segunda-feira, 16 de fevereiro de 2015

ESTRELLAS DE TIERRA EN EL CERRO OTERO


   La tarde de ayer anunciaba ya la entrada del buen tiempo. Bajando por la cañada del Casar uno podía oír, además de las conversaciones de los caminantes, a las primeras golondrinas de la temporada. Incluso cuando la sombra se hubiese hecho en la umbría, la temperatura era suave y se podía pasear estupendamente. Y el GP pensó que tal vez había llegado el momento de investigar las primeras flores primaverales. Un día antes había estado en Elvas, donde los lírios azules irrumpían ya con fuerza y pensó que tal vez podía probar suerte buscando las primeras orquídeas primaverales. Cuando llegamos a la cañada, todo estaba quieto. No había rastro de flores de primavera (ni siquiera vimos los narcisos de temporada) y tan solo las incondicionales de invierno daban un mínimo de color al campo. Lo que nos encontramos para nuestra sorpresa fue con una auténtica marea de diminutas setas frikis, las estrellas de tierra, que poblaban por decenas uno de los encinares de la zona. Y es que, a pesar de estar fuera de la temporada -no había rastro de otras setas, excepto aquellas que conservan su apariencia externa, como las esclerodermas polyrhizum-, esta pequeña seta merece nuestra atención. 

       Estas setas alienígenas encierran sus pequeños secretos. Las estrellas de tierra no solo tienen esta peculiar forma por mero azar biológico: la usan a la perfección para la difusión de sus esporas y su pervivencia. De esta manera, cuando el tiempo se vuelve seco las estrellas se cierran y se encapsulan, lo que facilita una mayor protección y movilidad com el viento. Cuando la atmósfera gana más humedad, estas pequeñas bolas se abren y extienden sus brazos para afianzarse sobre el terreno. Esta singularidad, que ya vimos en el raro miriostoma del anterior otoño, es un ejemplo de convergencia evolutiva con algunas plantas desérticas que proceden de manera similar con los cambios de tiempo (si se acuerdan de algún western, los matorrales corredores que se ven antes del duelo de pistoleros). En la dehesa tendríamos lo mismo, solo que a tamaño reducido...

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