domingo, 1 de setembro de 2013

ANFIBOLITAS DE PORTO

Anfibolitas negras intruyendo entre masas graníticas y de gneiss en la praia da luz.   
   El G.P. tiene mucho material acumulado del verano y poco a poco lo va soltando en sus ratos libres. Este verano sí nos tocó la visita casi obligada a nuestras peculiares raíces portuguesas, en Oporto. Y allí por supuesto, hicimos la visita obligada al paseo de Foz, uno de los lugares favoritos del GP en toda la ciudad, no solo por el mar, sino sobre todo por sus formaciones geológicas. Y es que estos pedruscos tienen mucha historia con ellos: exactamente, 600 millones de años. Hace un par de años hicimos multitud de fotos a estas rocas que atraviesan las playas portuenses -las estropean, pensarán más de uno- y que le dan este carácter tan agreste; ahora nos centramos en las anfibolitas y sus particulares formas atravesando capas de gneis y granito más claros. Las anfibolitas, como su nombre indica, están constituidas fundamentalmente por anfíbol (hornblenda) y son de origen magmático, aunque aquí están sometidas en ocasiones a un fuerte metamorfismo como el que afecta a esquistos y gneises. Los pliegues de los estratos son caprichosos y retorcidos y la acción de pulido que hace el agua del mar los convierten en un auténtico museo de geología para quien tenga un mínimo de sensibilidad petrológica. Gneis, pegmatitas, granitos, anfibolitas y esquistos se suceden en el par de kilómetros que recorremos por el paseo de Foz, hasta llegar al castelo do Queijo. Si algún viajero amante de las piedras pasa por aquí, también disfrutará de las playas de Gaia, repletas de hermosos esquistos micáceos con nódulos granatíferos. A veces presentan cristales bien formados y visibles a simple vista. La visita será fructífera y seguro que se lleva algún cristal de granate para casa.

Preciosos pliegues entre la anfibolita y el gneis.
Bandas de gneiss en la playa de los ingleses.

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