sábado, 1 de outubro de 2011

CRUCIANAS EN LA PARTE VIEJA

     
     Me resulta ya extraño tener que escribir un nuevo mensaje sobre más perlas geológicas que nos encontramos por los muros de la parte vieja. Y después de haber encontrado dendritas y braquiópodos, ahora nos topamos con unas crucianas que habían pasado desapercibidas ante nuestra atenta vista, quizás porque no era la zona transitable habitual en los paseos del G.P. con Juan. Estas crucianas son típicas de los yacimientos paleozoicos de la provincia de Cáceres: los podemos encontrar en las Hurdes, Monfragüe y por supuesto, en la zona de las Villuercas. En determinadas zonas del Alentejo se encuentran ejemplares de renombre internacional. Quizás las más visibles para nosotros sean las que aparecen también como material de construcción en algunas casas de las Hurdes.
    Pero... ¿qué rábanos son las crucianas? Semejante nombre merece una mínima explicación. Cuando nuestros antepasados en forma de trilobites y otros animalitos similares rondaban por el fondo del mar, iban dejando, como hacen hoy sus descendientes, un rastro en la arena. En determinadas condiciones, esos rastros se han preservado: debido a rápidos procesos de sedimentación, el lodo se convirtió en dura roca y gracias a eso lo podemos apreciar ahora. Es lo que denominan los duchos en la materia icnofósiles: rastros de seres vivos.
   En realidad, desconocemos si son crucianas, pistas de desecación o quizás el resto de otro fósil. En cualquier caso, es la explicación más probable. Desgraciadamente, en nuestras salidas camperas todavía no hemos podido encontrar in situ ningún rastro para terminar de confirmar nuestra hipótesis.

Dos rastros fósiles formando una cruz sobre la roca.


La calle del palacio de Carvajal, lugar donde nos encontramos estas crucianas. Aquí Juan se había rebelado y decía que ya estaba bien de perder el tiempo, por favor.

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