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terça-feira, 5 de março de 2013

METAMORFISMO DE CONTACTO EN LA RIVERA DE ARAYA

     Rastreando en el mapa geológico MAGNA, andaba el G.P. buscando lugares interesantes del metamorfismo de contacto en las cercanías de Cáceres, y uno de los lugares que más prometía era la "aureola de contacto" que rodea al batolito de Cabeza de Araya. Aquí nos encontramos con uno de sus extremos, el que marca el final de la ribera de Araya, en un valle desolado por el impacto de la cola del embalse, pero no exento de belleza. Uno tiende a pensar lo hermosos que debían ser los riberos de estos arroyos antes de la construcción del embalse de Alcántara, y también el riesgo actual para la preservación de los riberos todavía existentes, como los del Almonte. Pero tampoco me siento demasiado idílico al respecto. De hecho, el sentimiento de vacío que encontramos en este paraje se vuelve para un amante de las piedras en una gigantesca ventaja, puesto que dejan al desnudo todas las formaciones rocosas de la zona, listas para ser observadas por nosotros. 
     Y ciertamente, aquí hay para el disfrute. Desde la carretera que une la N630 con Garrovillas, a unos 26 km. de Cáceres, nos encontramos con zanjas y trincheras que ya desvelan la sucesión de pizarras metamórficas y granitos. Igualmente, al pasar el puente sobre Araya, atravesamos también el dique de diabasas (del que hablamos hace un par de semanas, y lo volveremos a hacer). Lo mejor es bajarse del coche y seguir los caminos que bordean la ribera, hasta llegar al cauce del Araya. Allí la roca desprovista de toda vegetación, -excepto praderas de gramíneas, que adornan el ambiente-, nos permite recrearnos en las caprichosas formas de las rocas. Son interesantes el bandeado de las pizarras mosqueadas y sobre todo, el punto de contacto nítido de los filones e intrusiones del batolito sobre dichas pizarras. En ocasiones, un contacto sin transformación, y en otras dando lugar a mezclas rocosas muy particulares, como intentamos reflejar en las fotografías de abajo... 

     Esta es una cola del embalse de Alcántara, que viene a ocupar el abrupto valle que formaba el arroyo de Araya y que está marcado por el impacto de la falla de Alentejo-Plasencia. En ella se dan cita tres terrenos geológicos diferentes: las rocas metamórficas de la aureola de contacto, los granitos del batolito de Cabeza de Araya y las diabasas de la Falla Alentejo-Plasencia. A pesar de las lluvias del presente invierno, el embalse está lejos de estar lleno...  
 Un pequeño filón granítico atraviesa las pizarras mosqueadas de la Ribera de Araya.

Punto de contacto, sin modificación alguna, entre la pizarra moteada y la masa granítica. 

 Otro dique granítico, de mayores dimensiones, se introduce en los estratos pizarrosos. La fracturación casi vertical afecta a ambos conjuntos litológicos. En la base de la fotografía discurre el arroyo Araya.


En esta ocasión, la masa granítica llega deformada y los cristales de feldespato, cuarzo acaban "flotando" en el esquisto pizarroso.

Una de estas rocas "de transición", en las que los componentes del granito se esparcen entre sí y comienzan a transformarse. Supongo que habrá algún nombre más científico para las mismas, pero el G.P. desconoce su descripción...

domingo, 11 de setembro de 2011

METAMORFISMO DE CONTACTO EN EL JUNQUILLO


La gran balsa de agua del Junquillo, posibilita
la aparición de numerosos anfibios en la zona.

 

Pizarras moteadas del Junquillo, típico efecto del metamorfismo de contacto.

    Después de las divagaciones artísticas de mi último mensaje, me voy a centrar en una cuestión que me temo que solo interesará a los amantes de las pedruscos. Respecto a la información que el G.P. ha encontrado sobre el sinclinal de Cáceres, se menciona distintos tipos de rocas (sedimentarias, plutónicas, metamórficas etc...), pero apenas he encontrado en ningún sitio de la presencia de un metamorfismo de contacto. Como hablando de geología me emociono y empiezo a usar términos raros, intentaré definir mejor estas palabrejas.
Fuente: Proyecto biosfera
      Para entender el metamorfismo térmico o de contacto, basta un concepto culinario tan simple como el uso del horno. Hace mucho tiempo que sabemos que la tierra se mueve, pero tardamos mucho más en saber que los continentes y el interior de nuestro planeta también lo hace formamos parte de un mundo marcado por el movimiento, incluso en aquello que nos parece completamente estático. Cuando hablamos de "movimientos" pensamos siempre en terremotos y volcanes, pero hay otros muchos más imperceptibles e importantes. Emerge del interior de la tierra un "plutón" -fantástico nombre infernal- a muy altas temperaturas, que hace el efecto "horno" a todas las rocas más próximas de la corteza, desde un ligero "horneado" -como las pizarras de Cáceres- hasta el fundido total -cornubianitas, rocas literalmente "quemadas", presentes en Malpartida-. De aquí podemos inferir reglas muy básicas para el trabajo de campo: Cuanto más profundo el batolito o plutón, más temperatura habrá dado a las rocas, y cuanto más cerca estemos del plutón, más "efecto horno". Al mismo tiempo, a medida que el plutón asciende este se enfría, originando los granitos que estamos tan acostumbrados a ver en nuestros alrededores.  

       Volviendo al principio, las aureolas de contacto las tenemos repartidas en distintos lugares de nuestra provincia, pero no hay mención a este efecto en nuestro entorno más próximo. A lo sumo, una línea de esquistos ricos en turmalina que bordea el flanco oeste del sinclinal en su contacto con el batolito de Araya. En nuestras visitas a toda esa zona (Aldea Moret, El Junquillo, urbanización Macondo, dehesa de Conejeros...) nos encontramos, aparte de esos esquistos, con una línea continua de pizarras nodulosas o mosqueadas de distinto tipo, que correspondería con el metamorfismo de los sedimentos paleozoicos del sinclinal en la aureola de contacto con el batolito cercano (aventura el GP). En ellas, los nódulos oscuros que aparecen corresponden a los minerales típicos de nueva formación, entre los que se puede identificar a simple vista la quiastolita, pero que podrían incluir fácilmente cordierita. Hay que decir que es siempre un metamorfismo débil, sin llegar nunca a las rocas típicas de grados más altos.
      El lugar donde se hacen más visibles estas pizarras nodulosas, aparte de las trincheras de la vía ferroviaria Cáceres-Plasencia, lo constituye las enormes zanjas ocasionadas por las obras del Junquillo. Allí se pueden observar el grosor de estos estratos en una amplia franja del terreno (aparte de ser un lugar fantástico para observar anfibios y reptiles). Las fotografías corresponden a esa zona.



Mapa: Corretze et al. (1982)
 

Un buen ejemplar de puntas de cuarzo procedente del Junquillo. El cuarzo filonario aparece con frecuencia entre
las capas de pizarra, originando cristales de este tipo. También es frecuente la calcedonia.

Cristal de quiastolita, con la típica inclusión carbonosa en el centro del rombo.
Este es uno de los primeros minerales que se forman como consecuencia del "tueste"
de la roca.

¿Cuántas ranas hay? en cuanto levantábamos una piedra cercana del agua,
las ranas saltaban por decenas. Su mimetismo es casi perfecto en estas condiciones.