segunda-feira, 5 de julho de 2010

TIEMPO DE AMOR


Y dijo Dios a los insectos hace trescientos millones de años: "Creced y multiplicaos", y se pusieron manos a la obra sin más tardanza, y así hasta llegar a nuestros días, en los que podemos considerar a los insectos como uno de los grupos de animales más exitosos de toda la tierra. Y si no pregúntelo a esta pareja de libélulas, que llevan desde el Carbonífero batiendo sus alas con total felicidad y haciendo sus labores como depredador. Aquí tenemos una hermosa pareja en el parque del Príncipe, muy próxima al canal de agua que recorre dicho parque. La razón: la libélula pone los huevos en el agua, y su fase larvaría transcurre en ese medio. Larva que por cierto, puede llegar a ser también el terror del estanque.     

Aquí tenemos al bicho inmundo del post anterior cometiendo felonías e intentando traer al mundo más monstruos con impunidad. Esta imagen la tomamos en los berrocales al oeste de Aldea Moret, atravesando la autovía.

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