domingo, 4 de dezembro de 2016

ROCAS EN LAS MURALLAS DE BADAJOZ



Medio baluarte en el colegio Castelar, junto al río. 
Más detalles de las troneras con sus garitas.
   Se solía considerar a Badajoz como el "patito feo" de las ciudades extremeñas, mostrando menos brillo que los monumentos de Mérida o Cáceres, y sin poder compararse frente al recinto amurallado y los fuertes de la vecina Elvas. No ayudaba además la leyenda negra de hace unas décadas, cuando el GP era pequeño (hace un porrón de años), y escuchaba decir de sus primos pacenses que el casco antiguo era casi impenetrable por la 
droga y la delincuencia, que 
se caía a pedazos y que nadie se había preocupado por él. 
 Sin embargo, es completamente injusto pensar que Badajoz no tiene un patrimonio considerable y que no ha sido revalorizado en las últimas décadas, al igual que la ciudad en su conjunto. Para nosotros, 
Línea de ladrillo como elemento decorativo de la muralla.
interesados más bien por los pedruscos, el patrimonio nos permitirá revisar la geología del lugar, como hemos hecho en los últimos artículos. 
 
Detalle de las troneras, desde la avenida del río.
  En una fugaz visita a Badajoz, decidimos echar un vistazo a la zona amurallada que se conserva frente al río, desde el entorno de la puerta de las Palmas hasta la alcazaba árabe. La ciudad de Badajoz fue uno de los perímetros amurallados más extensos e imponentes de la edad moderna en toda la península ibérica, provocados por las frecuentes luchas y tensiones con nuestros hermanos portugueses entre 1640 y 1808. y después, como guinda final, con las guerras napoleónicas. Desgraciadamente, a diferencia de Elvas, una parte importante se ha perdido y otras se mantienen casi ocultas, como ocurre con todo el lienzo amurallado de la puerta de las palmas, casi invisible para quien va en coche por la carretera del río, y que es la zona que hemos investigado a fondo.
Más rocas verdosas, mostradas por el maestro Yoda,
igualmente serpentinizado.
Rocas que forman la muralla y que siguen siendo usadas para fines
constructivos en el río: calizas marmóreas (las rosadas) y rocas
básicas oscuras.
    Las murallas de Badajoz son de origen moderno, y si bien ya en el siglo XVI estaban construidas para reemplazar la fortificación medieval, inútil contra la artillería, buena parte de la actual edificación corresponde a las reconstrucciones de los dos siglos siguientes. Esta construcción recoge las innovaciones técnicas de la época, con el típico estilo Vauban, que puede verse en todos los fuertes significativos de "la raya". A este respecto, llama la atención el extenso y completo artículo publicado en la wikipedia sobre estas murallas, que resulta inusual para esa página, y que da información detallada de cada uno de los baluartes que se conservan de la ciudad. Así que el GP se detendrá en cuestiones geológicas y estéticas. Estas murallas modernas, a diferencia de los edificios más nobles de la ciudad, como pueden ser la catedral o algunas torres y puertas de la alcazaba almohade, fueron construidas utilizando materiales bastos y básicos de la zona del lugar, igual que ocurre en los fuertes portugueses, en forma de mampostería ruda. 
Calizas rosadas y rocas básicas verdes en el lienzo de la mueralla. 
Solo en lo que podríamos denominar "lugares nobles" -como esquinas de las murallas donde se asientan garitas,  o algunas de las puertas, podemos encontrar materiales superiores como sillería de granito o el uso de calizas marmóreas, bien talladas, en algunas de las puertas. El único elemento decorativo que rompe esta sobriedad militar lo constituyen hileras de adobe, en la parte superior de la muralla, separando el antepecho de los muros inclinados que conforman la base de la muralla. 
Interesante roca serpentinizada en la Alcazaba de Badajos.
  Los materiales que encontramos son básicamente dos: las calizas marmóreas, rosadas, y de aspecto similar a las que encontramos por el Calerizo de Cáceres, y rocas transformadas de origen básico (creemos) y que da lugar a serpentinitas y anfibolitas, de color negro y tonalidades verdosas. Llama la atención la ausencia del granito como elemento de construcción, excepto para las esquinas de los baluartes.  
Volvaria variedad glauca, con un toque verde que la distingue
de la especie tipo. Había multitud de ellas en el foso. 
Estas rocas, al igual que el granito, no están tan extendidas en Badajoz como pudiera pensarse. En realidad, el paisaje de Badajoz está dominado por terrazas y sedimentos provenientes del río Guadiana de edad cuaternaria y terciaria. Es en las lomas más altas de la ciudad (como el cerro de la alcazaba) donde nos encontramos con el sustrato rocoso más antiguo, de carácter paleozoico. 
Remate esquinado hecho en
sillares de granito.
Las calizas marmóreas, de carácter dolomítico (con alto contenido de magnesio) y de edad cámbrica, corresponde a un enclave aislado de unos seis kilómetros de longitud  por uno de anchura sobre el que se asienta la alcazaba y parte de la ciudad, atraviesa el río Guadiana hacia el oeste y se prolonga más allá del cerro donde se haya el fuerte de San Cristobal. La procedencia de las rocas básicas alteradas (peridotitas, serpentinitas, esquistos de anfibolitas, aquí es difícil precisar para el GP) es más variada, y es un material constructivo muy usado en lugares próximos como Olivenza o Elvas. Nosotros localizamos por azar ese tipo de rocas en la Calva del Cura, un pequeño cerro ubicado al sur de la ciudad, en el margen derecho del arroyo Calamón. En el mapa del IGME aparecen señalizadas como rañas de origen pliocuaternario, pero el GP tiene la extraña sensación que esconden más materiales.   

Mapa geológico de Badajoz. Lo verdoso corresponde a las calizas marmóreas cámbricas, mientras que lo demás son
sedimentos terciarios y cuaternarios, principalemente arenas, gravas y limos.

Partes de la muralla moderna. Más macizas, bien pensadas, un alarde técnico para la época.
Pequeño coprino emergiendo de un tronco.
Junto a la alcazaba.
Calizas marmóreas sosteniendo la alcazaba.

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