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Pues sí, nos encontramos varias veces este verano con liebres y conejos (el G.P. no reconoce muy bien enrte estas especies, salvo en las orejas grandes) y a veces con una cercanía hacia los humanos sorprendente, más propia de las pobladas tierras holandesas que de Extremadura. En este caso, cuando esperaba encontrarme conejos envueltos en la típica funda plastificada de supermercado, me los topé danzando en busca de hierba fresca para comer de desayuno.
En realidad los avistamientos de conejos, gazapos y liebres en Cáceres son algo bastante común. Durante años pudieron verse sus madrigueras enfrente de la estación de autobuses, y en la zona colindante con los pastizales de la vía del tren y las carreteras de circunvalación son muy fáciles de avistar (aunque no se dejan fotografiar fácilmente). En esta ocasión tuvimos una suerte bárbara.
Las razones por las que estos simpáticos animales llegan al abrazo del hombre se debe en parte a las condiciones del verano: los verdes parques de la ciudad son demasiado apetitosos en verano como para no acercarse hasta ellos y probar sus delicatessen.