segunda-feira, 13 de junho de 2011

UN PASEO POR LOS ESTANQUES


Justo un día después de nuestra incursión en Fuente Fría, volvía el G.P. a los estanques del Parque del Príncipe, esperando repetir algún encuentro interesante. Y la ocasión superó todas las expectativas: encontramos libélulas, cangrejos, ranas y hasta una culebra viperina surcando el fondo del estanque a la que no pudimos fotografiar: pedía mucho por la exclusiva, y los medios del G.P. son más bien escasos a estas alturas... Otro día habrá más suerte.


Aunque los conocimientos del G.P. sobre las libélulas es parecido al que tiene sobre el arameo y otras lenguas muertas, acudimos de inmediato a esa memoria universal que es Internet y pude agilizar algunos conocimientos para identificar a nuestro amigo. Así que nos llevó poco tiempo identificar a este magnífico ejemplar que recibe el sencillo nombre de libélula roja (Crocothemis erythraea, gracias, Alberto, por la corrección). Pueden pensar que para semejante resultado lo más fácil habría sido inventarnos el nombre por sentido común, pero mientras, nos enteramos por la todopoderosa Red que Extremadura es un paraíso para las libélulas y que es la comunidad de España que mayor variedad tiene en lo que a "odonatos" se refiere. De hecho, algunas de ellas están en peligro de extinción y tienen en nuestra región por santuario. A la líbélula de la foto sin embargo no le faltan compadres, y en estos días es fácil encontrarse con ellas en casi cualquier estanque. A este ejemplar lo fotografiamos en posición de reposo y dejando mostrar el enorme cabezón que solo tiene para unos ojos superdotados y una mandíbula capaz de satisfacer el apetito más voraz. Curiosamente, y contra lo que podíamos pensar, las libélulas no "pican", a lo sumo muerden y lo hacen a conciencia. Los mosquitos y demás insectos saben mucho de esto.




El cangrejo americano ataca de nuevo: esta vez, removiéndose lentamente entre las algas del estanque vimos cómo ascendía a la superficie y posaba alegremente entre las piedras. Curiosamente, en cuanto puso su caparazón al descubierto, las avispas que por allí andaban no duraron en posarse y juntarse un tiempo con su enorme huésped. No duró mucho: en cuanto Juan apareció con un palo nuestro cangrejo volvió por donde había venido y volvió a ocultarse entre las algas...

Y por supuesto, estaban las ranas comunes, habitualmente guarecidas del cangrejo americano: este solo ataca a los huevos, renacuajos y ejemplares jóvenes, pero es difícil que una rana adulta se deje sorprender por las pinzas del amigo colorado. Por si acaso, guardan las distancias, y allí donde hay una rana es difícil encontrar al lado a un cangrejo...

Y para ver alguna fotografía espectacular de libélulas en esta época, el G.P. recomienda la siguiente dirección del blog de Alberto Gil Chamorro:
http://desdeeltorreon.blogspot.com/2011/06/el-ultimo-emperador.html#comment-form

3 comentários:

  1. El raro Sympetrum sanguineum es demasiado hasta para el Granito Parlachín. Se trata de un macho de Crocothemis erythraea, que también tiene el original nombre de Libélula roja. Qué buena serie acuática te estás marcando, el ayuntamiento debería esponsorizarte. Un saludo.

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  2. Imagino que ya lo tendrás, pero por si las libélulas, digo moscas... http://www.extremambiente.es/files/biblioteca_digital/atlas_odonatos.pdf

    Saludos

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  3. gracias por vuestras sugerencias y aclaraciones. La ignorancia es tan atrevida... tendré que consultar la página que propone Carlos.

    Un saludo!

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