la puerta de las Palmas hasta la alcazaba árabe. La ciudad de Badajoz fue uno de los perímetros amurallados más extensos e imponentes de la edad moderna en toda la península ibérica, provocados por las frecuentes luchas y tensiones con nuestros hermanos portugueses entre 1640 y 1808. y después, como guinda final, con las guerras napoleónicas. Desgraciadamente, a diferencia de Elvas, una parte importante se ha perdido y otras se mantienen casi ocultas, como ocurre con todo el lienzo amurallado de la puerta de las palmas, casi invisible para quien va en coche por la carretera del río, y que es la zona que hemos investigado a fondo.
Más rocas verdosas, mostradas por el maestro Yoda,
igualmente serpentinizado.
Rocas que forman la muralla y que siguen siendo usadas para fines
constructivos en el río: calizas marmóreas (las rosadas) y rocas
básicas oscuras.
    Las murallas de Badajoz son de origen moderno, y si bien ya en el siglo XVI estaban construidas para reemplazar la fortificación medieval, inútil contra la artillería, buena parte de la actual edificación corresponde a las reconstrucciones de los dos siglos siguientes. Esta construcción recoge las innovaciones técnicas de la época, con el típico estilo Vauban, que puede verse en todos los fuertes significativos de "la raya". A este respecto, llama la atención el extenso y completo artículo publicado en la wikipedia sobre estas murallas, que resulta inusual para esa página, y que da información detallada de cada uno de los baluartes que se conservan de la ciudad. Así que el GP se detendrá en cuestiones geológicas y estéticas. Estas murallas modernas, a diferencia de los edificios más nobles de la ciudad, como pueden ser la catedral o algunas torres y puertas de la alcazaba almohade, fueron construidas utilizando materiales bastos y básicos de la zona del lugar, igual que ocurre en los fuertes portugueses, en forma de mampostería ruda. 
Calizas rosadas y rocas básicas verdes en el lienzo de la mueralla. 
Solo en lo que podríamos denominar "lugares nobles" -como esquinas de las murallas donde se asientan garitas,  o algunas de las puertas, podemos encontrar materiales superiores como sillería de granito o el uso de calizas marmóreas, bien talladas, en algunas de las puertas. El único elemento decorativo que rompe esta sobriedad militar lo constituyen hileras de adobe, en la parte superior de la muralla, separando el antepecho de los muros inclinados que conforman la base de la muralla. 
Interesante roca serpentinizada en la Alcazaba de Badajos.
  Los materiales que encontramos son básicamente dos: las calizas marmóreas, rosadas, y de aspecto similar a las que encontramos por el Calerizo de Cáceres, y rocas transformadas de origen básico (creemos) y que da lugar a serpentinitas y anfibolitas, de color negro y tonalidades verdosas. Llama la atención la ausencia del granito como elemento de construcción, excepto para las esquinas de los baluartes.  
Volvaria variedad glauca, con un toque verde que la distingue
de la especie tipo. Había multitud de ellas en el foso. 
Estas rocas, al igual que el granito, no están tan extendidas en Badajoz como pudiera pensarse. En realidad, el paisaje de Badajoz está dominado por terrazas y sedimentos provenientes del río Guadiana de edad cuaternaria y terciaria. Es en las lomas más altas de la ciudad (como el cerro de la alcazaba) donde nos encontramos con el sustrato rocoso más antiguo, de carácter paleozoico. 
Remate esquinado hecho en
sillares de granito.
Las calizas marmóreas, de carácter dolomítico (con alto contenido de magnesio) y de edad cámbrica, corresponde a un enclave aislado de unos seis kilómetros de longitud  por uno de anchura sobre el que se asienta la alcazaba y parte de la ciudad, atraviesa el río Guadiana hacia el oeste y se prolonga más allá del cerro donde se haya el fuerte de San Cristobal. La procedencia de las rocas básicas alteradas (peridotitas, serpentinitas, esquistos de anfibolitas, aquí es difícil precisar para el GP) es más variada, y es un material constructivo muy usado en lugares próximos como Olivenza o Elvas. Nosotros localizamos por azar ese tipo de rocas en la Calva del Cura, un pequeño cerro ubicado al sur de la ciudad, en el margen derecho del arroyo Calamón. En el mapa del IGME aparecen señalizadas como rañas de origen pliocuaternario, pero el GP tiene la extraña sensación que esconden más materiales.   

Mapa geológico de Badajoz. Lo verdoso corresponde a las calizas marmóreas cámbricas, mientras que lo demás son
sedimentos terciarios y cuaternarios, principalemente arenas, gravas y limos.

Partes de la muralla moderna. Más macizas, bien pensadas, un alarde técnico para la época.
Pequeño coprino emergiendo de un tronco.
Junto a la alcazaba.
Calizas marmóreas sosteniendo la alcazaba.