sexta-feira, 5 de abril de 2013

ORQUÍDEAS OPHRYS BAJANDO EL CERRO OTERO


    Como quien hace un descubrimiento importante en su vida, el G.P. está empezando a sentir auténtica pasión por las orquídeas. Ahora entendemos cómo estas florecillas engatusaron a tantísima gente ilustre, empezando por Darwin hasta llegar al Proyecto Orquídea de nuestra región. No solamente son las formas de sus flores las que atraen la atención de la gente, sino sus peculiares mecanismos de reproducción, su poder de hibridación y variablidad y la predisposición hacia ciertos lugares y terrenos que hacen que los encuentros con las orquídeas muchas veces sean "buscados". En el caso del G.P., lo que andábamos buscando eran las anatasas que se nos resisten a ser encontradas, pero en su lugar encontramos muchas setas, flores y también agua. De las setas destacaban los paneolos y cortinarios, pero entre las flores, sin lugar a dudas, lo que llamó nuestra atención fueron los ejemplares de Ophrys tenthredifinera. 
    Esta llamativa flor imita a la perfección el cuerpo de abejorros y abejas zumbonas, hasta el punto que aquel que se encuentra de imprevisto con estas flores puede pensar que están ocupadas por estos insectos. Pero lo que es aún más llamativo es que en realidad esta llamada tiene la intención de atraer machos que al intentar copular la hembra falsa lo que hacen es... copular con la flor y fecundarla efectivamente. El pobre abejorro desconoce que en su tierno revolcón la orquídea será la única beneficiada, al depositar en ella el polen fecundador que lleva en su abdomen. Uno lo piensa con frialdad y queda asustado con la precisión con la que el relojero ciego -la conocida metáfora de Dawkins- sincroniza el éxito evolutivo de unas especies como estas. 
       Este tipo de orquídea es de las más extendidas del género ophrys en Extremadura, según los creadores del Proyecto orquídea, por lo que es posible que se pueda avistar en otros lugares de los alrededores. Aquí llamaba la atención que en este lugar -el cerro Otero- solo crecía a la sombra de una amplia tapia que protege el descenso del cerro frente al viento frío y húmedo del oeste. El terreno está formado por suelos arcillosos de naturaleza silícea, propios de las cuarcitas, arcosas y pizarras del cierre que marcan el cierre del sinclinal por esta parte.  



LA FLOR:  La descripción de la flor de ophrys se vuelve un galimatías para los que no entendemos de botánica: "sépalo ovado, cóncavo, con margen revoluto, en tonos blanco verdosos a rosados con nervadura verde. Pétalos triangulares o cordiformes, más intensos y pequeños que los sépalos. Labelo subcuadrangular, entero o trilobado con pequeñas gibosidadesbasales, convexo, escotado, muy piloso. Zona central de color pardo rojiza,  espéculo en forma de U o de H., azulado o violáceo. Campo basal en tonos pardo rojizos, con dos protuberancias en forma de ocelos." (Guía de orquídeas de Extremadura).

EL LUGAR: descenso del cerro Otero hacia la carretera del Casar: una zona intermedia entre la penillanura y las colinas de la sierra de Aguas Vivas, marcado por encinas de repoblación. Junto al muro y en la zona de sombra, es donde proliferan nuestras amigas ophrys.

LAS ROCAS: El suelo está formado por derrubios de ladera provenientes del Cerro Otero (arcillas silíceas con numerosos cantos de cuarcita y cuarzo), que dejan de cuando en cuando aparecer la roca madre: conglomerados del Precámbrico incluidos en el Complejo esquisto grauwáquico o alodomo extremeño. Este es el único lugar donde aflora esta unidad en las cercanías de Cáceres.



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