domingo, 20 de abril de 2014

SERAPIAS LINGUA EN LA ALBERQUILLA

Al principio pensaba que alguna deformidad afectaba a esta pobre serapia.  Los que saben de orquídeas reconocen en ella la Serapia lingua variedad "distenta". Más llamativa, pero parece ser que menos eficaz en términos de éxito reproductivo, pues atrae menos insectos.
    Las serapias en mitad del pastizal de la dehesa.
Una serapia antes de abrir la flor. La forma tubular de la flor se convierte en refugio de insectos durante la noche o el mal tiempo, y permite así polinizar la flor. Smart, very smart, Mrs. Serapia. 
    Y vamos con otra más de orquídeas, para rematar nuestras salidas en Semana Santa. Esta vez nuestra fantástica invitada será la Serapias lingua. Y el lugar, la zona conocida como "La Alberquilla", en la dehesa que se extiende al sur del cerro del Milano y los hornos de Sierra de Fuentes. La última vez que visitamos el terreno era el mes de julio, con un calor sofocante y toda la dehesa vestida de amarillo. Tan solo la  pequeña vaguada de una charca mantenía cierta frescura y allí alacranes y gallipatos pasaban el día bajo las piedras, mientras el resto de la naturaleza dormía. Ahora en el mismo lugar, la charca está rebosante, un rebaño de vacas se asienta en su orilla y apenas podemos pisar la vaguada entre el  agua y la hierba. Lo que en verano es un cauce seco es ahora un escaso arroyo invernal que desciende aprovechando la suave inclinación del terreno. El G.P. se deja guiar por el arroyo, persiguiendo a las ranas comunes y tras un rato de vagabundear por mitad del campo, se encuentra junto a una pequeña poza intentando echar una foto a los anfibios, que por supuesto, nos rehuyen. Justo al lado del cauce cubierto de hierba, nos encontramos nuestra humilde serapia. Después vendrían unas cuantas más, en lugares clareados de la dehesa, pero siempre en la zona de vaguada, muy arenosa, y con algo más de humedad que el resto de la dehesa. Luego me enteraría en casa que este es el terreno ideal para este tipo de serapias, poco exigentes con las características del terreno (estamos aquí sobre suelos ácidos, provocados por los granitos del sinclinal, y muy arenizados). Por otra parte, esta serapia es de las más comunes de encontrar en nuestra región, tanto o más que la Orchis champagneuxii (en esta zona, ni una), y el mes bueno para verlas florecer es precisamente abril (como la gran mayoría de orquideas mediterráneas). Buscamos más orquídeas, pero el tiempo se nos echaba encima y tan solo vimos una cuarcita con multitud de cubos de pirita pseudomórfica. Eso sí, ranas por todos los lados, fiesta de los anuros por todo lo alto y flores, muchas flores allí donde pusiéramos la vista.     

 
Las charcas rebosantes y con los ranúnculos en flor. Las ranas comunes pululan por todas partes, aunque no siempre se dejan fotografiar. La de al lado fue ya en el campo familiar de Sierra de Fuentes entre flores y relativamente lejos de estanques y charcas, y donde ignoramos la razón, pero resulta mucho más sencillo fotografiarlas (¿estarán acostumbradas a la presencia humana? Desconocemos su comportamiento...) 

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