domingo, 5 de janeiro de 2014

YESQUERO TRICOLOR EN EL PARQUE DEL PRÍNCIPE

      No es del todo dificil encontrarse de cuando en cuando con el tocón de un árbol cubierto con una buena población de yesqueros tricolor (Trametes versicolor). Nos pueden sorprender en un parque, en mitad de una dehesa, en un camino o algún viejo jardín descuidado. Bastan las maderas muertas para que esta especie lignícola fructifique... y de qué forma lo hace. En verano descubrí algunos de estos tocones, pero para entonces los yesqueros estaban secos y había que esperar al siguiente otoño para verlos con fuerza. Ahora el G.P. tuvo la gran suerte (demos gracias a Démeter) que, sin buscarlos, me los encontré casi en el límite del parque del Príncipe con Rodríguez Ledesma. Este es un rincón del parque muy rico en setas por el mantillo de hojas que se da y la profusión de árboles y arbustos que se coinciden en el punto (ya hablaremos algo más adelante sobre ello). En este caso el tocón de madera está tan cubierto de hongos que era imposible determinar la especie originaria; muy posiblemente, olmo o encina. Los yesqueros se amontonan aquí unos encima de otros mostrando esa preciosa alineación coloreada tan singular en sus sombreos, que le vale el propio nombre del hongo. En este caso, la lluvia de los últimos días había restado algo de belleza a esas formas, y quizás el color verdoso haya aparecido por algas que actúan de parásitas sobre la superficie de estos hongos (parásitos a su vez).  Sobre los hongos y bajo ellos, una corte de limacos, escarabajos y larvas intentaban pasar lo mejor posible estos duros meses de invierno.
    Por comentar alguna cosilla sobre este precioso hongo, el yesquero tricolor apenas tiene problemas para ser distinguido frente a otras setas. A lo sumo algún yesquero de color similar puede confundirse (Lenzites betulinus), pero el tricolor no presenta láminas por debajo del sombrero. Por otro lado, las confusiones no vienen cuestionadas por los micófagos (esta seta es directamente incomible, como otros muchos políporos, por su carácter coriáceo y en este caso su escasa carne), sino solo por curiosos de la naturaleza, algo obsesionados con la clasificación de las cosas, como es el propio G.P. 

Este es el extraño aspecto de los nuevos hongos que van germinando, y el único lugar del tronco todavía sin colonizar.
El tocón, completamente cubierto por los yesqueros. Las piedras del fondo marcan el límite del parque con la ciudad.

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