sexta-feira, 19 de abril de 2013

PEQUEÑOS GRANDES RÍOS: SALOR, TAMUJA, GUADILOBA...

 
El Guadiloba, con aspecto casi otoñal en abril: la flor de los chopos da un toque amarillo engañoso.
  
    Según podríamos contrastar en cualquier estudio hidrográfico y climático de la comarca de Cáceres, nuestros ríos son pequeños, no nacen en ninguna altura relevante (excepto el Almonte) y tienen un caudal escaso que varía enormemente según la estación, secándose prácticamente su lecho en el periodo estival. En contraste con los afluentes del lado norte del Tajo, con frondosas riberas, generosas cuencas sedimentarias, todos de origen serrano y casi siempre con agua garantizada en verano, nuestros riachuelos parecen desmerecer a sus vecinos. Sin embargo, en un invierno tan anormal como el que hemos tenido (el marzo más lluvioso de todas las marcas: tres veces más de lo habitual), y después de un año anterior igual de extraño (el invierno más seco de toda la historia), nuestros pequeños riachuelos bien que se merecen unas cuantas fotos.


 Un Tamuja muy crecido a su paso por la carretera hacia Santa Marta de Magasca.
El Salor en las cercanías de la carretera Cáceres-Valencia de Alcántara.

 Puente sobre el Salor en la carretera de los Barruecos.

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