sábado, 24 de setembro de 2016

LOS SKOLITHOS DEL CERRO ARROPÉ

El cerro Arropé: un cerro despellejado y aterrazado después de erradicar la población de eucaliptos.  Solo en la parte más alta se preservó un rincón de la vegetación autóctona. 

Crestones cuarcíticos  silúricos-devónicos en buzamiento. 
Cuarcitas con icnofósiles de skolithos.
   El otro día usaba una roca en mi segunda clase de introducción a la filosofía. Yo pasaba una piedra rectangular, lisa y plana a un puñado de chicos y les pedía que la mirasen con atención. Debían describirla y preguntarse qué podía ser. Unos pequeños agujerillos en la superficie de la roca llamaban la atención en alguno de ellos. Otros pensaban que era un magnífico ejemplar para hacer "la rana" sobre el agua. "En filosofía y en la ciencia tenemos que ir más allá de las apariencias y dejarnos sorprender por las cosas", les decía, "y esta piedra encierra parte de nuestra historia. Es fondo marino de Cáceres, fondo marino con gusanitos". Los gusanitos, claro está, ya no aparecían allí, pero sí sus guaridas excavadas en el lecho marino. Para chavales no acostumbrados a la tectónica de placas, hablarles del mar en Cáceres sonaba a ciencia ficción y dudo si conseguí convencerles. Pero las rocas están ahí. Como hemos dicho otras veces, las cuarcitas con icnofósiles son bastante comunes en nuestra zona, y  son relativamente visibles en muchos lugares del sinclinal de Cáceres: desde el Paseo alto hasta el cerro del Milano podríamos
Un singular skolitho monocraterion.
 encontrarnos ejemplares de skolithos. Pero en la subida al cerro Arropé aparecen por todas partes. Sin salirnos de la pista, vamos pisando bloques de cuarcitas, grandes y pequeños, abarrotados de icnofósiles, y que hacen las delicias del Granito Parlanchín.


Más restos de skolithos.
 Y vamos a nuestro cerro en cuestión. El Arropé es uno de los últimos cerros que nos quedan del sinclinal de Cáceres por reconocer. Es el "patito feo" de toda la zona: deforestado y devorado por las repoblaciones de eucaliptos de hace cuarenta años, se lame las heridas y tiene el aspecto de ser un lugar en transformación: tierras removidas en terrazas, raíces levantadas, canutos verdes con tímidas encinas en su interior y eucaliptos que resucitan de troncos aparentemente secos. Heridas que tardan en cicatrizar y que desgraciadamente, se repiten en otras partes de nuestra geografía. 
Cantera Nuñez de áridos extraidos a partir de la cuarcita
armoricana. Habitualmente la cuarcita armoricana 
suele estar más elevada, formando una doble cadena de
 montes, pero aquí apenas tiene altura.
 Esta elevación está en el lado sur del sinclinal: si vamos en dirección a Valdesalor, al atravesar el puerto de las Camellas constituyen las elevaciones que dejamos a mano izquierda. El camino para llegar resulta algo engañoso puesto que nos topamos con una verja cortando la carretera de acceso, así que hay que ir por una pista abierta a un lado del depósito de agua que allí está instalado. Tras pasar un primer cerro cercado en parte por ubicarse allí polvorines del ejército, habremos llegado al cerro Arropé. 
Imagen de la red: los que podemos encontrar
en Cáceres pertenecen a 3 y 4.
Eucaliptos rebrotando de las raíces, junto a
estacas de repoblación de encinas.
El proceso de sustitución se hará largo. 
  Afortunadamente, la subida con la bicicleta no es en absoluto demasiado dura: son cerros sensiblemente más bajos que la cadena montañosa de la Sierra de la Mosca y el cerro Arropé no alcanza los 600 metros de altitud. Desde arriba del todo se tienen muy buenas vistas de toda la sierra de San Pedro y algunos bloques y estratos de cuarcita, sin llegar a ser los de la cara norte de la sierra de la Mosca, son bastante imponentes. Resulta curiosos a nivel geológico que aquí no tengamos la típica cuarcita armoricana, sino que se tratan de cuarcitas silúricas y devónicas (siguiendo los mapas del IGME) y que la armoricana aflores mucho más abajo, casi en el llano, donde es explotada en canteras, mientras que sea
 la cuarcita silúrica la que haya mantenido la
elevación, dando la sensación que es ella la que cierra el sinclinal. Acompañando a la cuarcita, muchas pizarras rojas y ferrosas, finas películas de hematites con patina de colores, y sobre todo, icnofósiles a mansalva, como decimos. Los skolithos pertenecen si no nos equivocamos, al grupo monocraterion. Constituyen galerías de gusanos que muestran en su parte superior un agujero visible. En la otra zona típica de estos icnofósiles, el cerro del Milano, la facies característica son los skolithospropiamente dichos (al menos en algunos casos). La diferencia básica, en la fosilización, es que estos últimos muestran una especie de botón o protuberancia al final de su galería, mientras los anteriores muestran un pequeño agujerillo o embudo. En fin, disquisiciones paleontólogicas aparte, una prueba más para sorprenderse que, efectivamente, Cáceres fue un mar no muy profundo hace 300 millones de años... 
Mapa geológico del cerro Arropé extraído del IGME. El cerro lo constituyen cuarcitas y pizarras rojas del silúrico y el devónico (S-D). El color verde claro (O12, y O2-3) son las cuarcitas del ordovíco. Como vemos, hay otras zonas de interés geológico alrededor: el Trasquilón, canteras de cuarcita y caliza, y pequeños yacimientos de fosfatos. 
fruto del piruétano, maduro ya
al final del verano.
   Dedicamos alguna palabra al piruétano que corona la cumbre rocosa de Arropé. En fechas tempranas de septiembre está perdiendo la hoja como mecanismo de defensa frente al calor del verano. A veces tan solo muestran sus peruchos maduros. El GP los ha probado y son demasiado granulosos como para disfrutarlos. Estos perales silvestres tienen interés al poder ser injertados con otras variedades comestibles.
Piruétano creciendo entre las grietas de cuarcitas.

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