quinta-feira, 12 de maio de 2016

OROBANCHES EN LA SIERRILLA (Y POR TODAS PARTES)

      Otro año más hemos hecho la excursión a la sierrilla con los de primero de la ESO. Con sus problemillas, las alergias, el cansancio y las cabras locas de turno que amenazan con volver un buen día de campo en una pesadilla. Pero merece la pena, especialmente cuando la sierrilla está en este estado de gracia primaveral. El día anterior a la excursión, el GP fue para allá acompañado por el Sr. Morales y Juan Ángel, para inspeccionar el terreno y ver qué daba de sí la excursión en cuestiones botánicas... 
Orobanches urbanos... junto a la casa del GP
Bajo las margaritas y compuestas de la Sierrilla viven muchos orobanches.
Y aparte de encontrarnos con los asiduos, vimos una peculiar planta que suele pasar desapercibida hasta que se encuentra (luego la ves hasta en la sopa): los orobanches. Orobanche es el género, que no la especie, de unas plantas que actúan de parásitas. En cuanto tales, la característica fundamental es que no tienen ni hojas ni clorofila -tan solo flores-  y por tanto se separan de los géneros habituales. Su forma es similar a la de un espárrago larguirucho, especialmente cuando sus flores están por abrirse y son todavía de pequeño tamaño. Incluso a veces, precisamente por la falta de clorofila, dan la sensación de ser plantas secas, cuando en realidad están vivitas y chupando. Estos profesionales de lo ajeno deben su existencia
gracias a las plantas que parasitan, a las que atacan desde sus raíces, desviando todos los nutrientes que necesitan para su ciclo vital. Pasada la primavera, se echan a dormir en su pequeña protuberancia bulbosa hasta la temporada siguiente. Algunas de ellas son tan perjudiciales que pueden ocasionar daños en las cosechas de determinados cultivos de leguminosas. Nosotros las hemos visto atacando compuestas y leguminosas por la sierrilla, y en el mismo Cáceres acompañando a las bulbáceas ornamentales (tulipanes y narcisos), en el mismo centro de la ciudad (la avenida Virgen de Guadalupe) y en un número bastante alto, por cierto. Jardineros de la ciudad, tengan cuidado que llegan las orobanches... 

Mr.Morales y J.Ángel, compañeros de viaje del GP.
 

Orobanches urbanos de Virgen de Guadalupe.

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