sexta-feira, 23 de outubro de 2015

DESPERTAR DEL CAMPO: MARASMIUS, ESTRELLAS Y CROCUS...

 
Diminutos Marasmius pueblan en gran número la sombra de las encinas. Si no fuese por su cantidad, estas pequeñas setas pasarían completamente desapercibidas.
 Entre la hierba seca del verano, van despuntando los crocus, primeras flores del otoño. Las snowdrops y los narcisos pálidos también han hecho ya su aparición.
Estrellas de tierra en todas sus fases: en el momento de eclosión del huevo, todavía en tierra, con sus brazos abiertos (posición de contacto con la humedad) y con los cerrados (posición para moverse).
 
    La impaciencia del GP fue mayor que la lógica y los ritmos de la naturaleza. Uno iba con la esperanza de que el último fin de semana, bien repleto de agua, permitiría un momentazo de setas recién eclosionadas. Pero las setas son caprichosas, y nos encontramos la cañada del Casar y el cerro Otero (lugar predilecto del GP para buscar hongos) prácticamente vacía de ellas. Tan solo una legión de diminutos marasmios rueda hizo que desenfundáramos la cámara y echásemos unas cuantas fotos a estas peculiares setas. Estas sí son agradecidas y bien tempraneras: las primeras de la temporada silvestre. Y junto a ellas, crocus y campanillas como flores acompañantes...
    Tres días después, el GP repite escapada. Outra vez, la esperanza fundada de un sol agradable que habrá hecho levantar las primeras amanitas, boletos o lepiotas, quién sabe. Tampoco hubo suerte; habrá que esperar un poco más. Eso sí, ahora sí teníamos un nuevo compañero que fotografíar: innumerables estrelas de tierra que en unos rincones determinados del encinar habían germinado abundantemente recogiéndose por decenas. Un descubrimiento curioso, puesto que la otra ocasión en la que habíamos visto semejante eclosión fue a finales del invierno pasado, rozando ya la primavera...       
 
De tanto buscar crocus y setas, acabamos encontrando esta magnífica mantis. Este bichito en cuestión todavía lleva el uniforme estival. El mimetismo se hace imprescindible para este cazador experimentado si quiere tener éxito con sus escurridizas presas.
Grupos de piruétanos junto a la cañada del Casar. Estos frutales desarrollan un peculiar sistema de defensa contra el calor estival peculiar: se deshacen de las hojas y adoptan ya la posición invernal, en un imprescindible ahorro de agua, similar al que desarrollan especies esteparias.

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