segunda-feira, 13 de outubro de 2014

RECONOCIMIENTO DE AMANITAS: VINOSA, PANTERINA, MUSCARIA


    Tres amanitas conviviendo en un encinar: una (posible) Amanita rubescens (izquierda), Amanita muscaria (centro) y el sombrero de la Amanita panterina (derecha). El margen estriado de la panterina es evidente.

   Gloriosa mañana de domingo. Temperatura buena para la bicicleta: los caminos bullen de ciclistas y senderistas (mucho más que de cazadores afortunadamente). Nubarrones y claros sobre la sierra verde de Aguas Vivas, en un paisaje que podría estar firmado por algún paisajista inglés del XVIII. Y por último un montón de simpáticas y fabulosas setas que esperan ser clasificadas por el GP. ¿Qué más se puede pedir a un fin de semana de otoño? (Que la cámara no te deje tirado y después no te echen la bronca en casa por llegar dos horas tarde, podría afirmar).   
   Tontunas y misticismos aparte, nos encontramos con la tortuosa (y fascinante) tarea de clasificar un buen grupo de amanitas que como cada otoño, nos saludan en el cerro Otero. Amanitas que han sido muy tempraneras (a mediados de septiembre ya teníamos algunas), pero que son realmente complejas de distinguir entre sí: Amanita Rubescens, Amanita pantherina y la Amanira Muscaria. Sí, se nos podrá decir que esta última no tiene ninguna pérdida, y sin embargo, muchas veces estas setas están deformadas o modificadas por la lluvia, decoloradas en ocasiones. Entonces no resulta tan sencillo, y los amantes de las alucinógenos deben de andarse con cuidado.
      En general, la Amanita rubescens (amanita vinosa) y la pantera pueden resultar tan parecidas, que aunque la primera es un buen comestible, casi nadie la recoge por miedo a confundirse con la segunda. Y no es para guasa: la pantera provoca tales intoxicaciones que algún pobre desgraciado no ha vivido para contarlo. Además, tenemos otras amanitas, como la de pie grueso o la áspera, que añaden más confusión al asunto. La similitud es tal, que hasta el ingenuo GP duda en más de una ocasión, y ha tenido que echar cuarenta fotos para corroborar una u otra. Además, determinadas diferencias no cuentan, teniendo en cuenta la edad de la seta. Es muy difícil, por ejemplo, atenerse al carácter estriado del sombrero de la panterina, cuando los ejemplares son jóvenes y todavía el sombrero no se ha abierto lo suficiente: después esto sí se convierte en determinante. El color rojizo de la carne y el pie de la vinosa es un buen referente, pero los colores deben ser lo último en que debemos confiar cuando las setas aparecen con frecuencia modificadas. En fin, andemos con cuidado, y a la menor duda, dejarlas donde están.  

Detalle del pie de la Amanita rubescens y la muscaria. El de la rubescens, tiene un color más rojizo, el bulbo está algo más deformado, y un detalle relevante: el anillo está finamente estriado, mucho más que en las otras especies.
     Aquítenemos dos de las Amanitas. La rubecens no presenta un sombrero estriado en los bordes (al menos en los ejemplares jóvenes) y las motas suelen ser más oscuras (pero vaya usted a confiar en eso). La amiga muscaria de al lado está un poco perjudicada. El intenso color rojo o naranja apenas está visible; sin embargo presenta una carne mucho más blanca que la de su compañera. La superficie del sombrero suele ser mucho más escamosa y blanca que la de las otras amanitas, y solo con la edad los puntos blancos se espacian. 
      La foto tiene tan solo el fin de mostrar lo cerca que pueden convivir estas especies una de otra. A menos de un metro, nos encontramos estas dos amanitas. En el árbol más próximo, ya estaba siendo ocupado por panterinas... Como se ve, estas especies les gusta este terreno cubierto de hojarasca de encina: las tres son micorrizas de estos árboles. Podemos decir que a pesar de su veneno,  tan solo por esta función merecen ser respetadas. Por otro lado, son bastante abundantes en esta zona y pueden ser recogidas sin problemas para los amantes de la fotografía.
   Más abajo nos encontramos con los ejemplares "panterinos", aparecidos monte abajo pero que resultan problemáticos. ¿Pantera o vinosa? Ante la más mínima duda, absténganse de consumirla...







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