domingo, 3 de abril de 2011

DE VISITA AL... INVERNADERO DEL PARQUE DEL PRÍNCIPE


El exterior del invernadero...
Contemplando las cícadas...

        Con mucha sorpresa nos topamos Juan y yo con el flamante invernadero del parque del Príncipe, inaugurado hace apenas una semana. Ver que por fin un edificio construido veinte años atrás -el guarda del invernadero decía que el edificio se remontaba a los años ochenta- se abre al público definitivamente causa cierto alivio Supone el G.P. que las prisas electorales no habrán sido ajenas a todo esto, pero se celebra igualmente. El interior guarda decididamente pequeñas joyas de la botánica que en una ciudad como Cáceres se iba haciendo necesaria su exposición. Plantas exóticas, cícadas, helechos enormes... son capaces de transportarnos no solo a bosques tropicales, sino a parques del jurásico, dada la antiguedad remota de muchas de las especies. Para un profano en la materia como el G.P., los paneles explicativos además ofrecen una información muy útil y didáctica.  

        En la modesta opinión del G.P., la iniciativa debe ser bien recibida. Es de esperar que ahora se prolongue en el tiempo: muchas veces en el parque del Príncipe inversiones costosas han caído en saco roto por el abandono de los años y la falta de fondos para mantener esas estructuras. Habría que buscar quizás que el mantenimiento de estas instalaciones fuera un deber cívico a cumplir no solo por la administración local, sino por todos los ciudadanos amantes del medio ambiente y la naturaleza. La presencia de asociaciones como la de los Amigos del Parque del Príncipe supone un rayo de esperanza en un panorama asociativo tan grisáceo como el que suele brillar en nuestro país.

Una peculiar flor de nombre extrañísimo que no consigo recordar.

Al salir, la Sra. Pica estaba en las ramas más altas de los negrillos del parque.

RETAMAS EN EL PASEO ALTO




     
        En Desde el torreón, blog que sigo con cierta frecuencia, leía que la primavera en Extremadura es tan corta que si te encuentras con una flor durante una salida, es muy posible que la próxima vez que pases por allí no vuelvas a verla hasta el año que viene. Comparto la opinión de Alberto: Tempus fugit. Así que en este fin de semana que el G.P. ha podido triscar unos minutos sin la inseparable compañía de su vástago, nos hemos encontrado con la típica variedad de flores que aparecen en estas fechas por nuestra comarca. En principio, iba en busca de fósiles y pedruscos, pero las flores se interpusieron y me quedé como un pasmarote observándolas.   
      Mis pesquisas me conducían a la fractura que existe en las cuarcitas y pizarras de la parte final del Paseo Alto, pero como digo, había demasiadas flores para no entretenerse intentando fotografiarlas y reconocerlas. Entre los arbustos que destacaban más figuraban las retamas blancas, unas leguminosas todoterreno que admiten suelos pobres y escasos. Aunque el G.P. las ha visto florecer ocasionalmente hasta en enero, es ahora el momento para verlas con toda su fuerza.

Como se ve, numerosas retamas jalonan la ladera que cierra el cerro del Paseo Alto.
A ver cuanto aguantan en cuanto salga el sol...

sexta-feira, 25 de março de 2011

¡POBRES RANAS!


Cuando las presas se convierten en cazadores...

        Con el buen tiempo, nuestras amigas las ranas comunes vuelven a verse surcando cualquier rincón húmedo en los parques y arroyos de Cáceres. Así ocurría la semana pasada en el parque del Príncipe, y a pesar de tener cientos de imágenes de esta especie (a veces me pregunto si no repetiré la misma rana de estación en estación) no me resistía a la tentación primaveral. Unas cuantas ranas quietas a unos pocos centímetros de la cámara se convertían de nuevo en fotografías para el album. Entre ellas, había una que se mostrab excesivamente quieta, sin temor alguno ante el objetivo amenazante. Ignoro si estaría aletargada con el sol de la tarde, pero no cabía duda que debía llevar mucho tiempo allí. Cuando vi las fotos más tranquilamente, me encontraba que la pobre rana, efectivamente, debía estar en un descanso tan plácido que ni siquiera se había percatado que estaba siendo chupada por todos los mosquitos de los alrededores... Un montón de pequeños bultos panzudos y rojos aparecían en el dorso del animal, que aparentemente, yacía indiferente a lo que sucedía por detrás. Menos mal que la pobre saltó en el último momento. Y es ya lo decían, las siestas, cuanto más cortas, mejor. Y más todavía, en compañía de mosquitos.

sábado, 19 de março de 2011

OMBLIGOS DE VENUS POR LA CIUDAD

Las flores, todavía sin mostrar el típico color rojizo que les caracteriza.

Acacia al lado del colegio de las Carmelitas, cubierto por el Umbilicus rupestris 

        Entre las escasas plantas urbanas que se ven durante el invierno, una de las plantas favoritas del G.P. sin duda lo forman los ombligos de Venus. Tal es nuestra debilidad por esta pequeña que aparece en la fotografía del título del blog... Allí donde todo parece paralizado por los fríos del invierno, estas plantas ponen su pequeña nota verde en los troncos desnudos o en los muros vacíos... Sus hojas redondeadas y carnosas Ahora que parece que empieza de una vez el buen tiempo, estas serán las últimas semanas que podremos ver estos pequeños bosques en miniatura antes de ser eclipsados por la primavera. Para verlos por la ciudad, sugerimos siempre mirar hacia los árboles de corteza rugosa: acacias y negrillos especialmente. En ocasiones nos podremos encontrar auténticas matas poblando alguna zona más plana del tronco que permita su expansión con facilidad, como la acacia de la imagen, aunque hay muchos más por la ciudad, tan solo hay que descubrirlos.
      Al salir al campo, basta algún muro desgastado o alguna hoquedad rocosa para tenerlo localizado, aunque ahí también nos podremos encontrar con los sombrerillos, el Umbilicus horizontalis. Habitualmente, este último presenta muchas más hojas partiendo del tallo y son más carnosas. Sin embargo, en la mayoría de los casos preferimos suspender el juicio y contentarnos con llamarlos a todos sombrerillos u ombligos. Quién supiera más de botánica urbana...

   Este ejemplar de sombrerillo lo encontramos en un talud calizo, en las zanjas de la vía del tren.

Más plantas en la acacia de las Carmelitas. La gente se quedaba mirando el árbol cuando se percataban de que lo estaba fotografiando. Creo que pocos llegaron a reconocer lo que fotografiaba, aunque un viejo profesor mío de dibujo que por allí pasaba me sugirió que me subiera al edificio para verlos mejor. Me temo que por "plantas urbanas", entendió otra cosa... 

quarta-feira, 2 de março de 2011

PEDRUSCOS EN UNA EXPOSICIÓN

Una vista general del laboratorio de químicas convertido en un pequeño museo de geología.

Una de las joyas de la colección del G.P.: una aguamarina del Brasil, comprada en Salvador de Bahía en su luna de miel.

 La sección de minerales de Cáceres, con pirofilitas, amalgatolitas, fosforitas, cuarzos y publicaciones del tema al fondo.

Un volcán construido por los chavales de 1º de la E.S.O., y rodeado, lógicamente, de rocas volcánicas.
         
     En las últimas semanas el G.P. ha andado bastante liado desfaziendo entuertos aquí y allá. El principal de ellos, una exposición que ha desarrollado en el colegio donde trabaja, y que va desde libros antiguos hasta una breve historia de la geología a través de una cantidad de pedruscos que me parecía infinita. La colección de pedruscos tenía varios apartados: rocas, minerales, fósiles y un apartado especial destinado a los minerales de la comarca de Cáceres, uno de los cometidos fundamentales de nuestro blog. Aunque las imperfecciones han sido muchas, esperemos que el esfuerzo haya valido para que un puñado de chavales sienta algo más que mera indiferencia ante las maravillas que nos ofrece la tierra.
    El trabajo no ha sido pequeño para todos los que hemos estado metidos en el desaguisado, aunque por fin lo tuvimos listo para el pasado 18 de febrero. Fruto de estos jaleos, el G.P. salió al campo ese fin de semana para descansar, se pilló un resfriado de aúpa y ahora toda su familia se resiente del mismo hasta el día de hoy. Por eso el tiempo para publicar e indagar en esta incipiente primavera que se avecina ha sido casi nulo. Y lo que es peor, no vemos el fin a esta cadena de imfortunios, oh desgracia. Quiera la diosa Gea aliviar el destino de este pobre vástago mortal en las próximas calendas...
  
El G.P., con cara de pachucho, posando en la exposición. 

Algunos ejemplares más grandes de calcita, dahlita, drusas de cuarzo y pirofilita, en una de las mesas.

Una vértebra de ballena (suponemos) que encontramos por casualidad en el laboratorio y que añadimos a la exposición.

sábado, 26 de fevereiro de 2011

MINERALES DE CÁCERES: CAOLINITAS.

       
      Con esta singular palabra de origen chino (si ustedes la separan, suena auténticamente oriental, Cao-Lin) se solía hacer referencia a aquella apreciada arcilla destinada para la fabricación de la porcelana (palabra esta última de apariencia más europea). En Extremadura tenemos algunos emplazamientos donde se encontraba caolín de calidad (sin necesidad de ser chinos) y luego otros muchos lugares donde este mineral arcilloso se presenta de manera más o menos clara, como es en Cáceres. Para nuestro caso, habría que hablar con precisión más que de caolinita, de rocas fuertemente caolinizadas y de procesos de caolinización. 
         Estos procesos de caolinización parte fundamentalmente de la transformación y alteración de los granitos más superficiales y expuestos a la meteorización, así como al contacto con filones hidrotermales. Como esta última roca, el granito, no nos falta en nuestros alrededores, es lógico pensar que la caolinita anda también presente de una manera o de otra en las cercanías de Cáceres. De hecho hay caolinita en practicamente todo el suelo arenoso que pisamos en las zonas graníticas, el conocido lehm o "sábrego" como lo llaman en la aldea gallega del G.P., sin necesidad de andarse con tecnicismos. 
        Concretando más en el pedrusco, la caolinita no es un mineral muy perseguido por coleccionistas. Su aspecto terroso, blando, en ocasiones desmenuzable y de color habitualmente blanquecino, no lo convierten precisamente en algo demasiado vistoso. Este patito feo sin embargo reviste mucho interés para los curiosos en la geología por los procesos de formación que la acompañan, bien visibles en nuestra zona. Quizás los dos lugares donde mejor se presenta este mineral arcilloso por nuestros alrededores es en la antigua explotación de Las Arenas y en el acuífero del arroyo de la dehesa de Conejeros, lugares en los que hemos mencionado de pasada este fenómeno geológico.

 
        En Las Arenas, al igual que en otras explotaciones y canteras de los alrededores, los procesos de caolinización están vinculados con la exposición atmosférica de los granitos y su paulatina meteorización. La explotación masiva de los suelos arenosos ricos en estaño condujo que este proceso se acentuara aún más, con lo que nos podemos encontrar con gran cantidad de piezas de feldespato verdaderamente caolinizados.
      En la foto podemos apreciar el típico "sábrego" o lehm compuesto por granos de cuarzo y feldespato rodeando los restos de un filón de cuarzo, que a su vez está relleno de feldespato caolinizado en su interior.

       

En el otro caso estudiado, la trinchera del tren ha dejado al descubierto un filón aplítico que se introducía en las márgenes del sinclinal, que está profundamente erosionado frente a los estratos de cuarcitas que rodean a la zona caolinizada. La distinta permeabilidad del terreno ocasiona que el agua subterránea aflore con las aplitas y acelere el proceso de caolinización.  
El carácter blando de la arcillas caoliníticas  facilita que muchos animales construyan sus madrigueras sobre este terreno. Las fotos son del verano pasado, por si a alguien le llama la atención la hierba seca.
Sobre minerales arcillosos en Extremadura, recomiendo el post que escribe Eduardo Rebollada en su blog  Geología de Extremadura al respecto, dando información más técnica sobre el asuntillo.

domingo, 20 de fevereiro de 2011

EL FANTÁSTICO MUNDO DE LOS MUSGOS




Unas plantas tan diminutas se merecen fotos así de grandes para apreciar su auténtica belleza. Había llovido todo el día anterior y tuvimos la suerte de amanecer con una mañana auténticamente primaveral. Constituye un momento estupendo para observar a estas diminutas plantas y en concreto su peculiar forma de reproducción.  El musgo aprovecha los días de mayor humedad para elevar sus "tallos" al aire y dejar que las gotas de lluvia rompan esos diminutos caparazones, que contienen los diminutos cigotos que permiten la continuidad de la especie. Como vemos la simple lluvia reemplaza al viento o el agua en la reproducción de estos fantásticos bosques en miniatura. Esto le ha permitido ganarse la posibilidad de ser una de las más antiguas plantas en colonizar el duro mundo terrestre, aunque desgraciadamente sus fósiles son bastante escasos.


Los negrillos sobre los que se asientan estos musgos. Naturalmente, más espesos y ricos en la cara norte de la corteza.
A pesar de la que cayó en el día anterior, a los gorriones no parece molestarle demasiado volverse a dar otro baño matutino. Aquí los vemos en el arroyuelo del parque del Príncipe, nuestro centro habitual de operacinoes a corta escala. Alberto Gil Chamorro  precisaba además que en el baño matutino convivían otros gorriones, como el gorrión moruno (Passer Hispaniolensis). Con un poco de suerte avistaremos alguno más en nuestras próximas salidas.