quinta-feira, 15 de julho de 2010

CULEBRAS EN LAS CHARCAS

Al principio, mi intención era acercarme a las Arenas atravesando los llanos que están por detrás del polígono de las Capellanias. Por eso de alegrar la vista con alguna pegmatita vistosa. Pero cuando vas con la bicicleta, tranquilamente y con diversos pensamientos en la cabeza, te puedes detener por cualquier cosa, y en nuestro camino se nos cruzó una pequeña charca para el ganado. Al principio me llamó la atención un afloramiento de pegmatita con turmalina, pero después me dejé llevar por los saltos de las ranas (mi perdición), y por fin unos extraños ruidos entre los juncos me hicieron preguntar qué bicho habría allí. Mi sorpresa fue enorme cuando me encontré a una tranquila culebra de collar (Natrix natrix, aunque al principio estaba confundido con la Natrix maura) deslizándose de los juncos y nadando velozmente por la superficie de la charca. Esto me hizo ver la charca con otros ojos, y en un par de minutos pude distinguir al menos cuatro culebras distintas nadando por la superficie y custodiando las orillas de la charca, en busca de una apetitosa rana (que eran muy abundantes). Estuve al menos media hora contemplando sus idas y venidas, el zigzageo de su natación (la culebra de collar suele nadar siempre en superficie), su búsqueda de alimento e incluso sus encuentros (enroscándose entre ellas, como en época de celo). Todo un espectáculo para el G.P. Lástima que este pobre animal sea uno de los que nos solemos encontrar muertos, descabezados o aplastados, por gente prejuiciosa que los siguen considerando como un enemigo del hombre.   

La culebra de collar atraviesa sigilosamente los juncos en busca de comida. Me quedaba prendado la elegancia de sus movimientos y cómo surcaba el agua sin apenas un ruido.

Una vez en la orilla, me pude acercar a ellas lo más posible y fotografiar su linda cabeza. Este día pude comprobar, efectivamente, el carácter hipnotizador de las culebras. el ojo fijo y sin párpado de la culebra concentraba poderosamente nuestra atención y no podía separar mi vista de ella. Por otra parte, reconocer la pupila de la culebra es tremendamente útil a la hora de distinguir las víboras del resto de las especies, de carácter inocuo...

La charca supone un respiro en medio del secarral de la llanura y los anfibios se amontonan en estos pocos lugares húmedos que todavía se mantienen. Las lluvias de este último invierno han hecho posible, sin embargo, que las charcas de la comarca cuenten este año con más reservas que en otros veranos. Al fondo de la foto, se pueden reconocer las monteras de la explotación de Las Arenas.

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