sábado, 25 de fevereiro de 2017

MIMOSAS Y ALMENDROS, ARRANQUE PRIMAVERAL.


Preciosas ramas de mimosa cubiertas de 
sus típicas flores redondas y amarillas.

Mimosas ornamentales en la explanada del cerro Otero.
   El campo se sacude el invierno poco a poco, y los primeros árboles y arbustos en hacerlo son las mimosas, los almendros y los tojos. Aunque el GP todavía no ha podido ir a ver los campos de narcisos silvestres de la Sierrilla o de las Capellanías, ya se ha dado cuenta de esta avanzadilla primaveral en lo alto del Cerro Otero. 
  De estos árboles y arbustos en flor, hay una especie de la que se puede hablar y mucho.  Ciertamente, de las mimosas (Acacia dealbata) se podrían comentar muchas cosas, buenas y malas. Estas plantas exóticas de origen australiano no están demasiado extendidas en los alrededores de Cáceres. Por lo general se mantienen en un ámbito puramente ornamental, como las que podemos ver en lo alto del cerro Otero, junto a la fila de casas que están allí edificadas. La mimosa es un espectacular árbol en su periodo de floración, como es febrero, más todavía si cabe por el hecho que es quizás el único que encontramos en esas condiciones. Pero las apariencias no deben engañarnos. Detrás de esta belleza, se trata de una especie altamente invasora en terrenos más húmedos y abonados y especialmente temible después de los incendios. A nivel doméstico, esta especie puede ser una auténtica pesadilla para los jardineros: sobre todo, como nos ocurría en Sierra de Fuentes, cuando son los vecinos quienes tienen las mimosas, y sus raíces, muy superficiales, se extienden por todas partes y levantan sus propios bastardos en mitad de tu propio jardín. Así es fácil ver en los jardines o parcelas abandonadas, extensos matorrales de mimosa junto a otras especies invasoras de los setos, como la madreselva (Lonicera Japonica).

Las flores, algo más de cerca. 
Pero más allá de los dolores de cabeza para jardineros, y a un nivel más global, basta ir al norte de Portugal o a extensas zonas de Galicia para comprobar su auténtico impacto medioambiental: allí la mimosa sustituye, especialmente tras los incendios y en un escasísimo tiempo, al bosque desaparecido (por lo general un pinar que tampoco es autóctono, por cierto), formando un espeso matorral que no permite la aparición de otras especies.  Son muy frecuentes así las "manchas de mimosas" entre pastizales y bosques, convertidos en las viejas marcas de incendios locales por toda Galicia, con el agravante que no permite regenerar el bosque y matorral autóctono. En fin. Nos quedaremos aquí con las flores y su peculiar belleza para el fin del invierno... A menos, no son los únicos árboles: los almendros ya están en plena floración, y pueden verse ahora por muchos huertos en las cercanías de la ciudad. 


Otro árbol en flor del momento. Los almendros son los
primeros árboles de los que podemos disfrutar su flor.
Y esta sí es una especie que no ofrece ningún peligro...

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