quinta-feira, 16 de julho de 2009

LAS TURQUESAS DE CÁCERES


Hablar de Cáceres en mineralogía es fundamentalmente hablar de fosfatos: fosforitas, apatito, ambligonita, turquesas... y nuestra ciudad ocupa un lugar singular en la mineralogía peninsular con la presencia de estas mineralizaciones en sus proximidades. El GP va a hablar hoy del más conocido para el vulgo: la turquesa.
La turquesa es un fosfato de cobre y aluminio (más o menos), de dureza 5/6, raya blanca, presentándose en masas compactas y con su conocido color azul claro. Estas turquesas aparecen en la comarca de Cáceres en stokworks (filones entrecruzados) de cúpulas graníticas (El Trasquilón) o en filones extrabatolíticos, en los metasedimentos del sinclinal de Cáceres (Valdeflores). Su génesis parece proceder de la alteración de la ambligonita-montebrasita (otro fosfato, de litio y aluminio), que es el mineral predominante en los filones de estos yacimientos. En muchas ocasiones las turquesas de Cáceres aparecen como oxidadas o carcomidas: son bastante sensibles al contacto con el agua.

Los ejemplares de turquesas de Valdeflores aparecen diseminados por las escombreras de las mina, y en el cauce seco del arroyo que atraviesa la mina. Suelen ser de pequeño tamaño, asociados a la ambligonita o al cuarzo, en masas compactas. Hay geólogos aficionados sin embargo que remueven las escombreras en busca de ejemplares más grandes, y las prospecciones de Tolsa en los años noventa nos dejaron fotografías de turquesa-ambligonita de más de diez centímetros.

Con respecto a las turquesas del Trasquilón, también aparecen asociados a los mismos minerales, aunque con una coloración más pálida y verdosa, y apareciendo en diminutos estratos que atraviesan la ambligonita. Entre la casa señorial y la laguna nos podemos encontrar en el suelo multitud de cuarzos con turquesa asociada, así como en el filón donde predomina la ambligonita, al otro lado de la laguna. En esa parte estamos en propiedad privada y suele haber multitud de orondas vacas. El GP pidió educadamente estar allí unos minutos para buscar pedruscos y no le pusieron excesivos problemas.

El Granito Parlanchín aconseja llevarse a casa las imprescindibles, dado que son piedras hermosas y que provocan aficionados a la geología. Pero el GP reconoce que más de una vez se ha dejado llevar por el ansia de encontrar “más y mejor”, ¡y acabó un día contando decenas de pequeñas piedras en su casa, que tuvo que devolver! La codicia es siempre mala.

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