sábado, 22 de abril de 2017

SERAPIAS EN EL PARQUE DEL PRÍNCIPE: EL DRAGÓN OCULTO DE SAN JORGE


El dragón de San Jorge siempre está con nosotros. Serapias lingua del parque del Príncipe.
    Sorpresa. Cuando menos te las esperas, ahí aparecen: así son las orquídeas. Estaba jugando el GP con Juan
Serapias junto a los llantenes
Otro grupo de serapias bajo un árbol.
en las pistas del parque del Príncipe, cuando distinguimos una pequeña flor violácea que no era ni la típica viborera ni las arvejas de turno. Las Serapia lingua (suponemos eso de lingua, por ser la más normal y común) habían colonizado lo alto de la colina del parque, se habían instalado junto a la cancha de cemento y ahí estaban tan a gusto. Las orquídeas se levantaban como pequeñas cabezas de dragones (quizás por ser la fecha de San Jorge en nuestra ciudad), junto a los llantenes y las plantas comunes del parque del Príncipe. Llamaba la atención el lugar tan seco y abirto elegido por nuestras orquídeas, y que especialmente pudiesen florecer en una primavera tan poco propicia como la que tenemos este año. 
     En un primer momento contamos unos veinte ejemplares, bien juntos, como les gusta a las Serapias. Pero después, bajo un arbusto había otras tres, y por los alrededores nos topamos con otros dos ejemplares. Al final ibamos mirando el suelo, no fuésemos a pisar alguna preciosa orquídea.  
     Aunque está considerada por el Proyecto Orquídea como una de las especies más extendidas por la provincia de Cáceres y es relativamente común (en el mundo de las orquídeas) nosotros solo hemos tenido encuentros ocasionales y nunca con tantos ejemplares juntos. Recordamos que en la Sierra de Aguas Vivas se pueden avistar, especialmente junto a arbustos de bajo porte, y en la dehesa de la Alberquilla, en la pista que nos lleva al centro de los Hornos. 


Juan viendo el partido, junto a las diminutas orquídeas a su izquierda.

domingo, 9 de abril de 2017

LENTINUS TIGRINUS, ORQUÍDEAS Y CULEBRAS EN EL PUERTO DE LAS CAMELLAS.

Una primavera sin Ophrys no es primavera
Entre viajes, evaluaciones y asuntos varios, desde febrero que no salíamos al campo: nos hemos perdido buena parte de la primavera cacereña y encima el GP estaba con un terrible mono de coger  su bicicleta de nuevo. Uno se sentía como el viejo rey de Rohan despertando del hechizo de Saruman y dando un gran alarido ante su vieja espada. Así estaba yo hichando mi veterana bicicleta. Aunque nuestra intención era ir al cerro Arropé y profundizar en la geología y flora de la zona, acabamos desviándonos puerto de las Camellas abajo. El arroyo que crea el valle iba ya casi seco, atravesando juncales y zarzales, y apenas deja de cuando en cuando algún charco permanente sobre los estratos compactos de la cuarcita o alguna zona encharcada en la hierba. La bicicleta levantaba casi tanto polvo en el terreno como en pleno verano. La falta de precipitaciones está agostando el campo en pleno mes de abril, y nos deja con pocas ilusiones para ver gran cosa este año... 

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Escasos charcos en el arroyo de las Camellas.
Al menos, cumplimos la promesa de ver nuestras orchis: una primavera sin
Peregrinos siguiendo la ruta de la Plata.
orquídeas, no es primavera. Así que echamos una foto a nuestra vieja conocida
Ophrys tenthredinifera. Al menos encontramos un par de ejemplares en las cercanías del alto de Las Camellas, y aunque el ejemplar sentía el calor y la falta de humedad, todavía manifestaba toda la belleza de esta flor. Esta es una zona potencialmente interesante para las orquídeas: una zona de intersección entre el sustrato calizo y silíceo del sinclinal de Cáceres, de poca roturación y prácticamente al lado del sendero que marca el camino de Santiago. Esta especie de orchis, por otro lado, ya la hemos encontrado en la zona de la universidad, en varios puntos de la sierra de Aguas Vivas, el cerro Cabezarrubia y en las cercanías de la cantera
Lentinus tigrinus aguantando la falta de humedad...
María Antonia y es de las orquídeas más extendidas de Cáceres, dentro de las limitaciones que supone ser orquídea, por supuesto. Aunque a la señorita T. le gusta el terreno básico calizo, no es tan exquisita como otras muchas orquídeas y se adapta a cualquier circunstancia. Como otras orquídeas es más fácil verla en lugares que no son roturados y por eso la podemos encontrar al lado de senderos, cerca de muros o bajo arbustos.
Una interesante comunidad primaveral de Lentinus.
Srta. Natrix, molestada al levantar su tronco.
   En realidad, nuestro deseo de bajar el puerto era encontrarnos con los juncales que se divisan hasta el Trasquilón (de juncos churreros, nada más), pero que el GP pensó que estarían verdes y frondosos, y nada más lejos de la realidad. El junco churrero alcanza su esplendor algo más adelante y solo ahora empieza a crecer y verdear frente al inviern (le dedicaremos otro post más adelante).  Para compensar nuestra decepción, bajando algo más el puerto, y siguiendo el cauce seco del riachuelo, nos encontramos con algunos charcos que en la naturaleza del GP era necesario investigar. Estos
restos húmedos suelen aglutinar a muchos anfibios, pero quizás estos saben que guardan mejor futuro en charcas más grandes, no demasiado lejos del lugar, y con más posibilidades para reproducirse. Sí encontramos, removiendo restos de madera de encina, a cazadoras de ranas por excelencia: un par de preciosas culebras de agua (Natrix natrix) bastante extendidas también por la zona, y que se dejaron fotografiar bien antes de huir. 
La srta Natrx renunciando a ser cogido por el GP.
    Solo después de que las culebrillas huyeran, nos dimos cuenta de la intersantísima comunidad de Lentinus tigrinus que nos encontramos al levantar la rama de encina. Llamaba la atención su gran número, emergiendo en el punto de contacto de la rama con el suelo. Estos lentinus son del tipo de setas que podemos encontrar tanto en primavera como en otoño, por su carácter lignícola y su relativa independencia frente al medio. Son relativamente fáciles de ver en entornos húmedos, como la pequeña ribera del arroyo de las Camellas, y se encarga de limpiar los tocones y ramas muertas de encinas. Repasando alguna página gastronómica, los vascos dicen que son comestibles cuando son jóvenes, pero el aspecto duro y coriáceo -también provocado por la sequedad del ambiente- no les da ningún toque apetitoso...


Entorno de juncos churreros, todavía tocados por el invierno...

sexta-feira, 31 de março de 2017

SÍLEX Y CRETA POR LAS PLAYAS DE BRIGHTON Y ROTTINGDEAN

Playa de Brighton, con el Pier de frente y el GP buscando piedras.
 
Creta erosionada por la acción del mar en Rottingdean.
El GP deja de estar en Cáceres por un tiempo y se traslada a Inglaterra, por una semana. Ubicado en una vieja ciudad conocida por el GP en su niñez, Brighton, nos acordábamos de un hecho insólito de la zona: las inmensas playas de piedras que podemos "disfrutar" en la ciudad y el sureste de Inglaterra, en general. Lo pongo entre comillas, porque lógicamente más de uno no estará de acuerdo con la afirmación. Estas inmensas playas están constituidas básicamente de una única roca: el sílex. Este sílex es tan escaso y llamativo por Extremadura como abundante y anodino por Brighton. Efectivamente, después de romper unos cuantos guijarros y contemplar el esplendido corte y la fractura cóncava típica del sílex, uno se acostumbra a ellos y deja de hacerles tanto caso (ya para entonces, el GP llevaba la maleta llena de estos pedruscos).
estratos de creta y sílex en Rottingdean.
Creta partida, muy endeble, de los Seven Sisters.

Sin embargo, no podíamos dejar de hacernos preguntas, desde nuestra ignorancia sobre la geología inglesa. ¿De dónde salían tantísimas piedras? ¿Por qué estas playas tienen semejante fisonomía? La respuesta la encontramos en los acantilados de Rottingdean, a un par de kilómetros de la ciudad. Allí podríamos observar enormes masas homogéneas de roca blanca, fácilmente desmenuzable y erosionada por la climatología y la acción del mar, alternando con estratos de chert o sílex. Esta roca blanca la entendió en su ignorancia el GP como algún tipo de arcilla blanca, caolín o marga, para después investigar que es la famosa creta.  Este material calcáreo que ha formado

Paredes de creta en Rottingdean.

los preciosos acantilados de Seven Sisters o de Dover y que ha dado nombre al periodo cretácico de la edad mesozoica, forma enormes muros en toda la costa del sureste de Inglaterra y lógicamente, es del periodo final del Mesozoico.
     Inútilmente buscaba el GP fósiles por su alrededor, sin ser consciente que la propia creta es una roca de
Cretas redondeadas y agujereadas por la acción de
invertebrados marinos. 
origen orgánico y portadora de importantes microfósiles. Llamaba la atención su color extremadamente blanco y sin prácticamente impurezas, producto de la deposición constante durante el Cretácico de algas (cocolitóforos) que utilizan el carbonato cálcico como escama o membrana protectora. Con una roca tan blanda como la creta, sometida a una rápida erosión, se entiende así que el sílex quede al descubierto y forme los inmensos pedregales de guijarros por todos los alrededores de Brighton.
   En definitiva, el viaje concluye con una feliz lección de geología para un aprendiz que desconoce las piedras de estos lugares tan lejanos, pero que ya cuenta con dos más en su haber...




segunda-feira, 27 de fevereiro de 2017

CAMPOS DE ERODIUM EN LA DEHESA DE CONEJEROS


Detalle de estos Erodium.
Cualquiera diría que estos pastizales floridos están separados de la ciudad
meramente por la línea del tren...
Ya tenemos aquí los primeros prados de la primavera. Cuando aún faltan algunas semanas para los típicos mantos de compuestas y borragináceas (margaritas, viboreras y demás compañías...) ya tenemos a finales de febrero las flores de diminutas Erodium, de la familia de los geranios silvestres. Aunque este es el género, no tenemos ni idea de a qué especie puede pertenecer semejante florecilla. Las fotos están tomadas de la dehesa de Conejeros. El GP iba buscando algún buen manto de narcisos amarillos por los llanos de las Capellanías, cuando divisamos las pequeñas lomas arboladas de Conejeros con colores rosados. Así que nos desviamos con la bicicleta a inspeccionar, después de llenarnos de fango viendo una charca rebosante ya de ranas. 
Estos Erodium, sobre la superficie plana del canchal comparten el escaso
 suelo del lehm con los narcisos bulbocodium
    Las flores que formaban este tapiz eran estas Erodium, en gran número para compensar el carácter diminuto de las flores. Estos geranios están instalados sobre suelos pobres de lehm y a veces compartiendo el lugar de los narcisos Bulbocodium, lo que muestra las pocas pretensiones edáficas de estas flores (parece ser que gustan precisamente de estos terrenos graníticos o
Los diminutos geranios, coronando las lomas de Conejeros.
Aquí nos damos cuenta del entorno propio de
esta florecilla. Las zonas de vaguadas no son tan prolijas en esta flor.
calcáreos). El berrocal está muy cerca de la superficie y apenas hay profundidad del suelo, aunque según los entendidos estas plantas requieren de algo más de humedad que la que necesitan otras especies termófilas. 

   Aparte de estas flores, nuestro breve paseo tuvo otras recompensas: especialmente una culebrilla ciega (Blanus cinereus) al levantar una piedra (la primera que reconoce el GP como tal, antes pensaba que eran lombrices). Cuando nos atrevimos a cogerla con la mano ya era tarde y se escabullía hacia su morada subterránea, así que el GP se tiene que contentar con alguna foto parcial. A pesar de su aspecto, no hay que confundirlas con las culebras o víboras. De hecho no pertenece al orden de los ofidios, sino al de saurios y está por lo tanto más cerca de los luciones y eslizones.    

Un último invitado en la fiesta floral: la culebrilla ciega. Esta especie es bastante rara de ver, no por su escasez, sino sobre todo por su hábitat subterráneo. Además, si la localizamos, podemos confundirla fácilmente con una lombriz grande y gorda.
Si levantamos piedras podemos tener la suerte de encontrarnos alguna en los terrenos arenosos del granito. Claro que
posiblemente será más fácil ver alacranes antes. Cuidado...

sábado, 25 de fevereiro de 2017

MIMOSAS Y ALMENDROS, ARRANQUE PRIMAVERAL.


Preciosas ramas de mimosa cubiertas de 
sus típicas flores redondas y amarillas.

Mimosas ornamentales en la explanada del cerro Otero.
   El campo se sacude el invierno poco a poco, y los primeros árboles y arbustos en hacerlo son las mimosas, los almendros y los tojos. Aunque el GP todavía no ha podido ir a ver los campos de narcisos silvestres de la Sierrilla o de las Capellanías, ya se ha dado cuenta de esta avanzadilla primaveral en lo alto del Cerro Otero. 
  De estos árboles y arbustos en flor, hay una especie de la que se puede hablar y mucho.  Ciertamente, de las mimosas (Acacia dealbata) se podrían comentar muchas cosas, buenas y malas. Estas plantas exóticas de origen australiano no están demasiado extendidas en los alrededores de Cáceres. Por lo general se mantienen en un ámbito puramente ornamental, como las que podemos ver en lo alto del cerro Otero, junto a la fila de casas que están allí edificadas. La mimosa es un espectacular árbol en su periodo de floración, como es febrero, más todavía si cabe por el hecho que es quizás el único que encontramos en esas condiciones. Pero las apariencias no deben engañarnos. Detrás de esta belleza, se trata de una especie altamente invasora en terrenos más húmedos y abonados y especialmente temible después de los incendios. A nivel doméstico, esta especie puede ser una auténtica pesadilla para los jardineros: sobre todo, como nos ocurría en Sierra de Fuentes, cuando son los vecinos quienes tienen las mimosas, y sus raíces, muy superficiales, se extienden por todas partes y levantan sus propios bastardos en mitad de tu propio jardín. Así es fácil ver en los jardines o parcelas abandonadas, extensos matorrales de mimosa junto a otras especies invasoras de los setos, como la madreselva (Lonicera Japonica).

Las flores, algo más de cerca. 
Pero más allá de los dolores de cabeza para jardineros, y a un nivel más global, basta ir al norte de Portugal o a extensas zonas de Galicia para comprobar su auténtico impacto medioambiental: allí la mimosa sustituye, especialmente tras los incendios y en un escasísimo tiempo, al bosque desaparecido (por lo general un pinar que tampoco es autóctono, por cierto), formando un espeso matorral que no permite la aparición de otras especies.  Son muy frecuentes así las "manchas de mimosas" entre pastizales y bosques, convertidos en las viejas marcas de incendios locales por toda Galicia, con el agravante que no permite regenerar el bosque y matorral autóctono. En fin. Nos quedaremos aquí con las flores y su peculiar belleza para el fin del invierno... A menos, no son los únicos árboles: los almendros ya están en plena floración, y pueden verse ahora por muchos huertos en las cercanías de la ciudad. 


Otro árbol en flor del momento. Los almendros son los
primeros árboles de los que podemos disfrutar su flor.
Y esta sí es una especie que no ofrece ningún peligro...

sábado, 18 de fevereiro de 2017

ABRIRSE A LO FÍSICO

El amigo David Escalante haciendo de caballero del siglo XII
con las armas propias de ese periodo en la puerta de la
iglesia de Santiago, ante chicos de 2º de la ESO.
     Volvemos a nuestra página tras un mes de ausencia. Varias circunstancias nos han ausentado del blog durante un tiempo: mucho trabajo, mal tiempo y actividades escolares que no nos han permitido hacer las salidas que hubiésemos deseado. A cambio, sin embargo, hemos desarrollado entre la compañera Lola Ballesta y yo alguna experiencia educativa interesante, de la que no puedo evitar hablar. Los chicos de las Josefinas  han salido de nuevo al monte y han recorrido la parte antigua lo cual siempre es gratificante. Así que hoy voy a hablar más bien de mi trabajo que de mis hobbies e intereses, o mejor dicho, de los extraños momentos en que ambas cosas se unen felizmente. 
     Para bien o para mal, el GP es profesor de secundaria. Y encima educa en el siglo XXI, lo cual es un reto. Implica lidiar con una serie de problemas cognitivos y emocionales que nunca antes se habían lanzado con tanta fuerza. Qué debo enseñar, y sobre todo, cómo debo transmitirlo para que sea un aprendizaje con calado, se convierten en preguntas que continuamente se hacen los profesores en la actualidad cada vez que se ponen delante de un aula.   
    Problemas hay muchos en la educación. Pero yo solo me voy a centrar en uno, que se convierte casi en obsesivo: la necesidad de un aprendizaje tangible o físico. Hoy en día ponemos etiquetas a toda innovación educativa y renovación pedagógica. No tengo ni idea si alguien usa este término, pero francamente, me importa un comino. 
Excursión por la Sierrilla en la primavera de 2016.
   En un momento histórico en el que estamos más lejos que nunca de la realidad tangible y más cercana, en el que un individuo medio ve y vive el mundo más a través de la pantalla de un móvil que de sus propios ojos, el volver a mostrar esa realidad a los niños y adolescentes es una necesidad imperiosa (en opinión del GP, la necesidad más imperiosa de todo nuestro sistema educativo). No solo por la deshumanización de nuestras relaciones, como apuntan ya desde hace tiempo muchos psicólogos, sino, en un sentido algo más trivial pero no menos relevante, por la incapacidad de sentir admiración hacia el mundo físico que les rodea y la urgente necesidad de preservarlo frente a la propia vorágine humana. Si Platón levantase la cabeza y tuviese que rehacer el viejo mito de la caverna, está claro que nuestras cadenas serían, hoy en día, nuestros móviles y monitores. Ellos nos dicen lo que es real y lo que no, en las cosas que tenemos centrar nuestra atención, y por sencillos estímulos de refuerzo (un simple "me gusta"), son capaces de mantenernos durante horas bajo su influjo. Un adolescente sería capaz de sobrevivir sin interactuar con ese mundo físico, tan solo usando su móvil y pasarían días antes de reconocer que tiene un problema.
Echando fotos a una drusa de calcita.

      Precisamente en un instante en el que nos asomamos a la realidad virtual, necesitamos recuperar urgentemente las coordenadas espaciales y temporales puramente biológicas y humanas, deformadas o corrompidas por nuestra dependencia y sumisión al mundo digital. 
Exposición de fotografías de los alumnos de 1º ESO.
    Los contenidos de la historia, arte, geología, botánica y geografía no son cosas para ser estudiadas solo a través de las páginas de un libro, la pantalla de un ordenador o de una tablet. Son antes de nada, realidades físicas que deben ser percibidas con nuestros propios sentidos, sin ningún filtro por medio, para que puedan ser impregnadas de algún significado. Solo después el medio digital puede tener su función, como catalizador o proyector de la experiencia. Si además, disfrutamos de una ciudad como Cáceres, es un pecado capital no poner los medios  adecuados para poder acercar esa realidad física a los
Buscando rúsulas.
chicos. Romper el aula, crear recuerdos y vivencias emocional y cognitivamente más firmes en los chicos que los que podrían tener viendo una ilustración de una iglesia gótica o de un mineral en una clase, son elementos necesarios para un aprendizaje significativo y profundo, como acostumbran a decir los pedagogos.
    Solo después de una experiencia así, algunos de estos chicos -no mu
Exposición de paleontología, 2017.
chos- volverán por sí solos a algún libro, alguna revista o página de Internet, o darán otra vez una vuelta por el monte o por la parte antigua para investigar por su cuenta. Es el momento en el que esa semilla echada un día en una clase germina en una experiencia no escolar. En realidad, esto mismo fue lo que le ocurrió en un lejano momento al mismo GP, como encontrarse con su primer cuarzo en el Monte de Aguas Vivas en una excursión colegial con solo nueve años o recibir la primera lección de arte de su vida en la catedral de Ciudad Rodrigo con doce. Lógicamente, uno tiene la esperanza callada de hacer repetir la experiencia con alguno de los que educas.    

sábado, 14 de janeiro de 2017

GRAPTOLITES, BIOTURBACIÓN Y RIPPLES EN LAS LADERAS DEL MARCO

Marcas de bioturbación.

Graptolites silúricos monograptus
    Hace tiempo hablábamos de las fantásticas marcas fósiles de las plantas en las tobas calizas del Marco, a la altura de Fuentefría. Pues bien, no hace falta irse muy lejos para toparse con otro buen yacimiento paleontológico a pocos metros del Marco. Basta ascender un poco la ladera de los montes cercanos para encontrarnos un buen número de rocas con restos fósiles. Así que uno de estos días de Navidad, estaba el GP vagabundeando por esas laderas, calándose los pies del todo por el abundante rocío navideño, en busca de todo y de nada (como en la mayoría de los casos), cuando se topó con una pequeña zanja en el terreno que llamó su atención. Era el único afloramiento visible en toda la zona y apenas ocupaba un par de metros del largo. Pasaba indudablemente desapercibido si no pasamos cerca de allí. 
Ripples de camino a la Montaña.
Las tierras removidas en esa parte, que ha permitido el afloramiento de
los graptolites...
Para nuestra sorpresa empezamos a remover piedras y descubrimos una enorme cantidad de graptolites (los más finos de todo Cáceres), perfectamente preservados y de mejor calidad que los que habitualmente vemos por la Ronda Norte o el parque del Príncipe. Estos graptolites pueden ser fechados del mismo periodo que los anteriores: del género monograptus, propios del silúrico. La gran diferencia frente a los otros yacimientos de Cáceres es que no aparecen en las típicas ampelitas, sino en pizarras grisáceas algo más consistentes que las anteriores, y en las que se ven perfectamente definidas las típicas celdillas en las que vivían estos animalitos paleozoicos (estos formaban grandes colonias, flotando en el mar). Los graptolites venían acompañados de pizarras con pátinas de colores, y formas que parecían ripples marks. 
Más ripples, sobre rocas areniscosas.
Por el pastizal, encontramos las típicas setas otoñales, clitocibes blancos
(tóxicos) acompañando a las senderuelas (comestibles). 
Poco después nos acordamos que en toda la zona habíamos visto en sucesivas ocasiones otros restos paleontológicos: cuarcitas típicamente agujereadas como un queso gruyere (presumiblemente restos de braquiópodos), grandes ripples y bioturbación un poco más adelante, siguiendo el camino de la Montaña, y también incluso algún fragmento de ortocéridos, como los que hemos encontrado ocasionalmente por la Ronda norte. 
Como no quedamos contentos con la primera visita, acudimos otra vez a buscar algún pedrusco más. Allí tuvimos la suerte de coincidir con un pastor cabreado con sus ovejas, que se lanzaban sobre cualquier resquicio en las alambradas para salir de su pasto ("siempre buscan las hijas de puta el lugar más complicado para pastar", no paraba de repetir), y nos comentó que la cata sobre el terreno donde encontramos los graptolites, no obedecía a ningún interés geológico (como suponíamos), sino que era debida a la futura construcción de una circunvalación en la ciudad en un futuro lejano. Como resultado de nuestra pequeña salida, vimos más bioturbación, formaciones amplias de hematites en algunos estratos areniscosos; algo que ya conocíamos. Pero nos informaron de una cantera, algo más arriba, sobre las cuarcitas. Así que allá volveremos. 

Más posible bioturbación... de subida a la montaña.

domingo, 1 de janeiro de 2017

RECONOCIMIENTO DE PLATERAS (CLITOCYBE GEOTROPA) EN SIERRA DE FUENTES


Corros de bruja bien formados bajo una alcornoque. Finales de diciembre.
Plateras, con sombrero en embudo y ligeramente enrollado en los bordes.
  Entramos el año con setas supervivientes de los fríos de diciembre. Contra todo pronóstico, los níscalos no habían hecho presencia durante noviembre y ha sido ahora, en navidad y en buen número, cuando han invadido el campo de la familia. Y esta vez no han venido solos. En otra parte del campo, un par de corros de brujas de plateras han sorprendido al GP. En realidad, nos hemos encontrado con bastantes setas de invierno durante el recorrido en bicicleta de Cáceres a Sierra de Fuentes, y mucho hielo y barro.
 Vamos a hablar básicamente de la platera (Clitocybe geotropa), una seta con la que el GP se ha topado más veces, pero que no siempre ha sido capaz de reconocer, por su parecido relativo con lactarios, muy frecuentes por todas partes. 


Tamaño de las plateras, comparado con un balón.
Níscalos a unos pocos metros, bajo pino carrasco. Como muchos lactarios
liberan leche bajo su sombrero, algo que no hace la platera.
  1. Fíjense en su tamaño. Primer punto de interés: la platera, cuando está bien desarrollada, es considerablemente mayor que otras setas de aspecto parecido. Algunas de las que vimos, tenían un diámetro similar al de un pequeño balón de futbito. Por lo general, muchas setas venenosas de la familia clitocybe (dealbata, rivulosa) son mucho más pequeñas y más blancas que nuestra platera, aunque tengan una forma similar (láminas decurrentes, forma de embudo...). 

  2. Forman corros de bruja. Frente a otros muchos lactarios, que crecen de forma más diseminada, este es un buen distintivo para reconocer las plateras cuando tenemos la suerte de verlas en gran número. Las plateras forman buenos corros de bruja bajo encinas y alcornoques, y también en prados, y se ven a distancia por su tamaño. 
En el ejemplar más pequeño puede observarse cómo el margen está
totalmente enrollado, para después abrirse y sus láminas son decurrentes.

 3. No produce leche bajo sus láminas y sus láminas son decurrentes. Lo primero nos sirve para distinguir frente a muchos lactarios (que dejan caer látex, "leche" o "sangre" bajo sus láminas) y lo segundo (las láminas que están unidas directamente al pie) para diferenciarlo frente a determinados tricolomas y melanoleucas de tamaño similar y que aparecen también en invierno. 


Otra especie parecida y que se presenta también en diciembre:
Clytocibe gibba, Más pequeño y marrón que la platera. Encontrada
en "el valle" de Sierra de Fuentes el mismo día.
4. El margen está enrollado, especialmente en los ejemplares más jóvenes. Después se abre, pero siempre acaba orientado hacia el suelo. Su nombre (geotropa) precisamente viene determinado por esa cualidad. 

Un tricoloma junto a una calvatia algo rara. Las láminas del
tricoloma no son  decurrentes y se pueden separar del pie.
También aparecieron en el valle de Sierra de Fuentes. 
  5. Frente al Clytocibe gibba, nos puede orientar el color más amarronado y su silueta algo más cuarteada. Por lo general es algo más pequeño que la platera, pero crece en los mismos lugares, y además también es una seta tardía.. Afortunadamente, es comestible al igual que la platera... 

Después de ver semejante corro en nuestro campo, daban ganas de llevarlas al cesto de setas. Pero el GP, siempre prudente e ignorante, prefiere llevar las que conoce sin posibilidad de duda alguna (y eso reduce las setas que recolecta el GP únicamente a los níscalos y las oronjas). Ciertamente las plateras no se confunden con ninguna seta de real peligro, pero una cosa es reconocerlas y otra muy distinta comerlas. 

El GP acabó de barro y de hielo hasta las orejas.
(¿Cómo es posible que esto en septiembre fuera una estepa?)
Frutos del majuelo, muy presentes en el camino
de Cáceres a Sierra de Fuentes, y ya próximos al valle. 

Vista invernal del valle, ya muy próximo a los Hornos.